Día: 8 noviembre, 2013

Urdiendo y maquinando

¿A ti no te pasa algunos días que te levantas torcida y ya no hay quien te enderece?, va y me pregunta la Esme nada más aterrizar esta mañana en el parque. Pues no, yo me levanto siempre contenta, eso más bien le pasa al Toni. Os digo que esta respuesta mía le sentó mal, lo noté por cómo torció el morro. Claro, porque tú todavía tienes las hormonas en su sitio pero ya verás cuando llegues a mi edad y todo se te descoloque, acuérdate entonces de tu amiga Esmeralda. Bueno, hija, tampoco hace falta que me eches la maldición hormonal. No, si yo solo te aviso pero no nos perdamos en los detallas y centrémonos en lo esencial, me dice. Y lo esencial es que se me ha ocurrido una idea. ¿Qué te parece si nos ponemos de profesoras de yoga, tú y yo, aquí en el parque? Pues me parece, Esmeralda, que se te está yendo la cabeza, ¿cómo vamos a dar clase de una disciplina tan milenaria  de la que además no tenemos ni idea? Algo vamos sabiendo ya, va y me suelta, algo vamos sabiendo, más de lo que sabe la mayoría que pasa por aquí. Que no Esme, que no, primero porque no estamos preparadas y segundo porque yo tengo que vigilar al niño y ya me contarás cómo miro al Jacobín si estoy, por poner un ejemplo, en la posición de la pinza. Y tú tienes que atender tu quiosco y tampoco puedes dejarlo abandonado. Pues si que vienes hoy fastidiona, te propongo un plan y me lo chafas. O sea, que lo del yoga no lo ves. Pues no Esme, no lo veo, una cosa es que aprendamos para nosotras mismas y otra que nos queramos poner de maestras. Pues si no nos ponemos de monitoras de yoga, tengo yo que pensar otra cosa que podamos hacer aquí en el parque y que además de darnos unos ingresos extras nos aporte satisfacción como personas. Bueno, pues tú piensa y me lo cuentas después. Es que ya lo he pensado, va y me salta. Es que llevo muchos días y muchas noches de insomnio urdiendo y maquinando. Y si lo del yoga no, pues lo de meternos a brujas sí.

Estoy empezando a pensar que la Esme no es una buena compañía, que nos metamos a brujas, me propone. De eso nada, Esme, yo cosas raras no quiero hacer. Pero si no es nada raro, es de lo más normal. La gente ¿qué es lo que quiere? pues que le hagan caso y tener esperanza en sus vidas y ahí es donde entramos nosotras. Nos van a llover los clientes, lo estoy viendo. Además, esto si que lo podemos hacer aquí, en el mismo quiosco. Mientras una les echa el tarot, la otra vigila y nos vamos turnando y en días de mucho trajín he pensado yo, si no te parece mal, que venga la Anais a echarnos una mano. Pues lo que nos faltaba, de brujas timadoras y con la Anais como socia, pensé yo sin atreverme a manifestárselo a su madre por no herir sus sentimientos, tan a flor de piel en esta etapa de su vida. En menudo aprieto que me está metiendo la Esme. No sé, me pillas desprevenida y no sé que contestarte, me lo tengo que pensar, le respondí en plan evasivo. Claro, Evi, tómate tu tiempo pero recuerda que tienes al Toni en casa de brazos cruzados y que no sabes cuándo volverá a trabajar, si es que vuelve. Un sobresueldo no te vendría nada mal, ahora que tú verás, yo no quiero presionarte. Pues si llegas a querer…ya no he podido pensar en otra cosa en toda la mañana. Lo que no urda esta mujer…