Día: 12 noviembre, 2013

Escritora maldita

Venía yo de casa al trabajo un poco preocupada por cómo tengo al Toni aunque, debo reconocer, que un poco de razón sí que lleva, Madrid está asqueroso, eso no lo puedo negar y mira que yo soy positiva, que de pequeña me llamaban la Pollyana, por el cuento ese de la niña que lo veía siempre todo estupendo. Pero bueno, a lo que iba, que la Patricia, como el Jacobín estaba dormido,  me ha puesto a limpiar el polvo de los libros de la estantería grande, la que tienen en el salón. Para no aburrirme, de vez en cuando leo los títulos, a mí me gusta leer, os lo confieso, pero el Toni se pone nervioso si leo mucho. No te creerás que eres la ministra del Interior, con tantos libros en la mesilla, me dijo un día. Así las gasta.

Pues voy mirando este título y este otro y algunos los conozco del colegio que nos hacían leer libros para nuestra propia formación y otros me suenan porque los he leído sacándolos de la biblioteca del pueblo y otros me llaman la atención y me gustaría leerlos pero no me atrevo yo a pedirle préstamos a mi jefa, que es muy suya. Muy suya y algo más porque lo que he descubierto y me ha dejado de piedra, pero pómez, es de la Patricia. Resulta que es escritora pero no una escritora cualquiera, la Patri es una escritora maldita. Pasaba yo el trapo por el segundo tramo de la estantería cuando me sorprende, por decirlo de alguna manera, un libro titulado “Historias de la guarra noche”.

Huy, ¿de qué irá esto?, de algo malo seguro porque con ese título… lo mismo es porno que los ricos son muy depravados. Y tanto. Lo abro para comprobar si el contenido se ajusta al continente y ¡su padre con lo que me encuentro en la solapa!, con una foto de la mismísima Patricia en sus años mozos, toda guapetona ella pero con una cara como de atravesá, como de persona que ha tenido mu mala vida o que ha vivido experiencias demasiado intensas. Doy la vuelta al libro para leer la parte de atrás, a ver si explica un poco de qué va pero en ese momento me aparece la susodicha autora con el Jacobín de la mano.

Ya se ha despertado el niño, deja el polvo para otro día que quiero que salga de paseo al parque. ¡Qué susto!, como no sabía que hacer con el libro me lo metí en el bolsillo del delantal y de ahí me lo eché al bolso con la sana intención de volver a ponerlo en su sitio antes de marcharme. Lo malo es que no tuve ocasión porque la Patricia, que también es muy dada a atrincherarse, se apalancó en el salón. A ver qué hago yo ahora, me meto en cada lío…

El Toni se atrinchera

Dice que ha visto una rata, que la ha visto desde la misma ventana, saliendo del montonero de basura que tenemos justo enfrente y que él no piensa salir a la calle por el momento. Pero hijo, le insto (del verbo instar) por lo menos baja a comprar el pan y una tarea que me quitas y de paso te da el aire. ¿Pero qué aire?, si lo que respiramos es una porquería, en cuanto hay dos días seguidos de sol ya la tenemos liada. Basuras por abajo y basura por arriba, ¿es ésta una ciudad digna para el ser humano? Vamos, Toni, le digo, no seas melodramático que huelgas hay en todas partes y esto pasará. Que antes no estaba mucho más limpio, se pone, que antes también daba asco salir a la calle y ver ahí, donde los contenedores de vidrio y papel todo tipo de mierdas desparramadas. Que él lo tiene clarísimo, que a la calle no sale excepto en caso de emergencia vital o para marcharse al pueblo. Que aquí huele a meaos y a tubo de escape, ese el olor de esta ciudad, dice. Pero bueno, le digo, están las tiendas y los museos y la gente…no todo es malo aquí. Las tiendas a mí no me interesan y además no tengo dinero para gastar, los museos tampoco son lo mío y la gente es muy fea y para ver feos me quedo en casa. Muy fea, muy fea, pues como nosotros, Toni, que tampoco nosotros somos unos bellezos. Lo que tú quieras pero yo de aquí no me muevo, ni el pijama me pienso quitar. Y en esas estamos, con el Toni atrincherao entre el sofá y la ventana, a ver cómo estudio yo ahora el tarot y otras mancias, que la Esme es una profesora muy estricta y me ha puesto deberes, y a ver cómo escribo cada día una entrada de este blog si lo tengo a todas horas aquí metido espiando mis movimientos y parlamentado con las paredes. Lo que habla este hombre, lo que protesta, ahora no sé que anda diciendo de los ineptos que nos gobiernan, de que deberían estar todos en la cárcel por habernos llevado a esta situación tan lamentable pero que aquí nunca pasa nada. Mira, mira, otra rata, me está gritando. Me he asomado para ver pero yo, sinceramente, no he visto nada. Qué fantasioso es este hombre, pero de siempre.