Día: 15 noviembre, 2013

Lo que interpreta el lector

Que leer este libro le ha cambiado la vida, va y me salta. Pero ¿desde cuándo un libro cambia nada y mucho menos una vida? Que le ha abierto la visión a nuevos mundos y nuevas posibilidades. Toni, céntrate, ¿no te irá a dar ahora por la droga o por el sexo raro? Conmigo no cuentes que yo soy de pueblo y más bien sana y tradicional. Lo de cada oveja con su pareja y todo eso. Que qué de tonterías estoy diciendo, que cómo puedo ser tan simple, que no he entendido nada. Que lo que le ha cambiado y le ha abierto y todo eso tan raro que dice que le ha pasado no ha sido la historia que se cuenta sino lo que en ella se esconde.

Ah, bueno, pues ahora sí que ya no entiendo nada. Lógico, me dice, como que eres más bien cortita. Y sigue: es un libro muy profundo, de mucha angustia vital, de mucha desazón por querer encontrar un sentido a la vida y eso es justo lo que me está pasando a mí. Me ha clavao, se pone, pero clavadito. Esa mujer tiene una inteligencia y una sensibilidad fuera de lo común. Claro, primero dice que le clava y luego que es muy inteligente por pensar igual que él. Vaya dos. No sé por qué siempre tengo que andar rodeada de complicaos, con lo sencilla que es la vida si uno se limita a vivirla así, tal cual viene.

¿Y no te parece que tiene un final un poco raro, como que está sin terminar? Eso lo ha hecho aposta porque lo que quiere indicar es que nada tiene sentido. Ya me gustaría a mí preguntarle a la Patricia qué es lo que ha querido indicar porque yo sigo pensando que se le acabaron las ideas y lo dejó sin acabar. Con lo bonitas que son las historias con su punto y final.

Autora encuentra lector (pero no lo sabe)

Y mejor que no lo sepa porque tengo la sensación, y yo soy muy de sensaciones, de que no le iba a gustar. Ese lector, hijos míos de mi vida, no es otro que el Toni. ¿Y yo qué culpa tengo de que sea aficionado a hurgarme en el bolso? Dice que era para buscar un caramelo, que le estaba picando la garganta. Por excusas que no quede pero yo no me lo creo. El caso es que caramelo no ha encontrado pero sí un libro pequeño de color naranja que se titula como ya sabéis.

Pero ¿qué leches es esto, es que ahora lees porno? Que no, que es un libro que ha escrito mi jefa y no es porno aunque un poco sí, para que te voy a decir lo contrario. ¿Tu jefa, la señora esa tan empingorotá? Esto me lo tengo que leer yo pero de inmediato. Que no, Toni, que no tienes el consentimiento de la autora y que se lo tengo que devolver cuanto antes que no sabe que lo tengo. O sea, que ahora robas. Que no ha sido un robo, ha sido un despiste, no sé cómo explicártelo. Pues tú verás pero si ha caído en mis manos, por algo será. Claro, será porque me hurgas el bolso. Por eso y porque el destino me lo tenía preparado.

El destino, se pone, este hombre está gagá. El caso es que se ha tumbao en el sofá, con su pijama, su cerveza y su bote de pistachos y ahí lleva todita la tarde embebido en la lectura. Ni rechista. Qué capacidad de enganche tiene la Patricia, lo mismo Historias de la guarra noche va para best-seller y yo no me había enterado.

Autora busca libro (y no lo encuentra)

¿Tu no habrás visto un libro pequeño de color naranja?, me suelta la Patricia a la vuelta del parque. Solo con esos datos no te sabría decir -miento yo- tienes tantos…Es un libro que se titula historias de la noche, va y me dice. Sí, claro -pienso- y el guarra ¿dónde lo has dejado?, se ve que a la mujer no le termina de convencer su propio título.

Pues no -sigo mintiendo- no me suena nada, yo es que de leer…poco, poco. Ya claro, dice ella. Luego, se me queda mirando muy fijo que a mí ya me temblaban las piernas pensando que me iba a hacer un registro de bolso y me suelta la siguiente pregunta: oye, Evi, tu nombre verdadero¿cuál es?, Evarista, ¿verdad? Ahora sí que no le devuelvo el libro, Evarista, se pone, como si no tuviéramos derecho las que no somos ricas ni flacas ni tenemos casas enormes a tener nombres bonitos. Pues no, le respondo, me llamo Eva, como la de Adán. Eso le hizo gracia y se empezó a reír pero poco rato porque no le gusta darme confianza.

Conque Evarista ¿eh? pues “Historias de la guarra noche” va a seguir en mi poder unos cuantos días más, para que te vuelvas loca buscándolo. Pero ¿es que no tendrá otro ejemplar? Si ya decía yo que se trataba de un claro caso de auto-edición muy limitada. Y aquí estoy en casa otra vez, encerrada en el baño dándole a la tecla . La Esme dice que no escriba desde el inodoro, que no es bueno desde el punto de vista del feng shui, que el agua va a impedir que mi blog despegue, que se va a ahogar y yo con él. Qué de chorradas hay que oír y además, Esme, ¿quién te ha dicho a ti que yo quiero despegar?

Preparadas para emprender

Básicamente ya sabemos todo lo que hay que saber sobre el arte de la cartomancia, que así es como se llama lo de echar las cartas del tarot. Hemos hecho prácticas toda la mañana la una con la otra para irnos perfeccionando en lo de soltar el rollo, marear la perdiz y que parezca que decimos algo sin decir nada en realidad.

Tú no te mojes, me insiste la Esmeralda, que va de enterada, como si llevara toda la vida adivinando el futuro. Lo importante es que luego no nos puedan venir a reclamar. Tú les sueltas muchas cosas bonitas, así como de esperanza en su porvenir, pero no concretes que te pierdes, sobre todo no fijes fechas. Qué nervios me están entrando porque una cosa es practicar con una amiga y otra con clientela de verdad. Nada, nada, se pone la Esme, no te preocupes, si esto es pan comido. Y hablando de pan, ayer vi a una de esas brujas de la tele recomendando un tratamiento que consiste en pasarse por el cuerpo una bola de miga de pan haciendo círculos como si te limpiaras. Ah, pues qué bien y eso ¿para qué sirve?, la interrogo. Anda que tú también…pues para qué va a servir, para nada y para todo. Lo vamos a decir también nosotras que me ha gustado.

Ay no, Esme, yo esa tontería de frotarse con pan no lo digo que vamos a perder credibilidad. Tú lo dices, no seas sosa, hay que adornar, ¿qué es la vida sin estas pequeñas cosas? Para mí que a la Esme esto de las hormonas la está trastornando. Bueno, Evi, me dice, pues ya estamos preparadas para emprender, presiento que vamos a triunfar. Pero ¿lo presientes como bruja del tarot o como persona de verdad? Y yo qué sé, Evi, lo presiento y nada más. Mira, mira qué bonito se está poniendo el parque con todos estos colores otoñales, esos amarillos, esos rojos, esos ocres. Calla, Esme, que pareces el Toni cuando le da la vena naturista y además, esa que va por ahí trotando entre los árboles, ¡ay señor! pero si es una de las variopintas, la deportista pija en concreto, estoy corriendo muchos riesgos.

Lógico, me responde la Esmeralda toda pancha, todo buen emprendedor tiene que arriesgarse si quiere triunfar. Y a todo esto, con el libro de mi jefa en el bolso que todavía no he tenido la ocasión de devolverlo. Estoy por pasarme la miga de pan, a ver si me compongo, señor qué rachita…