Sado-madre

Se ve que a la doña Perfect le ha gustado el ambiente que se respira en la casa de su hija porque no le veo yo intención ninguna de ahuecar el ala (esto último lo digo porque la mujer tiene cara de pájaro). Claro, como lo ha puesto todo a su gusto…Nunca había visto yo tanto orden ni tanta pulcritud, si da hasta grima, no parece un hogar real, no hay nada fuera de su sitio y pobre del que se atreva a descolocar algo que allí va ella detrás a posicionarlo correctamente. La Patricia, sabia ella, ha optado por largarse, aparece a primera hora ya con el ordenador bajo el brazo y el bolso colgado de un hombro, me da tres escuetas instrucciones y se marcha pero arreando. Y entonces doña Perfect se pone a ser mi sombra. Mira tú que la vocación oculta de esta mujer tan aristócrata va a ser la de chacha, lo que le gusta la limpieza y lo que sabe de tóxicos. Aquí es mejor el amoniaco, a esto dale con lejía, ¿pero que no tenéis salfumán? Ay madre ¿y eso qué es? porque me suena a producto altamente venenoso. Te lo voy a comprar, no hay nada como el salfumán. Si, para envenenar a alguien debe de ser de lo más efectivo, pienso yo mientras me eslomo trapo arriba y fregona abajo.

Frota, frota, raspa, raspa, dale, dale, por encima, por debajo, hacia los rincones, más fuerte, más flojo, con más ímpetu, cuidado que lo rompes, súbete a la escalera, mueve el sofá, desplaza el aparador. No le gusto, ya lo sé, pero tampoco es cuestión de que quiera acabar conmigo en una mañana. Y para culminar tan aciaga jornada, va y me suelta: lo que te pasa, Eva, además de que no estás formada, es que tienes que perder peso porque así (y clava sus helados ojos azules en mis prietos jamones para que no quede duda de a qué se refiere con el así) no se puede trabajar en condiciones. Ahora ya lo sé, a la doña Perfect le va el sado en su vertiente limpieza del hogar. Perversiones hay muchas, tantas como seres humanos.

Y ya, para acabar de rematarme, añade o agrega (lo que prefiráis): hoy no puedo que tengo gestiones que resolver pero mañana sin falta me voy contigo al parque que quiero ver cómo juega mi nieto. Ni fuerzas he tenido para disuadirla. Nada más llegar a casa me he puesto con la asana del cadáver para ver si así me recuperaba pero el Toni, que de yoga sabe poco o nada, lo ha interpretado de otra manera y se me ha lanzado cual cavernícola en celo. No te achantes, Evi, tú palante -me he dicho- que un día pare otro.

2 comentarios en “Sado-madre

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .