Un sabio consejo

Después de los trajines de la otra mañana, la doña Perfect no ha querido volver al parque. Natural, nadie que no esté obligado por un contrato laboral se apuntaría a semejante plan. Bueno, nadie es mucho decir que la gente es muy diversa en gustos y aficiones. Lo importante es que hemos podido retomar nuestro emprendimiento y no nos ha ido nada mal. Dos nuevas clientas han solicitado de nuestra sabiduría para aclarar su confusión vital. La primera preguntaba por el amor y la segunda, también. Les hemos dado muchas esperanzas de que iban a encontrar al hombre de sus sueños y tan aliviadas que se han marchado.

Qué manía le ha entrado a la gente con esto del amor, salta la Esme, con lo aburrido que es, siempre lo mismo. Que si te quiero, que si me quieres, que si te beso, que si te abrazo, que si quiero compartir mi vida contigo. El amor, te lo digo así de claro, Evi, con toda la experiencia que me aportan mis años, es un coñazo. Pero Esme, ¿qué dices?, si es lo más bonito del mundo, encontrar a alguien que te comprenda, que te quiera, que te ame, que te desee…Bua, qué pesadez, estoy yo para deseos. A mí que me dejen en paz que bastante tengo con lo que tengo.

Por cierto, esa que está ahí detras del castaño, acompañada de un tipejo de mirada aviesa, ¿no es la Pandora? Huy, sí, Esme, es ella y nos está haciendo gestos amenazadores, qué miedo, vamos a desmontar el quiosco. De eso nada, nosotras nos mantenemos firmes, ¿pues qué clase de emprendedoras seríamos si nos damos por vencidas a la primera dificultad?, a mí esa mujer no me asusta. ¿Y su acompañante tampoco? Menos todavía, fíjate lo que te digo.

Y volviendo a nuestro tema de conversación, un consejo te voy a dar: no busques a tu hombre ideal porque no lo vas a encontrar, no existe. No quieras que otro te haga feliz, hazte feliz tu misma. Parece el oráculo, la Esme. Destila sabiduría menopaúsica por todos sus poros.

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Un comentario en “Un sabio consejo

  1. Jo, qué práctica la Esme. Me recuerda en eso al sargento que tuve en la mili que siempre nos decía: Mejor que morir por la patria es hacer que el enemigo muera por la suya.
    Qué talento, y no como ahora que no hay más que delitos de odio por ahí.

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