Día: 9 diciembre, 2013

De amigas y blogs

Oye, he pensado yo, en cuanto se le queda la casa vacía de familiares, la Patricia convoca a sus amigas a modo de celebración de su recién inaugurada soledad. El husband, ya recuperado de su rodilla, ha partido raudo hacia el mundo exterior para cumplir con sus esenciales misiones como coach (ahora ya sé lo que es pero os lo contaré en otro post) y la wife ha aprovechado para fomentar la amistad.

En realidad, otros eran sus planes como pude comprobar mientras pasaba el trapo una y otra vez a la puerta tras la que se hallaban reunidas. Su objetivo primordial no era la camaradería desinterasada sino -qué astucia- la promoción de su incipiente blog. Pero no le salió bien la jugada, para qué nos vamos a engañar, ella venga a sacar el tema, con mucho tacto, eso sí, y las variopintas a desviarlo.

Que si lo habían leído y que qué les había parecido, les pregunta así como quién no quiere la cosa. Es una monada, salta la del collar de perlas, y después de un tenso silencio añade para acabarlo de fastidiar, qué gozada. Sí, sí, está muy bien, agrega la de la pinta de maestra de escuela, lo que pasa es que solo he podido leerlo por encima porque se me ha estropeado la lavadora. ¡Qué faena y qué lata!, responden todas como en un coro griego y, a continuación, se enzarzan a relatar sucedidos y aconteceres relativos a las averías de electrodomésticos, tema de conversación mucho más interesantes para ellas que el blog de la pobre Patri.

No podía ver su cara pero me la estaba imaginando. Puedes mandar a tu chica a mi casa a hacer la colada, oigo que se ofrece en plan buena samaritana y dado que la otra se lo agradeció enormemente vio abierta la pista para contraatacar. Lo bonito de los blogs es que la gente te haga comentarios, venga, venga, animaos y me ponéis alguna cosilla para que me estimule a seguir escribiendo. Yo es que no sé cómo se comenta en un blog, dijo otra entre toses, de lo que deduje que se trataba de la del pitillo siempre encendido. Pero si es muy fácil, mira solo tienes que… y ahí se acabó la explicación porque la vestida con todos los colores existentes y recubierta con todos los adornos posibles e imposibles, soltó con su característica voz de pito la siguiente frase: bueno, bueno, a lo que importa, me he comprado una falda verde pistacho ideal y que pega con todo. Y eso ya fue el no parar, qué animación tras la puerta, todas se pusieron a relatar lo que se habían comprado ellas y dónde, con qué lo pensaban conjuntar, si tenían que cambiarlo o no , si iban juntas o separadas a hacer las devoluciones, sepultando al recién parido blog con sus mundanidades.

Cuando se fueron, la Patricia tenía la cara desencajada. Me hubiera gustado  decirle, de bloguera a bloguera, que no se preocupara, que a mis amigas del pueblo tampoco les importa un carajo mi blog pero que me quieren igual y que, básicamente, un bloguero solo es leído por sus congéneres (otros blogueros) pero como para ella soy únicamente la empleada doméstica del hogar solo pude darle esta poco interesante información: Patricia, la mancha de la alfombra no sale con el amoniaco.