Día: 12 diciembre, 2013

Chinos en otra dimensión

Ya me barruntaba yo que alguna del Toni estaba al caer, llevaba ya muchos días -unos cuatro o cinco- sin manifestar su particular y enrevesada forma de ser y eso era muy extraño. La normalidad, por llamarla de alguna manera, ha vuelto a nuestro hogar. Me hallaba yo en la cocina friendo unas patatillas para la cena cuando el Toni, procedente de la calle, irrumpe en mi doméstico santuario como un abanto.

Chinos, chinos y más chinos, es lo que veo cada vez que entro o salgo por el portal, de dónde salen tantos chinos, clama y exclama, ambos verbos a la vez. No lo soporto, siempre con esos pitillos encendidos, con esas caras que parece que no les ha dado el aire nunca en sus vidas, con esos rostros sin expresión y esos pelos lacios…Toni, para ya, -le freno en seco- que me estás resultando un racista de primera y eso no me gusta, no es propio de tí, me da miedo.

Que no, que él no tiene ninguna manía a la nacionalidad china en general pero que lo que no soporta es a los chinos del portal, que a esos es que no los puede ni ver, precisamente porque no hace más que verlos y que, además, que le parece a él que tienen algo raro, algo que no es del todo humano. Huy madre, lo que dice, chinos inhumanos pero ¿es que te han atacado o algo? Que no, que atacarle no, que es justamente todo lo contrario, que él procura entablar una relación con ellos, la más elemental, la del hola y el adiós y los buenos días y el qué tal  pero que con esos chinos del portal es imposible. Será porque no conocen tu idioma, le digo. El idioma es lo de menos porque los gestos son universales pero es que ellos no tienen gestos y siempre van en grupos, nunca veo a uno solo, siempre son cuatro o tres o cinco, carecen de individualidad, y entran y salen con muchas prisas. ¿Sabes qué? Que creo que yo les veo a ellos pero ellos no me ven a mí, es la única explicación que le encuentro.

Pues a tí es difícil no verte. Justamente, se pone, razón que me estás dando, esos chinos tienen algo sobrenatural y creo que ya sé lo que es. Como yo no le pregunté nada, tal y como él esperaba, porque ya me estaba hartando de escuchar tantas idioteces, se quedó un rato callado rondando de la cocina al fregadero y del fregadero a la cocina. ¿Quieres parar y poner la mesa o algo que me estás poniendo nerviosa con tanto ir y venir? Entonces se para, pone cara de iluminao y me da la noticia: ya lo sé, Evi, y te lo voy a decir aunque te suene raro, esos chinos están en otra dimensión. Compartimos espacio pero no tiempo o tiempo pero no espacio, todavía no lo sé pero hay algo básico que no compartimos. Por eso no me saludan. Va a ser por eso, Toni, ¿hago ya el huevo frito o espero a que aterrices?