Quiero ser culta

Puede parecer a simple vista que limpiar casas ajenas es una actividad inocua y sin consecuencias. Pues os desengaño, si queréis tener secretos o salvaguardar vuestra intimidad no contratéis a ninguna empleada doméstica del hogar y no es porque seamos cotillas ni queramos inmiscuirnos en las vidas de otros (que a veces sí) es que esas vidas se nos muestran, sin ellas quererlo y sin quererlo nosotras, en toda su desnudez y verdad. Productos del baño, medicinas, alimentos, fotografías, conversaciones, ropas, desechos y esos libros que reposan inocentemente sobre las mesillas dicen más de sus poseedores que cualquier test de personalidad. Vamos, que conozco yo más a la Patricia de lo que se conoce ella misma. Al husband ya no tanto porque está poco en casa y deja menos huellas.

Y volviendo a las mesillas de noche y a los libros que sobre ellas aguardan, hoy, mientras agitaba a lo loco el plumero, he sentido envidia de lo mucho que lee mi jefa laboral y he decidido que yo también me quiero culturizar porque aunque siempre he tenido tendencia a la lectura, igual que a la gordura, la falta de asesoramiento me ha hecho consumir mayoritariamente bazofia. Pero, bueno, a qué espero si ahora tengo una maestra en la sombra y gratuita. Voy a leer todo lo que lea la Patri, libro que vea sobre la mesilla, me apunto el título y cuando pase al sector estantería me lo meto al bolso con discrección y procedo a leerlo. Luego procederé también a devolverlo, eso que quede claro.

Qué contenta me he puesto al vislumbrar que mi vida no va a limitarse solo a fregar, cuidar, adivinar y pelearme con el Toni. Qué alegría de pensar que no sólo voy a ser leída sino bien leída. Para irme iniciando me he puesto a ojear y así he sabido que “en esta demoledora novela, que aspira a capturar el todo, el autor despliega ante nuestros ojos un mundo abandonado por los dioses”, huy qué miedo, la detecto un poco lúgubre. He elegido otra (porque mi jefa lee a pares e incluso a tríos y a cuartetos) y en esta se avanzaba: “el autor aplica una inconmesurable capacidad para enganchar con sus historias, como si fuera un hipnotizador”, ah, bueno, esta puede que me guste más. Y tenía previsto seguir husmeando cuando ha resonado por el pasillo la voz de mi ama: Eva, ¿qué haces que tardas tanto? todavía te quedan los baños y ya son las once. Aquí, con el polvo, he mentido sin atisbo de rubor. Si es que no le dejan a una avanzar en paz por la senda cultural.

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7 comentarios en “Quiero ser culta

  1. jajaja oye no es mala idea!
    Confieso..que yo trabajando en un hotel leía los finales de todas las novelas que encontraba en las habitaciones.SI me gustaba el final..la sacaba de la biblioteca y la leíaTotal,para cuando la leyera ya habría olvidado como acababa,no tengo memoria 😉

  2. Es cierto, las reseñas que ponen en las portadas de los libros, seguramente para facilitar su venta, no sólo pueden deslumbrar al posible lector, sino también acojonarlo.
    Pero, a poquito que uno repare (piense), se da cuenta de que prometen cosas imposibles y hasta contradictorias, como esas industrias que se promocionan con frases de este estilo en sus camiones: “Embutidos caseros y artesanales La Tocinera Vascongada, hechos en casa.”

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