La lluvia y sus consecuencias

Por supuesto que yo no quería, yo nunca quiero pero el azar o las circunstancias o lo que sea se alían y se conjuntan para favorecer que yo me entere de lo que a lo mejor no debería enterarme. Concretando: he visto el blog de mi jefa. Y no es que yo haya ido buscándolo expresamente, es que he chocado contra él.
Dado que esta mañana llovía sin cesar, no hemos ido al parque.El Jacobín ha estado un buen rato entretenido visionando como diez veces seguidas su película favorita -El libro de la selva- y como veinte la secuencia en la que desfilan los elefantes (¿tendrá aficiones militares?), al tiempo que yo realizaba mis labores con más calma de la habitual. La lluvia me da sueño, esa oscuridad reinante, ese sonido repetitivo de las gotas cayendo son para mí como un somnífero.

Ya me estaba amodorrando sobre el palo de la mopa cuando los destellos procedentes de la pantalla de un ordenador me han espabilado al instante. ¿Qué querrá de mí?, me he preguntado avanzando hacia él junto a las múltiples pelusas que incasables me persiguen. Me acerco, miro y descubro: un blog y qué bonito. Tengo que reconocer que mi jefa me ha superado. Qué diseño tan moderno y original, qué calidad de imagen y que buena relación entre el texto y las fotos que lo aderezan, que alto nivel intelecto-cultural. O eso creo porque de las dos entradas que he leído no he comprendido prácticamente nada. Qué críptica es la Patri. Ya estaba empezando a buscar con avidez el título y tenía previsto clicar en “sobre el autor” para saber cómo se define a sí misma, cuando unos pasos leves pero firmes, los de una meditadora profesional, me han alertado.

¿Qué haces aquí?, me ha soltado ella, así, muy seca y también un poco mosca. Pues quitar pelusas que ahora con la calefacción parece que se reproducen. Mejor vuelve con el niño que lleva demasiado tiempo viendo esa película y quiero que cambie de actividad. Como si fuera tan fácil…Al retirarle la droga -el desfile de los elefantes- la criatura ha estallado en llanto y pataletas. Solo he conseguido calmarle dejándole que arrancara algunos adornos del árbol navideño y que los chupeteara luego. Es su manera de familiarizarse con estas entrañables tradiciones. Cuando ya me ha parecido que había chupado suficientes guarrerías le he entretenido observando el fenómeno atmosférico de la lluvia, lo que quiere decir que nos hemos sentado en el amplio sillón del husband y acunados por las gotas y su mágico sonido nos hemos echado la siesta del carnero.

Mientras, en el cuarto anexo, una jefa laboral llamada Patricia, consultaba con afán no exento de ansia sus todavía esqueléticas estadísticas. ¿O lo he soñado?

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5 comentarios en “La lluvia y sus consecuencias

  1. Muy mal, Eva, muy mal. Nos tienes a todos pendientes del blog de la Patricia y ahora que podemos cotillearle (y ponerle algún comentario, aunque sea malo, angélica) o lo ves. Ainssss alma de cántaro. Que en la semana que llevo leyendo tu blog (estoy de vacaciones, si, día por día!!) Ya me da curiosidad. …

  2. Es cierto, aunque no queramos, todos los cachivaches de la comunicación gozan de silbiditos y otros sonidos enervantes que reclaman nuestra atención y nos sacan de nuestra vida interior y, o los apagas y desenchufas, o no hay quien pare quieto.

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