Cuatro rituales para despedir el año

 1.- A la manera de la Patricia: te encierras en el cuarto de tus menesteres y si no tienes cuarto propio (muy mal que ya dijo Virginia Woolf que había que tener uno) pues buscas un rincón donde no te moleste nadie ( misión harto difícil si no vives en soledad) y te apalancas en el suelo sobre unos almohadones adoptando la posición del loto. Si no sabes cuál es, búscalo en google que tampoco te lo voy dar todo hecho. Una vez apoltronado en tu loto, meditas. Te aconsejo que tengas a mano un ordenador encendido para que cuando te canses de meditar, lo que ocurrirá enseguida porque la meditación es sumamente monótona,, te levantes a consultar las estadísticas de tu blog (en el caso de que lo tengas que sospecho que sí). Como las citadas estadísticas estarán bajo mínimos en la última noche del año, no te va a quedar más remedio que seguir meditando y así hasta que te duermas.

2.- Al modo del Toni: busca un monte y trépalo. Una vez alcanzada la cima y bien lejos de cualquier signo de civilización, tiéndete sobre la tierra y pasa toda la noche contemplando las estrellas y reflexionando sobre la pequeñez e insignificancia de la existencia humana en general y de la tuya propia en particular. Cuando comience a amanecer, y si aún no has perecido de frío, disfruta del bello espectáculo de la salida del sol y, renovado, desciende a la vida a ras de tierra donde te estarán esperando borrachos a montones. Puedes tomarte con ellos un chocolate con churros por aquello de la humana confraternización o dirigirte directamente hacia tu cálido y acogedor colchón para aliviar el dolor lumbar que seguro tendrás después de haber pernoctado al raso.

3.- Según la Esme: pásate una miga de pan en forma circular por todo el cuerpo empezando por los pies y terminando por la cabeza o comenzando por la cabeza y acabando por los pies, da igual. (Ya le he dicho que innove un poco, que se está repitiendo demasiado con esto de la miga de pan multiusos pero dice que no se le ocurre nada) Tanto le he insistido que, al final, propone lo siguiente: mira fijamente un vaso lleno de agua al tiempo que te concentras en todo lo malo que te haya pasado es año. Después, nada más iniciarse el año nuevo, tiras el agua con rabia por la ventana. Me parece que lo ha copiado de algún sitio pero, qué más da, si original, original ya casi no queda nada, el mundo tiende irremediablemente al plagio masivo.

4.-La versión de la Pandora: sugiere que enciendas tres velas -una roja, otra amarilla y otra dorada- y que pongas papelitos con tus deseos escritos debajo. Después de las doce campanadas,  los quemas. El motivo de tan estrafalaria conducta, lo desconozco. También te anima a que barras toda la casa pero de adentro hacia afuera y tirando la basura hacia el exterior, nunca en tu propio cubo. (No sé qué pensará tu vecino de rellano de este ritual pero me lo puedo imaginar). A mí este de barrer no me gusta nada porque me recuerda demasiado a mi rutina laboral. Los otros tampoco me gustan, siendo sincera, pero te los cuento por si acaso y porque no me puedo estar callada.

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5 comentarios en “Cuatro rituales para despedir el año

  1. Me parece muy bien que te hipervincules, siéntete como en tu propio blog. El ritual de la tortilla francesa me lo reservo como opción de última hora, aun a riesgo de grave cisma familiar.

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