Desde el parque hasta Davos

¿Dónde están las mujeres?, me dice la Esme en cuanto llego al quiosco esta mañana tan soleada y reluciente. Te dije que te trajeras unas cuantas para hacer el círculo. Querrás decir buenos días, Eva, qué bueno hace y a mí no me dijiste nada. Además, ¿no eran hombres? , aclárate. Mira, pánfila, no voy a perder el tiempo con protocolos, vamos a formar un círculo femenino para mejorar el mundo que hay demasiada violencia, destrozo y desigualdad, ¿o es que no lo ves? Lo veo pero no sé qué vamos a arreglar nosotras haciendo el círculo ese que te has inventado. No es idea mía (que rabia le estaba dando reconocerlo) se lo he copiado a una mujer muy sabia que se llama Jean Shinoda Bolen y que dice que podemos ser como esas piedras que se tiran a un estanque y que forman círculos concéntricos y uno contagia a otro. Venga, vamos a ello, me he traído a la Anais para hacer bulto, ha venido también la Norma, ya somos cuatro y con la Pandora, cinco. Pero ¿qué dices, Esme? ¿cómo vamos a meter a la Pandora después de los insultos del otro día? Que claro que sí, porque ella no es la Esme competitiva y malvada que era y me suelta la siguiente parrafada: las brujas son capaces de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor; son atrevidas, confían en los presentimientos, meditan a su manera, defienden con firmeza lo que les importa..

Vale, lo capto pero ¿a que no es tuyo? No, es de la Shinoda, pero nos viene al pelo. Ya le he mandado a nuestra ex-rival un mensaje de paz con la Anais y, mira, por ahí viene ¿Te habías fijado antes en que es coja?, apunto. Todos tenemos nuestras limitaciones, Eva. No, si solo era una observación. Bueno, venga, se pone toda organizanta dando palmadas, vamos a formar el círculo y nos concentramos en lo que queremos para el mundo. Pues eso hacemos y debemos de resultar muy pintorescas porque la gente se para a mirarnos con asombro. Tiene que salir una al centro a decir algo, ordena la Esme. A mí no me mires que yo no sé qué decir. Pues sácate un libro de esos que llevas en el bolso y lees algún párrafo al azar, yo creo mucho en el azar. Y leo:

“Cuando los ricos especuladores prosperan mientras los granjeros se arruiman, cuando los gobernantes dilapidan en armas en vez de en salud; cuando la clase alta es extravagante e irresponsable mientras los pobres no tienen a dónde ir; todo ello es latrocinio y caos. No es permanecer en el Tao.”

Muy bien dicho, aplaude la Esme con exaltación, se lo mandamos desde aquí a los de Davos, para que aprendan.

Como que nos van a oír, ¿y para esto me habéis llamado con lo que me cuesta moverme?, protesta la Pandora y se aleja renqueando y tosiendo. Qué pachucha está la pobre.

A mai que ivai, ipara aagui, suelta la Norma entre sorbo y sorbo de mate. Que traducido quiere decir: cuanto peor, más cercano están días mejores.

Dame la paga, que me lo has prometido, reclama la Anais.

Más corro patata, pide el Jacobín.

Pero Esmeralda, ajena a protestas, demandas adolescentes y risas burlonas de los mirones, proclama muy en lo suyo: queda inaugurado el círculo de los jueves. Amén.

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14 comentarios en “Desde el parque hasta Davos

  1. Bravo! Me declaro muy fan del círculo de los jueves. No, si al final, entre la Esme y tu libro creáis tendencia en el parque y la liáis parda!

  2. ¿Ese párrafo incendiario es del “Tao te ching”? No debería sorprenderme, pero es lamentable lo poco que han cambiado las cosas.

    Podrías ir dejando fragmentos copiados en notitas en la/s casa/s donde trabajas. Terrorismo intelectual.

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