Por la mitad del camino

Como el Toni sigue envuelto en su manta ponzoñosa alegando enfermedad o incubación de la misma, he decidido continuar avanzando por el camino de Swan y así he llegado más o menos hasta la mitad del libro. Al principio, os lo voy a confesar, me estaba pareciendo un poco pesado con esas frases tan largas en las que me perdía y tenía que volver a su inicio una y otra vez pero, luego, le he ido cogiendo el tranquillo. Y aunque es cierto que me entra un poco de sueño cuando se recrea en iglesias, marquesas o vincapervincas también lo es que, de repente, me he encontrado con pensamientos que me parecía que los había puesto expresamente para mi o para alguien que conozco. Es como si dijera cosas que yo ya sabía pero que no era consciente de saberlas hasta que no las he leído explicadas por él.  Por ejemplo, esta sobre la costumbre a la que llama ” Celestina mañosa” y de la que dice “que trabaja muy despacio y empieza por dejar padecer a nuestro ánimo durante semanas enteras en una instalación precaria, pero que nos llena de alegría al verla llegar porque sin ella y reducida a sus propias fuerzas, el alma nunca lograría hacer habitable morada alguna”. Pues eso es algo que me ha pasado muchas veces sin yo darme cuenta.

O esto otro que escribe y gracias a lo cuál entiendo un poco mejor los desconcertantes cambios de humor de mi amiga Esme : ” he aprendido a distinguir esos estados que se suceden en mi ánimo y que se reparten cada uno de mis días, llegando uno de ellos a echar al otro; estados contiguos pero tan ajenos entre sí, tan faltos de todo medio de intersección, que cuando domina uno de ellos no puedo comprender, ni siquiera representarme, lo que deseé, temí o hice cuando me poseía el otro.”

Y hasta puede que haya descubierto que el Toni tiene un alma delicada porque una de sus manías, la de la falta de horizontes en las urbes, también sale en este libro cuando un amigo de la familia, que tiene que volver a la ciudad, le dice a Marcel que está en un pueblo:”cierto que tengo en casa toda clase de cosas inútiles. Solo me falta lo necesario, es decir, un gran espacio de cielo, como aquí. Procura guardar siempre por encima de tu vida un gran espacio de cielo porque tienes un alma muy buena, poco usual y una naturaleza de artista, así que no consientas que le falte lo que necesita”

Bueno, pues seguiré leyendo porque creo que la segunda mitad del camino va de amores.

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3 comentarios en “Por la mitad del camino

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