Sin dinero

 Señora, señora, problema grande, se agita Svetlana por el pasillo en busca de sado-madre. Salgo de mi reducto planchil para enterarme -me gusta estar al tanto de la actualidad- y veo a Svetlana sujetando con aflicción el tubo roto de la aspiradora. Problema grande, repite compungida.

Pero bueno, ¿qué has hecho?, seguro que has tirado con demasiada fuerza, hay que tener cuidado, ahora no me va a quedar más remedio que salir de inmediato a comprar otra porque sin aspiradora no podemos estar. Aspiradora muy importante, señora, corrobora mi homóloga. Pero sado-madre ya ha dado el portazo para ir en pos de la imprescindible máquina. ¡Qué resolutiva es!, esa virtud se la tengo que reconocer.

Mientras tanto, agazapada en su cuarto, mi jefa escribe y escribe ajena a las insulsas cuitas domésticas. Qué manera tan voraz de darle a la tecla y yo que me consideraba prolífica…siento envidia de esa dedicación tan absoluta, de esa concentración en sus mundos interiores tan despojada de obstáculos. Bueno, en realidad es una envidia muy relativa porque yo más de diez o quince minutos seguidos escribiendo no puedo estar; me canso, me aburro, se me acaban las ideas y el mundo exterior con sus múltiples y variados estímulos me reclama. Claro que yo no soy escritora profesional sino una simple advenediza que se ampara en la tecnología para llenar de chorradas el ciber-espacio. Pero de escritura ya hablaré otro día que no quiero quemar temas innecesariamente.

Sobre estas cosillas reflexionaba cuando oigo un gemido procedente del pasillo, abandono de nuevo mi tarea (qué poco me cuesta abandonarla) y veo a la Svetlana de cara a la pared como si se hallara en el muro de las lamentaciones. Yo no suerte: no dinero, no hombre, no aspiradora, se queja. Bueno, mujer -trato de animarla-, lo primero vale, lo segundo no te creas que te iba a arreglar tanto y lo tercero ya te van a traer una nueva, tú tranquila.

No suerte: no dinero, no hombre, no diente. Y girándose hacia mí me enseña un hueco donde debería haber una muela. Dentista muy caro, no dinero. Eso sí es verdad pero mira, si te vienes a los círculos de los jueves, igual podemos hacer una colecta y te buscas uno baratillo. Además que te lo vas a pasar muy bien, te lo digo yo, anímate.

No entiendo cosa es círculo, dice secándose las lágrimas con la manga de la bata. Azulejos muy importantes, amoniaco también. Voy a limpiar para señora contenta. Pues no te creas que te lo va a agradecer tanto pero allá tú. Y se va en dirección a la cocina perorando: dinero muy importante, sin dinero no comida, no alquiler, no diente, no vida, no nada. Ahí te doy la razón, Svetlana, las cosas como son.

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8 comentarios en “Sin dinero

  1. Ay pobre… A ver si te haces famosa como escritora y le pones el diente que estar sin diente debe ser muy malo! Mucho más que estar sin hombre, jejejejeje

  2. Aysssss por un segundo que pena me ha dado Svetlana, me siento identificada con “no dinero no diente”…tengo pendiente una visita al dentista por varias caries pero “No dinero” asi que la siguiente vez que vaya será para pedir una postiza.
    PD: Cuando seas famosa y le pagues el diente a la svetlana acuerdate de mis caries porfi.

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