Día: 13 febrero, 2014

Su verdadera familia

No sólo secuestra a Pessoa sino que se auto secuestra con él. Vamos, que ha decidido que no se mueve de casa hasta que no se termine el Libro del desasosiego. Alega en su defensa que encontrarse con las palabras de ese hombre es lo más importante que le ha sucedido en la vida (gracias, Toni). Que ya ha llamado al bar y le ha dicho a su particular patrón Vasques que está malo y que hoy no cuente con él y mañana, ya veremos.

Aduce que Pessoa le ha leído el pensamiento o, mejor dicho, que le ha leído el sentimiento y se lo ha traducido a palabras. Que ese malestar indefinible que siempre acarrea consigo lo acaba de ver escrito y explicado en las páginas de ese libro. Y que ya no puede parar de leerlo porque es como interpretarse a sí mismo y a su posición en el mundo.

“La renuncia por modo y la contemplación por destino”, cita desde el sofá con ojos de trastornado y dando cabezazos de asentimiento.

Que este libro le está removiendo hasta lo más profundo de su ser, que es como encontrarse con su alma gemela y dejar de sentirse solo con sus angustias y sus desazones. Y que si pudiera le daría a Bernardo Soares un abrazo de hermano.

Mira, corre, ven, lee lo que dice aquí: “pienso a veces, con un deleite triste, que si un día, en un futuro al que ya no pertenezca, estas frases que escribo perduran como cosa de mérito, tendré por fin quienes me comprendan, los míos, mi verdadera familia para en ella nacer y ser amado”. Que le están dando ganas de llorar, manifiesta.

Y a mí también, le digo yo pero no me hace caso porque ya me está leyendo a gritos otro párrafo:

“En la vida de hoy, el mundo pertenece solo a los estúpidos, a los insensibles y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy casi por las mismas vías por las que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación”.

Puede que sí pero ya lo analizaré por el camino que llego tarde.