Día: 21 febrero, 2014

Díselo tú, Pessoa

Debido al ajetreo de estas actividades extra escolares que nos traemos casi había olvidado que tengo a un hombre de gran tamaño y pobladas cejas incrustado en el sofá. Esto hay que arreglarlo antes de que sea demasiado tarde, me propongo haciendo gala de una gran resolución matinal.

Toni, esto no puede continuar así, te van a echar del trabajo, te vas a trastornar. Regresa a la realidad y cumple con tus obligaciones.

Es que me duele la cabeza y el Universo, se excusa citando a Fernando.

Pues tómate un ibuprofeno y sal pitando para el bar, le digo chascando los dedos y emulando el tono amenazante y barriobajero típico de Esme. Pero, o bien no me ha salido o el Toni es inmune a ese tipo de entonaciones porque él ha seguido con su cantinela.

“No sé qué sentido tiene este viaje que fui forzado a realizar,entre una noche y otra,en compañía del Universo entero. Sé que puedo leer para distraerme. Considero la lectura como el modo más sencillo de entretener este viaje y cualquier otro y, de vez en cuando, levanto los ojos del libro donde estoy sintiendo verdaderamente, y veo, con ojos de extranjero, el paisaje que huye”.

Aquí no huye ningún paisaje porque desde el sofá solo se ve la pared y está bien quieta y deja de hablarme con las palabras de Pessoa que me estás poniendo muy nerviosa.. Espabila, Toni. Libera ya a Fernando y libérate a ti mismo. Sal al mundo, guapo, que te estás volviendo loco.

Pero él, en su línea:” siempre podemos considerar este mundo como una ilusión o un fantasma, podremos considerar todo lo que nos sucede como un sueño. Y entonces nace en nosotros una indiferencia sutil y profunda hacia todos los desastres y desaires de la vida”.

Empezaba a desesperar pero, de repente, se me ha ocurrido utilizar sus propios métodos para convencerle. Pues mira, Toni, tanto que te gusta lo que escribe Bernardo Soares pero que sepas que él nunca faltó al trabajo en su oficina de la calle de los Doradors porque valoraba y mucho su rutina cotidiana. Mira, mira lo que dice aquí. Y de un golpe maestro le arrebato el Libro del desasosiego.

“Encaro serenamente el encerrarme siempre la vida en esta rua dos Douradores, en esta oficina,en esta atmósfera de esta gente” Y aquí: ” si tuviera el mundo en la mano, lo cambiaría, estoy seguro, por un billete a la rua dos Douradores. Y aquíí: ” sabio es aquel que monotoniza  su existencia, pues así cada pequeño incidente tiene para él el privilegio de la maravilla”

Así que, venga, monotonízate,busca el abono transporte y vete a trabajar y a disculparte con el Manolo, tu patrón Vasques,. Ala, a servir cafés y pinchos de tortilla y si te cansas te aguantas que Bernardo también se cansaba de hacer anotaciones en los libros de cuentas.

Oye, que me ha hecho caso, nada como emplear su propio lenguaje. Eso sí, se ha llevado el libro consigo y le he oído que iba diciendo por las escaleras: “dos cosas me dio el destino: una barra de bar y el don de soñar”.

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