La Sísifa

Lunes: vacío el friegaplatos y coloco la vajilla limpia en su lugar. Desde la pila los cacharros sucios se ríen de mi. Ahora voy a por vosotros, les digo,y voy y los guardo justo donde estaban antes sus compadres . Terminada esta tarea me encamino hacia las cuerdas de tender y descuelgo la ropa limpia, la apilo en un montón y la llevo hasta el cuarto de la plancha. Otro barullo de ropa sucia me espera dentro del cesto, lo meto en la lavadora, la pongo y mientras ella lava yo plancho y no he terminado todavía de quitar arrugas, que no me diréis que no es una tarea tonta, cuando la lavadora se para y tengo que tender la otra tanda. Quito el polvo pero sé que mañana estará otra vez ahí, barro las pelusas aún sabiendo que regresarán. Es lunes pero podría ser martes o jueves porque mis tareas son siempre las mismas. Hago y se deshace y lo vuelvo a hacer y se vuelve a deshacer.

Entonces me acuerdo del Sísifo y también del Abelardo. ¿De qué hablas hoy,maja?, estaréis pensando. El Abelardo era un profesor de ética y filosofía que tenía yo en el instituto del pueblo, nos reíamos mucho de él, pobre hombre, es que era bueno y también tímido. Malísima combinación para un profesor. Pero, Abelardo, no te preocupes, que mientras pegábamos en el techo bolas de papel chupadas con saliva y nos reíamos de tus pantalones sobaqueros, algo de lo que contabas de la mitología se nos iba quedando. Por lo menos a mí que para todo lo que sean relatos y narraciones siempre he sido muy memoriosa.

Pues resulta que al tal Sísifo por pasarse de listo y porque los dioses tenían muy mala leche, le castigó Zeus a arrastrar una piedra hasta lo alto de un monte. Una vez que la piedra llegaba a la cima resbalaba y volvía a caer y el Sísifo tenía que volver a empezar y así siempre y así siempre. Qué lástima. Si lo piensas es un castigo horrible pero digo yo que también tendría sus momentos de descanso, que no bajaría corriendo a por la piedra porque si antes había sido astuto, y lo había sido que por eso lo castigaron, lo seguiría siendo. Estoy segura de que se quedaba sus buenos ratos allí, solo en la cima, contemplando el panorama a sus anchas y tomándose su tiempo y que luego bajaría cantando todo feliz. ¿Que abajo estaba la piedra asquerosa? Pues eso sí pero quién no tiene piedras que empujar, todos somos un poco Sísifos, unos más que otros, eso también es verdad.

Yo, desde luego, me comparo bastante con él en lo que a trabajo se refiere. Mis piedras son estas tareas repetitivas que no se terminan nunca y que parece que alguien con mala idea viene por detrás a chafarme lo que ya tengo hecho. Pero yo también soy astuta y me tomo mis descansos para no desfallecer. Ahora mismo me voy a tomar uno que la Patricia está muy concentrada en sus escritos, el Jacobín visiona sus dibujos y la sado-madre (no la voy a llamar más así porque me entra mucha gente al blog buscando lo que no hay) entretenida con sus rezos.  Así que me siento en el sillón del Husband, contemplo el panorama que se ve desde la ventana y canto una canción de Camarón de la Isla que me gusta mucho a mí. La piedra está ahí, ya lo sé, pero que se espere un rato.

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9 comentarios en “La Sísifa

  1. Hola!!, pues sí chica, así es nuestro trabajo: lavar, planchar, limpiar etc. etc. y vuelta a empezar… es tedioso pero alguién tiene que hacerlo y no está de más que nos tomemos ratitos de descanso, ¿qué serían de ellas sin nosotras?. Esta mañana yo más de lo mismo… Buen relato, me ha gustado, no lo conocía, gracias. Besos y que tengas una buena semana.

      1. ¿Que no te deja mi blog comentar? tendré que mirarlo, a ver que sucede… La carrillada salió muy rica, y es una receta muy simple, sólo hay que echarle paciencia y mucho mimo. Las zanahorias a mí me pirran… Bueno hasta otro momento…

  2. Como ese de la piedra me siento yo cada mañana cuando suena el despertador.. Pero como bien dices, de cuando en cuando, las piedras pueden esperar. Besicos

    1. El que no tenga piedra que tire la primera piedra pero creo que no era así y me estoy haciendo un lío. Ánimo con la semana y besos. Por cierto, muy romántico algo que has escrito hoy.

      1. Muchas gracias, el interesado se esta enterando en estos momentos que le he dedicado un post. Al final este se me hace de pessoa también, ya verás…

  3. Los trabajos del hogar son todos así: Hacer para que se deshaga.
    Yo creo que por eso se les ha encomendado esa tarea tradicionalmente a las mujeres que, como todo el mundo sabe, se pasan el día en casa sin hacer nada.
    Y estoy de acuerdo contigo, seguro que Sísifo aprendió a hacer el perro.

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