Día: 13 marzo, 2014

Maldiciones fruteras

Nos paseábamos el Jacobín y yo por el mercado dando nuestra clase matinal de nombramientos. Es un juego que le gusta mucho y que consiste en que él señala con un dedo bastante tiránico, esa es la verdad, (se nota que desciende de jefes), yo nombro lo señalado y él repite luego lo nombrado con mucha dedicación. Después da cabezazos de asentimiento, muy feliz de irse haciendo con un vocabulario para entender el mundo.

Pues de esta manera tan didáctica hemos alcanzado nuestro destino: frutas Elvira. Mientras aguardaba mi turno y seguíamos jugando, que las fruterías tienen mucho y muy colorido material para este entretenimiento, he escuchado la siguiente conversación entree Elvira, la frutera, y Marcela, al parecer una de sus clientas habituales.

– ¿Y qué tal estás, Marcela, cómo te va todo?

-Pues mira, Elvira, estoy pasando por una etapa  buena y  además, ¿sabes qué? (y pone la mujer una voz como de ir a desvelar un secreto muy fundamental para el mundo) que me he abierto un blog.

Anda esta, menuda novedad, yo ya voy por el tercero. El de ahora se llama “Diario de una frutera enloquecida”, no te digo más, me refleja a la perfección. ¿Y el tuyo de qué va?

El mío va de citas, es literario, pongo una cita de un autor que me guste y lo acompaño con una foto. Me queda muy culto y no es por presumir.

-Pues vaya morro que tienes, Marcela, guapa,así no tienes que pensar. Yo hay días que me tengo que estrujar la mollera para saber de qué escribir. El mundo de la frutería tampoco da para tanto, el enloquecimiento un poco más porque como estamos todos tan mal pues tiene mucha aceptación entre la gente, se identifican, claro.

-No te creas, que lo de buscar citas también  lleva su tiempo, hay que dar con la frase justa, que refleje lo que tú piensas o lo que crees que a los otros les va a gustar oír, no pienses que es llegar y copiar.

-Bueno, bueno, si tú lo dices, se pone la Elvira ordenando su pirámide de tomates con cara de escepticismo.

Pues yo también tengo un blog, salto de repente y sin saber por qué. A veces me voy de la lengua innecesariamente. Noto las miradas de rabia de la Elvira y la Marcela caer sobre mí.

¿Y como se llama?, me inquieren ellas para entrar luego a cotillear.

El blog de una empleada doméstica , porque eso es lo que soy ahora.

¿Y cuantos seguidores tienes?, investigan ansiosas.

Pues cuarenta y pico.

Buah, suelta la Marcela toda desdeñosa, y la mitad de esos serán spam y la otra mitad te siguen para que les sigas. Te calculo que te leen de verdad cuatro o cinco como máximo y no siempre.

¿Y cada cuánto actualizas?

Pues casi a diario, digo yo inocentemente.

Se empiezan s reír las dos y diagnostica la Elvira: esta abandona antes de que cante el gallo. Está con la clásica fiebre de principiante, padece la típica incontinencia bloguera. Pero no te preocupes, hija, que más dura será la caída. Empezarás a publicar menos y menos y al final perderás el hilo y abandonarás porque ya no tendrás nada más que decir y además no te importará.

-Te cansas, como de todo, sentencia la Marcela tentando las peras.

Y lo olvidas, como a todo, dictamina la Elvira metiéndose una fresa en la boca.

Y se queda muerto flotando en la globosfera junto a otros zombis blogs,recitan a coro las dos.

– Bueno, pues me pones dos calabacines, un puerro, un puñado de judías verdes y tres zanahorias que son para el puré del niño, reclamo yo poniendo fin a tan macabra conversación.

No te cueles que iba yo antes, me dice la Marcela,  aquí y en los blogs. Medio de peras, Elvira, y que no estén verdes.

Pera, pera, pera, repite muy feliz el Jacobín ajeno a la maldad del mundo.