Mes: abril 2014

Familias

Estos días de puente nos vamos al pueblo que tenemos un evento familiar muy propio del mes de mayo. La Patri quería llevarme consigo de nuevo a la Villa de los Peligros para que yo ejerza de instituriz mientras ella se recrea pero le he dicho que no puedo, que otra vez será. El Toni está muy contento en lo de ir al pueblo pero muy descontento en lo del evento. No es que por separado no quiera a sus familiares más allegados, los quiere, el Toni no es tan malo, pero dice que en grupo no los puede soportar. Es que él todo lo que sean grupos… el único grupo que soporta es el de las aves pero eso no es un grupo, es una bandada y no tiene nada que ver.

Si quieres, me dice, te cuento de antemano lo que va a pasar y luego comparas y me dices si he acertado o no. Ya te avanzo yo quién va a decir qué y cuando, quién se va a enfadar y en qué momento y casi hasta por qué, quién va a recordar la misma anécdota de cuando éramos pequeños y la va a contar y a qué hora y quién se va a reir con ella y a quién le va a avergonzar. Y te adelanto también los que se van a emborrachar y los chistes que van a contar y la que va a decir que el dulce le sienta mal y el que va a revelar que nunca toma café después de comer aunque nos lo diga cada vez que comemos juntos y sepa que nos lo dice, que es lo peor.

Y yo, aunque quiera, también voy a hacer las cosas que hago siempre cuando estoy con ellos, y a decir lo que digo siempre y a reaccionar de la misma manera y, aunque pretenda ser un Toni distinto, no lo voy a conseguir y, aún en el caso, muy poco probable, de que lo lograra, ellos me seguirían viendo de la misma forma porque todos tenemos asignadas nuestras características básicas con las que nos dibujan enteros y nuestras funciones asignadas que cumplir. Lo que no sé es cómo se va formando todo ese lío, a base de repeticiones, supongo.

Bueno, Toni, qué complicado eres, no empieces con tus cosas raras , ¿lo pasamos bien, o no y somos felices juntos, o no?

¿Ves?, tu también. Has decidido que soy el raro y ya no puedo dejar de serlo. Lo pasamos bien, no sé, lo pasamos como lo tenemos que pasar, a veces bien y a veces mal, muy bien si eres de los que se lo pasan bien, como tú, y mal si eres de los que no.

Y tú eres de esos, de los que no.

Porque lo habéis decidido así entre todos, va y se pone.

Y  luego dice que no es raro.

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Los huesos

Como buenas alumnas que somos esperábamos sentadas en el banco sin hablar ni distraernos, con los cuadernos preparados y los bolis sin morder, a que apareciera tras la ventana del quiosco la suma docente, Esmeralda. Y apareció pero no para darnos el seminario en chamanismo segunda parte sino para comunicarnos su nuevo plan, proyecto, emprendimiento, aventura o locura, eso depende de cómo cada uno quiera llamarlo.

El seminario puede esperar, así que cerrad los cuadernos por la página…ah no, que eso es abrir. Da igual, lo que os quiero comunicar es que tengo una tarea de la máxima urgencia, dice castigándose el pecho con feroces abanicazos.

Miedito me da, masculla la Pandora barajando sus cartas. Ya no puede dejar de entremezclar arcanos aunque el barajamiento haya perdido sentido y finalidad, es como un tic nervioso.

Espero que sea algo lindo, expresa esperanzada la Norma elevando al cielo sus bellos ojos de princesa guaraní.

Lindo no sé, a mí la estética no me interesa ni la ética tampoco si nos paramos a pensar, pero si tenemos suerte y nos damos prisa, esto nos lanza a la fama además de reportarnos suculentos beneficios.

Suéltalo ya, Esmeralda, no te hagas la misteriosa, le pide la Pandora.

Lo suelto: vamos a buscar a Cervantes.

Ah, Cervantes, ese hombre tan lindo que escribió esa historia lindísima de un señor que se volvió loco de mucho leer novelas. Pero está muerto,  creo, duda la Norma dándose al mate con gran entrega.

Claro que está muerto y desde hace cuatro siglos pero lo que tenemos que encontrar son sus huesos, los que queden, y hay que actuar con rapidez que un grupo de científicos anda en la misma tarea y con georradares incluidos. Nosotras no contamos con dispositivos especiales pero sí con la ventaja de conocer muy bien el terreno porque la búsqueda es entre las calles Huertas y Lope de Vega, pleno barrio de las Letras. Es una zona que me he pateado mucho en mi juventud, la de veces que he salido de cañas por ahí, la de pedos que me he agarrao por esos barrios, qué recuerdos. Pero, en fin, nada de melancolías etílicas y a lo que vamos,  teniendo como tenemos las coordenadas, lo único que nos falta es hurgar en los recovecos, cavidades, hendiduras y oquedades y tienen que salir los huesos de Cervantes por algún sitio.

¿Y para qué quieren los huesos de Cervantes?, me planteo yo, ignorante de esa búsqueda.

Hija, Eva, haces cada pregunta…porque es uno de los más grandes literatos españoles de todos los tiempos y conviene tener un lugar físico al que ir a adorarle. Se entierran los huesos como es debido, se les pone su placa encima que diga aquí yace don Miguel de Cervantes Saavedra, Príncipe de los Ingenios, y ya tienen las gentes un sitio al que peregrinar con flores y cara de circunstancias para rendirle homenaje.

¿Y no sería mejor homenaje leer lo que escribió?

Y dale con la lectura, qué fuerte te ha dado, que te vas a volver loca tú también, ¿cómo se van a poner las pobres personas de la era del twitter a leer el tochaco de El Quijote ? Eso  es un absurdo, nadie tiene tiempo ni ganas. Sin embargo, pasarse un momentito por su tumba y hacerse un selfie allí mismo que deje a las claras lo mucho que te gusta Cervantes y lo unido que te sientes a él, eso ya sí  lo puedes ejecutar en cualquier ratillo suelto que te sobre, explica la Esme muy convencida.

Bueno, sí, para qué quieren los huesos ellos ya lo sabemos pero nosotras, ¿para qué los queremos nosotras?

Para hacer un caldo, no te fastidia. Pues para venderlos  luego al primer tonto que nos los quiera comprar y os aseguro que hay mucho papanatas dispuesto. Nos vamos a forrar a cuenta de los restos mortales. Hay que buscar una mano con artrosis derivada del solapamiento el carpo y metacarpo y los jirones de una mortaja del tupido sayón de la venerable orden tercera franciscana, detalla la Esme leyendólo de un papel donde lo tiene todo muy bien apuntado.

En marcha, Pandora, rumbo al convento de las Trinitarias y aledaños.

¿Yooo? ¿por qué yo precisamente ?, que soy coja, que tengo tos, artrosis generalizada, cansancio sumo, veo mal, oigo poco.

Deja de narrarme tus minusvalías que no me impresionas, eres aguda, lúcida y te conoces el terreno que sé que cuando te separaste te fuiste a vivir a una pensión en la calle León, ahora no lo niegues.

No lo niego, si he sido vecina de Góngora y de Lope de Vega, pues menuda…

Con estas no puedo contar que tienen niños a su cargo, continúa la Esme a su rollo sin prestar atención al ilustre vecindario de la Pandora. Por cierto, me voy a llevar los cubos y palas del Jacobín y la Casilda para las excavaciones y el dron también me lo llevo por la cosa de impresionar con nuestro aparataje a los científicos esos de los georradares.

Mira que nos va a pillar la policía merodeando y rompiendo paredes, que no tenemos licencia ni autorización y ya estamos fichadas, mira que con palas de plástico no se puede cavar, mira que esto es un disparate, Esmeralda. Pero la Esme, toda quijotesca ella, ya se ha puesto a caminar a gran velocidad impulsada por su propia demencia. Detrás, renquea la Pandora intentando vanamente disuadirla con razonables argumentos muy propios de Sancho Panza.

“Ajaposégui umi ndaikatúivanoje,e che tarovaha. Aipysyrota che tavora reko amano meve”,suelta del tirón la Norma como en trance. Que traducido del guaraní al español por ella misma viene a significar: por intentar lo imposible dicen que soy loca. Defenderé mi locura hasta la muerte.

 

Arte encontrado

Ayer, al empujar la puerta para entrar a la sala donde doña Margarita pasa sus días topé con un objeto extraño, casi lo rompo, qué susto me di. Era una silla de ruedas plegada y guardada ahí, entre la pared y la puerta.

Pero bueno, doña Marga, si no sabía yo que tenía usted una silla de ruedas, lo bien que nos va a venir, nos vamos a ir de paseo, la voy a llevar a un montón de sitios, ya no nos tenemos que quedar aquí toda la tarde con la murga del cuco y los tiroleses, le va a sentar muy bien cambiar de aires, ver la vida, salir a la calle, que le de al aire y el sol ahora que empieza el buen tiempo. Qué cara me pone, no la veo muy entusiasmada.

Me la trajeron hace una semana y sí, reconozco que me puede dar autonomía y libertad pero es que….tú al niño que cuidas, a Jacobo, ¿lo llevas en sillita.?

Sí, porque aunque sabe andar se cansa y así llegamos antes, es más cómodo y menos peligroso porque le gusta mucho echar a correr y pasan coches y….

¿Y cómo es esa sillita?, de aspecto, digo.

Ah, pues muy chula, sí, la tela es verde, lleva una capota, tiene un saco con unos dibujos de estrellas para cuando hace frío, una bolsa colgada detrás para guardar sus cosas que también hace juego, no le falta detalle, la verdad.

Pues ahora mira la mía, ¿a qué es horrorosa?,con ese cuero negro que da miedo, no quiero ir subida en algo tan feo. Digo yo que porque seamos viejos no tenemos por qué renunciar a la belleza ni a la estética.

Pero qué presumida es usted, doña Margarita, ¿qué más le dará que la silla sea fea? Usted se sube y yo la empujo, va a ver muchas cosas ahí montada y se lo va a pasar bien y eso es lo que importa, me parece a mí.

Te parece a ti pero no a mí. O me la tuneas o yo en ese mamotreto de ortopedia no me subo porque atenta a mis más básicos principios estéticos.

Que se la tunee, dice, o sea, que quiere que se la pinte de colores o que le haga dibujos o algo así, es que a mí las manualidades, tengo una amiga que sí, es muy mañosa y muy creativa pero yo soy más bien chapucera, no es lo mío, claramente.

Tú por eso no te preocupes que solo tienes que seguir mis indicaciones. Abre ese armario que tengo guardadas muchas telas, retales, cintas, lazos, lanas…le vas a ir poniendo lo que yo te diga. ¿Qué te gusta más las libélulas o las mariposas? Eso para el asiento, el respaldo podría quedar muy bien con esa otra brillante y luego para el apoyo de los brazos…déjame que piense

Huy madre, cómo hemos dejado la silla entre las dos, totalmente irreconocible, si parece el trono de una reina mágica de cuento. Y lo contenta que estaba doña Margarita, dice que hemos hecho alquimia estética, arte encontrado y que hemos dignificado el objeto. Todo eso. Desapercibidas no vamos a pasar, eso seguro.

 

 

Libros

Feliz día del Libro, guapas, nos dice la Esme dándoselas de culta. A ver, que tenemos que celebrarlo de alguna manera que un día así no se puede dejar pasar tontamente, hoy os voy a perdonar el seminario de chamanismo y otras artes espirituales segunda parte y nos vamos a dedicar por entero, pero lo que se dice en cuerpo y alma, al día del libro, leches, que para eso es una vez al año.

Claro, porque una vez al año no hace daño, contesta la Pandora no sé si en plan jocoso o en serio.

Ah, pues qué bien, o sea que puedo sacar a la Wislawa Szymborska del bolso y sentarme a leer tranquilamente debajo del castaño florecido, digo muy contenta de que la Esme hoy nos deje en paz.

Pero, ¿qué dices, absurda?, ¿cómo te vas a poner a leer en un día como hoy?, con la de actividades que hay en la calle, es un día para salir por ahí a darse vueltas, a participar en todos los saraos que han montado por aquí y por allá, a liarla un poco y no a quedarse sentada en un banco leyendo, eso ya lo haces otro día si tienes tiempo y ganas. Venga, hoy hasta voy a cerrar el quiosco que nos vamos a las aceras que hay suelta de libros y de escritores, que lo he visto en la tele.

No sé, Esme, es que a mí ver escritores tampoco es algo que me importe mucho, prefiero leerlos.

Ya salió la mistinguitos, siempre le tiene que poner pegas a todo. Nos damos unos rules,  los miramos a ver si son guapos o feos, les decimos que su libro nos ha gustado mucho aunque no lo hayamos leído ni pensemos leerlo y que nos echen una firma que eso siempre luce. Luego nos pasamos por un sitio que me han dicho que se pueden comer libros que los hace un pastelero, nos comemos dos o tres para reponer fuerzas, a continuación nos ponemos en la cola de leer un párrafo del Quijote en voz alta porque posiblemente sea el único párrafo de El Quijote que leamos en nuestra vida y hay que aprovechar la oportunidad. Hala, que para los niños también hay cuenta cuentos, vámonos que nos lo perdemos y a mí no me gusta perderme nada.

Yo me quedo en el parque, que no me atrevo a sacar al Jacobín de los circuitos permitidos por su madre, no vaya luego a pasar algo….

Pues tú te lo pierdes, aburrida. Para que lo sepas,  nos vamos a apuntar a estos microtalleres de literatura de 23 minutos de duración. Te enseñan a escribir novela negra, cuento o literatura fantástica, lo que más nos guste. Tú, Norma, apúntate al de cuento para tener luego historias para tu niña y tú Pandora te veo muy bien en el de novela negra, yo no sé, estoy dudosa.

Pero ¿cómo os van a enseñar a escribir en 23 minutos? Además que a escribir como mejor se aprende es leyendo, opino yo.

Y dale con que leamos, qué fijación te ha entrado, Eva.

Pues, claro, ¿no querías celebrar el día del libro?

Anda, mira lo que pone aquí, en el papel este de la programación, firman sus libros José María Íñigo, el de los bigotes, qué mayor tiene que estar ya el pobre; Paloma Gómez Borrero, la del Papa, Fiorella Faltoyano, la actriz esa que ya tiene añitos también que ha escrito sus memorias y la de la cocina, Inés Ortega. Nos vamos a esos que lo de los filósofos y el Salman Rhusdie lo encuentro más aburrido y son menos famosos.

Y se han ido, me he quedado sola debajo del castaño, bueno, sola no, con Wislawa, qué placer!

 

Solidaridad bloguera

Huy, huy, huy, mira quién está otra vez por aquí. No te escondas, bonita, que te hemos visto, me dice la Elvira descubriéndome agazapada tras el puesto del pescado.

Como para no verla con lo abundante que es, se ríe su compinche la Marcela que, al parecer, se pasa el día comprando plátanos y peras.

Qué género tengo, guapa, qué género: ex- tra-or-di -na- rio. Qué pescadilla de pincho, qué merlucita, qué gallos, recién pescaos, más fresco ya imposible, ¿qué te pongo?, me pregunta el pescadero colocando los brazos el jarras sobre su delantal de hule.

No nada, si solo estaba mirando, digo mientras el Jacobín toca con un dedo el ojo gelatinoso de un besugo y lo retira luego asustado.

Terrible mes de abril, terrible mes de abril cuando descubriste que no eras  feliiiiz, canta un hombre con voz quejosa a través del hilo musical que ameniza el mercado.

¿No estarías pensando en irte a la competencia?, me grita la Marcela tras su colorido puesto. Te he visto y estabas mirando las frutas de Paco. Te advierto que a la que te descuidas te endilga una pieza pocha, si le conoceré yo…son muchos años.

Por eso dejé yo de comprarle, estaba hartita de encontrarme con la sorpresa al llegar a casa porque parece un predistigitador, el tío, qué mano tiene para colártela sin que te des cuenta.

Además, añade la Elvira, que él no tiene blog y yo sí y entre blogueros tiene que haber solidaridad, ¿a qué sí, Marcela?

Lógico, eso ni se plantea.

Pues eso,que te vengas para acá que tenemos que hablar. ¿Cómo te va el blog? Ni palante ni patrás, me imagino. Despegar es muy difícil. Algunos, por no decir la mayoría, no lo consiguen nunca, tienen el avión, tienen el piloto, tienen los pasajeros pero dan unas vueltas por la pista y nunca llegan a volar, los pasajeros se bajan mosqueados y el avión se queda ahí, en el hangar de por vida.

Qué buen símil, hija, Elvira, se nota que escribes con asiduidad, le pelotea la Marcela tal vez con la esperanza de que le salga la compra gratis o de que le deje comentarios en su blog.

Ya ves….una que vale. Y para que veáis que soy generosa y que no me importa compartir conocimientos os voy a decir una cosa que estoy haciendo yo ahora y que me está dando muy buen resultado. Meto enlaces con fotos que hago por aquí, en el puesto. De melones, de mandarinas, de mangos, de calabazas, todo ello hilado con el texto.

O sin hilar, que te he leído, matiza la Marcela.

Bueno, mujer, hay días que se puede relacionar y días que no, la locura y las hortalizas no te creas que siempre coordinan pero todo es proponérselo. El tuyo sí que va bien, Marcela, me das una envidia… tienes “me gusta” para parar un tren y comentarios para aburrir a las ovejas. Yo no sé cómo lo haces, hija, cuéntanoslo para que aprendamos, sobre todo a esta que está de un pez la pobre….dice señalandome con la parte verde de un puerro.

Si no hago nada, se quita importancia la Marcela. Ahora con el deceso de García Márquez pues los post salen solos, que si un día Macondo, que si otro día Aracataca, que si crónica de una muerte anunciada…chupao. Y cuando no hay muertes pues meto cualquier frase potente a ser posible de un escritor muy torturado con su foto encima y digo que su lectura me ha devastado. No veas lo que le gusta eso a la gente, lo de devastarse o lo de decir que se devastan. Treinta me gusta de una tacada conseguí ayer con ese sistema y dos nuevos seguidores lo que ya hacen un total de…..

Fíjate, si lo llego a saber, pero ahora no te voy a copiar el formato. Que sepas que hemos visitado tu bitácora, me dice luego sin dejar de amenazarme con su arma vegetal. Y ni fu ni fa. No escribes mal pero la historia, ¿cómo te diría yo?, carece de interés.

A lo mejor si matas a alguien….a tu jefa o a la Esmeralda esa del quiosco, sugiere con desgana la Marcela.

O que haya cuernos, que el marido de tu jefa se la pegue con otra o ella a él….Acción, vamos y no esas aventuras insulsas que ni son aventuras ni son nada. Mira, si haces eso, igual hasta te dejamos un comentario, te daría prestigio que somos blogueras de rancio abolengo aquí donde nos ves, en este marco tan poco propicio.

Terrible mes de abril, terrible mes de abril cuando descubriste que no eras feliiiiiz, vierte incesante sobre frutas, pescados, vacas y pollos difuntos y confundidos humanos el hilo musical.

 

 

 

Todo vuelve a su ser

Ya estamos de vuelta, ahora que el Jacobín  empezaba a asilvestrase y a vivir feliz triscando por campos y jardines. Ha descubierto que hay seres pequeños sobre los que tiene poder, las hormigas, en concreto, y se ha divertido mucho jugando a entorpecer sus afanes o a masacrarlas, directamente. Ya le he dicho que eso no está bien y que hay que respetar a todas las criaturas que la tierra habitan porque todas son necesarias, cada una a su manera. Ni caso me hacía y seguía mata que mata disfrutando con saña de su recién nacida faceta de pequeño y pérfido dios. Qué niño!

Yo, por mi parte y por entretenerme con algo, me puse a jugar a que era la señora de la casa porque mis jefes desaparecieron muy temprano en pos del riesgo y la aventura. Es un juego muy fácil y apto para todos los públicos,  solo hay que imaginar. Imaginé que estos lares eran míos, que yo era rica y no tenía que trabajar para ganarme el sustento, que acababa de hereredar la villa  y que la decoraba a mi antojo. Me metí o entrometí más bien, por todos los cuartos o estancias para darle mayor verosimilitud a mi fantasía. Al final, estaba tan cansada de mover muebles, desplazar tabiques y tirar azulejos mentalmente que me quedé dormida a la vez que el Jacobin que también estaba agotado de su matanza himenóptera. Nos despertó la Pili esa.

Despierta, guapa, despierta, me zarandea, que el Josean y yo nos vamos al pueblo a ver la procesión y os tenéis que quedar solos. ¿No tendrás miedo?, pregunta mirando el cuadro tapado con la toalla.

Era el bisabuelo del sito Pelayo, dicen que se trastornó de tanto escuchar el viento entre los pinos como un lamento y un buen día, zas!, pal otro barrio, así, de golpe. Qué pena, todos sea van, todos nos tenemos que ir, yo también he estado a punto de irme, he tenido ya dos muertes súbitas y ¿sabes qué?, he visto la luz.

La luz, ¿qué luz?

La que dicen que se ve justo antes de morir. Es verdad, no es leyenda, se ve una luz muy brillante que te envuelve y te atrapa, me metía en ella y ya estaba dejando de ser Pili para ser solo luz cuando volví. No era mi hora, claramente. Bueno, nos vamos, en la cocina he dejado unas torrijas por si os entra el hambre.

Ay, madre, que yo también estaba escuchando ese lamento o quejido de angustia enredado entre los pinos, ni con la tercera torrija se desvanecía mi inquietud y eso que estaban muy buenas. Mira que si me trastorno….ya no tenía ganas de jugar a que era rica. Mira que si me da la muerte súbita y me hago luz. Mira que si zas! Qué añoranza de mi vida cotidiana con sus trabajos incluidos, qué morriña de mi micro-piso de alquiler con vistas a una pared y el Toni refunfuñando dentro, qué nostalgia de mis calles sucias de Madrid, de mis amigas del parque, de la doña Margarita, de mi madre por teléfono, de mi existencia toda. No quiero ser rica ni decorar mansiones, quiero ser yo, la Evi, sencillamente. No quiero ser luz, no me quiero morir, todavía no.

A esa conclusión acababa de llegar cuando regresaron ellos, mis jefes, exultante él, derrengada ella. Me daban ganas de explicarle al Pelayo que la Patricia es una flor delicada y que como tal tiene que tratarla, que no se empeñe en meterla en esos trajines que a ella ni le gustan ni le sientan bien. La prueba es que se tomó una pastilla y se encerrró en su cuarto y él despareció otra vez  haciendo mucho ruido a lomos de una moto de cuatro ruedas que luego me he enterado que se llama quad. Al lado de estos dos ,el Toni y yo, con todas nuestras discrepancias e incompatibilidades, parecemos almas gemelas.

Ahora estoy aquí en mi puesto de trabajo poniendo lavadoras a todo poner. Lo que voy a tener luego que planchar, pero no me importa, me siento feliz de haber recuperado mi vida de cada día sin haber sucumbido a trastornos ni muertes súbitas, sin haberme hecho luz. La Patricia también está bastante contenta de haberse quitado de encima al señor hiperactivo, hipersociable e hiperplánico ( de que hace muchos planes) que tiene por marido y de haber retomado su paz cotidiana y sus dominios creativos. El Jacobín anda buscando infructuosamente hormigas por el parqué. Todo ha vuelto a su ser.

 

 

La casita

Después de vomitar todo lo vomitable acunados a ratos por el réquiem de Verdi y estimulados a otros por el I,m happy de Pharrell Williams,  curva tras curva y tras curva que ya creía yo que nos habíamos empantanado en algún bucle del espacio/tiempo y de ahí ya no íbamos a salir, pues hemos llegado.

Casita, casita no llamaría yo a esos predios, para casita la  de la Pili y el Josean que está dentro de los citados terrenos pero la vivienda donde moran en sus ratos de ocio mis jefes no tiene nada de casita por mucho que ellos se empeñen. Colocar un diminutivo  a algo tan enorme es extraño pero, en fin, será para quitarse importancia. Ahora que también os digo que todo lo que tiene de grande lo tiene de fea. Por fuera no, la fachada y el jardín dan el pego pero los interiores, madre mía, no es que yo sea experta en decoración pero qué horror de mobiliarios, qué abominación de cuadros, qué pesadillas de cortinajes y qué …a lo mejor es que todavía estaba mareada pero la primera impresión no ha sido buena.

Al niño y a mí nos han asignado el llamado cuarto del piano, un dormitorio en la segunda planta sin rastro de instrumento musical alguno. Tal vez en épocas pasadas y de mayor gloria albergó un piano y de ahí su nombre. Lo que sí contenía era un óleo sobre lienzo ( creo que se dice así) de un señor de rizado bigote con aspecto de asesino en serie de otra época que le ha dado mucho miedo al Jacobín. Yo no sabía cómo calmar sus aterrorizados llantos, entre otras cosas porque yo también tenía miedo y eso los niños lo notan. Al final, se me ha ocurrido tapar la imagen del hombre malo con una toalla pero agazapado tras ella casi nos asustaba más por si le daba por salir bruscamente.

Vamos a dar una vuelta por el jardín, Jacobín, guapo, y si es necesario bailar flamenco, taconear y palmear para ahuyentar el pánico, pues lo haremos, le animo dándole la mano para bajar por las escaleras.

¿Quieres ver un cristo llagado muy precioso con toda su sangre resbalándole por los miembros? Lo tienen en la capilla, me intercepta la tal Pili apareciéndose en el rellano e intentando, supongo, ser hospitalaria.

Pues mira, Pili, lo dejamos para mañana que ahora nos vamos un rato al jardín.

Y allí nos hemos encontrado con la Patri jugando a ser Elizabeth von Arnim (la que tenía un jardín alemán y era muy feliz en él, he leído ese libro y es muy bonito) bajo los tilos y los lilos. Para no interrumpirla en su éxtasis pastoril nos hemos ido a otra zona más alejada donde crecen muchos pinos muy largos y flacos.

¡Cuidado!,  nos ha gritado la Pili asomada a una ventana, la última vez que alguien se puso en esa parte del jardín se cayó un pino y lo mató.

Y ronda la tormenta, ha añadido el Josean personándose de golpe, pertrechado de rastrillo y carretilla.Los rayos son muy peligrosos y más aquí con tanto árbol. Ahí a la izquierda tienes un tobogán para entretener al chiquillo pero ándate con ojo que está oxidado y se puede agarrar un tétanos por menos de nada.

Pues vaya con la villa de los mil peligros. Menos mal que el husband espantaba todo lo tétrico del lugar con sus gritos y sus risas a través del móvil. Le he oído decir algo de barranquismo, rafting, y paint ball todo ello aderezado con carcajadas adrenalínicas. Ay, Patri-Elisabeth!, aprovecha para contemplar, meditar y extaxiarte entre pájaros, árboles, lunas y flores porque te queda poco. La multiaventura te acecha y no vas a poder escapar, te lo digo yo.