Operación salida

Me voy de vacaciones con mis jefes. Bueno, de vacaciones se van ellos, yo me voy de acompañanta para cuidar del niño mientras ellos se solazan en una casita -así la han denominado- que tienen en el campo.

El campo no es el destino que yo hubiera elegido en el caso hipotético de tener capacidad de elección, principalmente porque me lo tengo muy trillado ( figurada y literalmente) pero el trabajo es el trabajo. Hasta cierto punto estoy contenta porque voy a ejercer únicamente de institutriz del Jacobín. Al parecer, en la así llamada “casita” tienen a una señora, conocida como Pili, que se encarga, junto a su marido, de la limpieza y el mantenimiento. La Patri ha llamado por teléfono para decirle que ya íbamos y que lo tuviera todo preparado y dispuesto. Qué bien, que barra la Pili que yo con entretener al Jacobín ya tengo bastante.

A la Patri no la veo yo muy feliz con este desplazamiento, ella es muy de sus arraigadas costumbres y si le quitan el cuarto de las meditaciones y la mesa de las escrituras se descoloca. El Husband por el contario sí me ha parecido muy contento, claro que él siempre parece entusiástico, como si de tanto dar lecciones y charlas de positivismo ya no pudiera dejar de vivir en ese estado de gracia. Es coach, para los que no lo sepáis.

Qué maleterío han preparado para solo cuatro días, no me extraña que la Patri se haya puesto a hacer respiraciones profundas de emergencia en mitad del pasillo. Mientras tanto, el Husband o Pelayo, llamémosle por su verdadero nombre, no paraba de hablar a gritos por el móvil cerrando asuntos de trabajo y abriendo otros de ocio. Y la Patri otra vez a respirar de la angustia que le estaba entrando a la mujer la intensa vida social y deportiva que le estaba programando su sacro santo esposo.

Ligeros de equipaje, es un decir, nos hemos subido al coche rumbo a la casa campera. Toma esta bolsa de plástico, Eva, me dice Patri, que el niño suele marearse y vomitar. Pues qué bien, vomitaremos a la par porque yo en el asiento trasero también me mareo. No lo he dicho por no empañar antes de tiempo mi currículum.

Y así, con la primera discrepancia sobre con qué tipo de música amenizar el viaje -él se inclinaba por lo marchoso y ella por lo mortuorio- hemos partido.

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6 comentarios en “Operación salida

  1. oyoyoyoy recuerdo en unas vacaciones en formigal que vimos a un grupo de “papis estirados” que se sentaban en una mesa mientras los niños se sentaban en otra con sus “nanys” ..pobres chicas,que las llevaban uniformadas y con cofia,para que se notase bien que eran las nanys.
    Ay Eva que te veo igual con la cofia entre amapolas!

  2. Vamos con las casas rurales con encanto. Cuando salieron me creí que serían por lo barato, Pero, sí, sí…Otro avance del turismo, todo lo nuevo (es un decir, hoy) vende.

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