Arte encontrado

Ayer, al empujar la puerta para entrar a la sala donde doña Margarita pasa sus días topé con un objeto extraño, casi lo rompo, qué susto me di. Era una silla de ruedas plegada y guardada ahí, entre la pared y la puerta.

Pero bueno, doña Marga, si no sabía yo que tenía usted una silla de ruedas, lo bien que nos va a venir, nos vamos a ir de paseo, la voy a llevar a un montón de sitios, ya no nos tenemos que quedar aquí toda la tarde con la murga del cuco y los tiroleses, le va a sentar muy bien cambiar de aires, ver la vida, salir a la calle, que le de al aire y el sol ahora que empieza el buen tiempo. Qué cara me pone, no la veo muy entusiasmada.

Me la trajeron hace una semana y sí, reconozco que me puede dar autonomía y libertad pero es que….tú al niño que cuidas, a Jacobo, ¿lo llevas en sillita.?

Sí, porque aunque sabe andar se cansa y así llegamos antes, es más cómodo y menos peligroso porque le gusta mucho echar a correr y pasan coches y….

¿Y cómo es esa sillita?, de aspecto, digo.

Ah, pues muy chula, sí, la tela es verde, lleva una capota, tiene un saco con unos dibujos de estrellas para cuando hace frío, una bolsa colgada detrás para guardar sus cosas que también hace juego, no le falta detalle, la verdad.

Pues ahora mira la mía, ¿a qué es horrorosa?,con ese cuero negro que da miedo, no quiero ir subida en algo tan feo. Digo yo que porque seamos viejos no tenemos por qué renunciar a la belleza ni a la estética.

Pero qué presumida es usted, doña Margarita, ¿qué más le dará que la silla sea fea? Usted se sube y yo la empujo, va a ver muchas cosas ahí montada y se lo va a pasar bien y eso es lo que importa, me parece a mí.

Te parece a ti pero no a mí. O me la tuneas o yo en ese mamotreto de ortopedia no me subo porque atenta a mis más básicos principios estéticos.

Que se la tunee, dice, o sea, que quiere que se la pinte de colores o que le haga dibujos o algo así, es que a mí las manualidades, tengo una amiga que sí, es muy mañosa y muy creativa pero yo soy más bien chapucera, no es lo mío, claramente.

Tú por eso no te preocupes que solo tienes que seguir mis indicaciones. Abre ese armario que tengo guardadas muchas telas, retales, cintas, lazos, lanas…le vas a ir poniendo lo que yo te diga. ¿Qué te gusta más las libélulas o las mariposas? Eso para el asiento, el respaldo podría quedar muy bien con esa otra brillante y luego para el apoyo de los brazos…déjame que piense

Huy madre, cómo hemos dejado la silla entre las dos, totalmente irreconocible, si parece el trono de una reina mágica de cuento. Y lo contenta que estaba doña Margarita, dice que hemos hecho alquimia estética, arte encontrado y que hemos dignificado el objeto. Todo eso. Desapercibidas no vamos a pasar, eso seguro.

 

 

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6 comentarios en “Arte encontrado

  1. ¡Pero que bien me cae esta mujer! Yo te mando una bolsica de lunares para que la enganches a la silla y guardéis los libros que os llevéis a los paseos. 😉

  2. jajajja,qué maja es doña Margarita,qué lúdica,qué digna, qué culta…! Me encanta! Espero ansiosa la crónica del paseo.

  3. ¡Qué imaginación tienes!
    Cada vez me sorprendes más. La cantidad de cosas que antes no existían y que tú vas tocando. En general, con bastante ironía. Pero cuando ya te estás riendo de una, ya estás escribiendo de otra.

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