Día: 7 mayo, 2014

Angustia

Como una quiosquera normal, sentada en una silla y con la radio encendida oyendo una tertulia pero sin prestarle demasiada atención, de esa guisa me he encontrado a la Esme esta mañana. Solo le faltaba hacer punto o crucigramas y despachar con esa desgana típica del que lleva muchos años haciendo lo mismo.

Un rato la he estado observando pensando que se trataba de algún truco, una especie de camuflaje como hacen los animales para protegerse pero que enseguida iba a salir con alguna de las suyas. Pero no, la mañana iba pasando y la Esme seguía dentro del quiosco manteniendo esa calma tan sospechosa como extraña.

¿Cómo va la búsqueda de huesos, Esmeralda?, le pregunto a ver por dónde me sale, ¿habéis encontrado ya los restos mortales de Cervantes?

Bah, eso, me responde desdeñosa, no, ya no voy a buscar más, veo imposible competir con esos cientificos y sus medios. Además, que ya no me interesa.

Y el seminario de chamanismo segunda parte,¿para cuándo?, que nos tienes que explicar qué son los chacras y cómo se abren.

Primero que no creo en los chacras y segundo que, caso de creer y de saber cómo se abren, me abriría los mios propios que los tengo todos cerrados.

Pero si no existen, ¿cómo los vas a tener cerrados?

No quieras liarme, Eva, que no estoy para jueguitos, me responde ordenando mecánicamente las latas de refrescos.

Ya, bueno, pero que no creamos no importa, tampoco creíamos en el tarot y lo echábamos tan contentas.

El tarot, qué tiempos aquellos de la cartomancia….dice con melancolía. Ahora ya no somos nada ni lo vamos a ser nunca más. Ahora yo soy la quiosquera Esmeralda, estoy separada, tengo dos hijos adolescentes que me hacen la vida imposible, uns hipoteca, sudores derivados del cambio climático o de la menopausia, no sé,  y unos cuantos kilos de más. Y tú eres una empleada doméstica que lleva libros en el bolso que luego no lee porque al Ulises ese le van a salir hongos entre las páginas.

Qué dañina estás, es verdad que me he atascado con el Ulises pero ya lo retomaré y no me gusta verte así, que vamos a ser chamanas y una chamana que se precie no se puede hundir de esa manera.

Un buen chamán es justo lo que estoy necesitando o en su defecto unos buenos antidepresivos. Tengo un nudo aqui, en medio del pecho que no puedo ni respirar, el estómago revuelto, la boca seca, ganas de llorar, sensación de que nada importa, todo es inútil, vano, estúpido.

Por favor, Esmeralda, pero si tú no eres así, si tú eres una emprendedora, una luchadora, una valiente de la vida.

La vida, suspira, ay la vidita qué asquerosa se pone a veces. Y sube la radio para no oírme.