Rodeada

Así estoy en estos días, rodeada de seres atormentados o que sufren extrañas mutaciones o todo ello a la vez. Por un lado tengo a la jefa cuyos suspiros, cada día más profundos, intensos y ruidosos -parece que quiere arrancarse el alma- traspasan las paredes que nos separan y llegan hasta mí creándome no poca inquietud. A lo mejor se ha atascado en sus creaciones literarias y padece de eso tan malo de la página en blanco o es que   siente añoranza de sus años mozos cuando vivía peligrosa y depravadamente, según ella misma narra en su novela claramente autobiográfica, cuyo titulo no voy a mencionar porque atrae a mucho moscón internético, o que le acecha el pavor a verse involucrada en las vacaciones del husband y sus mega-planes. Todo ello puede ser o puede no ser porque yo tampoco soy adivina aunque haya ejercido algún tiempo como tal.

Lo que quiero decir con todo este parrafazo casi sin comas, claramente influida por una lectura que actualmente ingiero como el que toma un amargo jarabe -todo sea por elevar mi nivel cultural- es que mi ambiente laboral no es muy agradable. Si a eso se suma que sigo cambiando ropa de armarios,porque tienen muchos armarios y todos con el aforo completo – el exceso de bienes materiales complica bastante la existencia, especialmente la existencia de los empleados de los poseedores de dichos bienes-, comprenderéis que esté deseando llegar al parque para encontrar algo de solaz y consuelo entre mis amigas. Pero tampoco, lo único que hallo en el antaño divertido quiosco de la Esme y sus alrededores es a tres mujeres laboriosas y ensimismadas que cosen y cosen, bordan y bordan, tejen y tejen cual Penélopes sin esperanzas. Ni me hablan, excepto para mostrarme los progresos de sus trabajos, ni me dejan que les hable yo a ellas, con la excusa de que les distraigo y pierden comba costurera. Resumiendo: un muermo. Y encima no da beneficios.

Esto en lo que a lo laboral se refiere. En lo personal cuento con la siempre amena compañía del Toni cuyas manías, odios y neuras se incrementan de forma paralela a los grados en el termómetro. De su boca solo manan quejas, protestas, exabruptos y gruñidos y, de vez en cuando, alguna petición. Tan hartita me tiene que ayer soñé que tenía otro novio, era cariñoso y alegre y nos íbamos a la playa. Allí,  y sin mediar embarazo ni parto, teníamos  un hijo pero enseguida se transformó en una pechuga de pollo. No le doy importancia, cosas de lo onírico.

Menos mal que me queda doña Margarita con quien paso muy buenos ratos cuando no está dormida. Mañana vamos a ir de paseo al parque de los pavos reales, ella está muy emocionada y yo, pues he decidido  seguir su ejemplo. Cuando las circunstancias se ponen adversas hay que ilusionarse con lo que sea, hasta con aves de absurdo comportamiento si es necesario. Y lo es, en estos momentos lo es, y mucho.

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8 comentarios en “Rodeada

  1. Maldita primavera! Ven a hacerme una visita que aquí no hay pavos reales, pero te aseguro una ración de risas y unas cañitas con tapa (de pechuga de pollo sí quieres)

      1. Llevas razón, igual sería un poco caníbal lo del pollo. Mejor unas tapas de chorizo o morcilla

  2. me he sentido un poco identificada. tan rodeada me siento que a veces temo haberme convertido ya en una de ellos. yo no tengo a doña margarita, pero sí tu lectura diaria. Se hace corto, pero menos es nada 🙂

  3. Tu atascada con Ulises (Odiseo) y las tres mujeres laboriosas y ensimismadas que cosen y cosen, bordan y bordan, tejen y tejen cual Penélopes sin esperanzas. Esto parece la Odisea de Homero y que no dure 20 años la espera. 🙂

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