Pavos y pavas

Doña Margarita y yo estuvimos ayer de circuito por los jardines de los pavos reales. Es un lugar precioso que nunca me hubiera imaginado que pudiera estar dentro del mismo parque que frecuento cada día. Como no me muevo de la zona del quiosco pues me lo había perdido. Doña Margarita se puso sus coloridos atavíos, la trenza rodeándole la cabeza cual corona de la senectud, se subió en su silla-trono y allá que nos fuimos muy contentas de disfrutar de la luminosa tarde.

Atravesamos rosaledas, estanques con nenúfares donde los sapos se subían a tomar el sol como si estuvieran sobre sus toallas, vimos patos recién nacidos aprendiendo a nadar y a subir y bajar de las rocas mientras las madres patas vigilaban sin intervenir practicando eso de la educación en libertad, supongo. Nos paseamos entre los árboles a los que el viento movía las hojas. Doña Marga me explicó que es música arbórea y que siempre hay que pararse, por lo menos un momento, a escucharla. Pues precisamente eso estábamos haciendo debajo de la copa de un arce plateado (lo sé porque tenía un cartel delante y por eso todos los paseantes se detenían a mirarlo, había otros igual de bonitos pero eran ignorados por no llevar nombre)  cuando oímos una especie de violento maullido. Me pongo a mirar en torno con bastante tensión para ver por dónde nos va a saltar el gatazo asesino pero no salta nada,  el maullido sigue y a él se añaden otros, todo un coro de desabridos gritos raros.

No te preocupes, Eva, me tranquiliza la Margarita al verme tan descompuesta, que son los pavos, es su grito de apareamiento, están llamando a la hembra. Míralos ahí,  al fondo.  Pues vaya con el grito, no me extraña que las pavas que andaban muy afanosas  picoteando por el suelo en busca de alimento o materiales para el nido, ni se les acercaran. A mí, si alguien me llama así salgo pitando en dirección contraria, ese lamento quejumbroso no auguraba nada bueno. Igual utilizan la táctica de dar pena para que ellas acudan a consolarles pero si es así no les estaba dando muy buen resultado.

Como con el grito no, pasaron a la segunda fase que es la de exhibición pura y dura y se pusieron todos a desplegar sus colas y abanicarse con ellas. Belleza física no se les puede negar ahora que como tontos…y las pavas debían de estar pensando lo mismo porque solo levantaron la cabeza unos instantes y siguieron a lo suyo, como si se dijeran con hastío, ya están estos otra vez con sus memeces, con la de cosas que tenemos nosotras que hacer.  Entonces los pavos, ya pelín desesperados,  echaron a correr todos en fila junto a los estanques hasta acercarse a las pavas donde repitieron su alarde de plumaje, color y sonido.

Me recuerdan muchísimo pero muchísimo a un novio que tuve, dice la doña Margarita echando la cabeza para atrás y soltando una carcajada de lo más escandalosa. A veces se ríe así, concentrando en la risa todo el impulso vital que le queda y sin importarle que se le desencaje la dentadura. Era guapísimo, tanto que todas me lo querían quitar y, claro, al final me lo quitaron y bastantes veces, además. Sufrí mucho pero ahora, visto en la distancia y comparado con otros pesares, me parece  un sufrimiento bonito.

Pues cuénteme más cosas de ese novio o de otros novios que haya tenido, le pido porque me gustan las historias de amoríos pero se niega a hablar más, creo que la carcajada le ha dejado agotada y quiere que nos vayamos, tiene frio y sueño. Así que nos vamos y me quedo sin saber los finales.

El de los pavos me lo puedo imaginar dado que la especie no se ha extinguido. Ahora estaba pensando en la vida de los pavos y pavas y haciendo comparaciones. Ellas, las pavas, están completamente liberadas de la esclavitud de la belleza -no son nada atractivas y van como desarregladas, lo que no les impide ligar-  y en lo condenados a la misma que viven los pobres pavos, toda su existencia acarreando ese traje tan incómodo y pesado. La naturaleza qué cruel resulta a veces, al fin y al cabo  los tacones son optativos y siempre se pueden dejar en el armario. Aunque, por otro lado, se lo merecen bastante porque el pavo real macho lleva una vida bastante placentera y despreocupada y la que la se ocupa de todo el trabajo, incluída la crianza, es la hembra. Me ha explicado el Toni, que en el terreno avícola está puestísimo, que una vez conseguido el apareamiento ellas se ponen a trabajar y ellos vuelven a lo mismo hasta conseguir harenes de entre cinco o seis hembras.

Y encima, maúllan desconsolados.

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5 comentarios en “Pavos y pavas

  1. No te lo vas a creer, exactamente el mismo marco, los mismos patitos, la misma mama pata, los mismos pavos y pavas, el mismo maullido y la misma apertura de colas. Parque de Manzanares (Ciudad Real), hace justo un mes. Todavía tengo los pelos de punta por la descripción de la situación. Que cosas

  2. Da un poco de vergüenza pero, entre las personas humanas, la que casi siempre llama la atención es la hembra. En el resto de las especies animales suele ser el macho el más buscón. Con perdón, que no lo digo con mala intención.

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