Los mejores años

Los mejores años de la vida de doña Margarita están por venir. Eso asegura el folleto ese tan majo que le dejó ayer su sobrina sobre la mesa. Bueno, como doña Margarita ya tiene cien, puede que el ciento uno y el ciento dos y si me apuras el ciento tres sean, gracias al Jardín del Edén, que así se llama la residencia, los mejores años de su vida. Han tardado un poco llegar los mejores años pero peor sería que no llegaran nunca como les  ocurre a tantos seres vivientes y murientes.

Desde luego, los ancianos que salen retratados en los folletos están felicísimos: todos enseñan a la cámara dentaduras relucientes y unos cabellos blancos muy bien peinados, salen conversando entre ellos muy relajadamente, soltando la carcajada, abrazándose a sus cuidadoras que también lucen hermosas y con aspecto de beatitud. Una cosa extraña es que esos ancianos no parecen viejos de verdad sino jóvenes disfrazados de viejos. He pensado que puede tratarse de una de las consecuencias de habitar ese lugar tan idílico, que rejuveneces de inmediato.

Además, en ese sitio al que, no entiendo por qué, la doña Margarita no quiere ir, te ofrecen, que lo dicen bien claro en la primera página, “experiencias de vida”. Doña Marga, ¿a qué cree que se referirán con experiencias de vida?, le pregunto para ver si consigo sacarla de su ensimismamiento que lleva toda la tarde inmóvil y sin hablar. No me contesta, creo que se ha dormido.

Sigo leyendo y me informo de que El Jardín del Edén es un lugar de encuentro, paseo y relax, que se halla ubicado en un entorno privilegiado y que recrea un ambiente familiar en unas instalaciones de lujo. O sea, como la casa que nunca has tenido. Se respira bienestar y no me extraña porque aseguran ellos que satisfacen todas las necesidades físicas, emocionales, sociales, culturales y espirituales de los residentes.  Si después de todo eso no respiras bienestar es que eres alguien muy retorcido y no tienes remedio.

Qué maravilla, si me están dando ganas de ser vieja para auto-internarme en un sitio así. Claro que para eso tendría que haber ahorrado mucho y al paso que voy me va a estar vetado el Jardín del Edén. Una vez que naces pobre es bastante difícil que evoluciones a rico aunque casos se han dado y nunca hay que perder la esperanza porque lo mejor está por venir, que lo dice aquí.

Eso en lo que se refiere al Jardín del Edén pero ya iba a empezar a leer los siguientes folletos, los de Retiro Dorado y Villa Felicidad cuando la mano que creía dormida de doña Margarita me los ha arrebatado y los ha hecho trizas con una energía impropia de una mujer de su edad. Luego, rabiosa, ha tirado al suelo los trozos rotos de folletos y les ha dado un pisotón con las zapatillas que simulan ser patos. Como vuelva la doña Repolluda, yo no quiero saber nada de folletos rotos y jardines del edén pisoteados.

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8 comentarios en “Los mejores años

      1. ‘gracias por contactar con nosotros.. en este momento todos nuestros operadores se encuentran triturados’ Vaya mundo, ya no se puede hablar nisquiera con los calabacines.
        xxx

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