Mes: junio 2014

Cuidadora cuidada

Es verde y azul, muy verde y bastante azul, me refiero al lugar idílico al que nos hemos trasladado. Extensos territorios de céspedes en los que se incrustan piscinas de diversos tamaños y formas, árboles de muy distintas especies, flores, pajarillos trinadores que harían las delicias del Toni, pistas de tenis, un campo de golf a lo lejos y personas que se llaman como perros que pasean a perros que se llaman como personas. Chuchi pasea a Osvaldo y Titi a Lola por poner dos ejemplos que acabo de oír ahí abajo, en los frondosos jardines mientras yo estoy en la cama.

Y no es que esté descansando,no, es que me he puesto enferma de un virus muy malo que me ha contagiado el Jacobín. Yo toso, él tose más, yo estornudo y sorbo, él lo mismo pero más fuerte, yo tirito y él también. La Patricia no contaba con este contratiempo, pensaba ella en su inocencia que las sombras no enferman pero ahora ya sabe que sí, que somos humanas y como tales estamos sometidas a las miserias propias de nuestra condición.

Ahora mi jefa nos tiene que cuidar a los dos que yacemos dolientes cada uno en una cama y eso la tiene desbordada. No puede alimentar a su portatil que la reclama hambriento en el cuarto de al lado con las fauces abiertas a la espera de más y mas palabras porque nos tiene que alimentar a nosotros y además deshacer las maletas, ir a la compra, cocinar, poner la lavadora, barrer , colocar termómetros, administrar medicmanteos y realizar funciones para las que no está preparada ni dotada. El husband, hábil como pocos, una vez descargado el equipaje, ha salido de estampida en su coche alegando esenciales misiones por el bien de la humanidad.

Entre fiebres y delirios  he oído que Patricia llamaba a su  madre pidiendo auxilio. Lo que me faltaba, que se persone la doña Perfect con sus mangoneos y depravaciones higiénicas. Tengo que ponerme buena como sea. Vete virus asqueroso, le estaba diciendo al bicho ese tratando de intimidarlo pero no sólo no me ha hecho caso sino que me ha subido la fiebre. A lo mejor si le pongo un nombre atiende a razones, ¿cómo podría llamarlo? ¿Un nombre humano como Coqui o Pinchi, o perruno como Eduardo? Ay Jacobín, qué bonita es la salud y qué poco la valoramos cuando la tenemos. Cuando recobre mi estado original prometo agradecer cada día el hecho de estar sana. Eso digo ahora, claro. Luego ya me olvidaré.

Salvadores

Doña Margarita, le he traído un bizcocho.

Gracias, Eva pero ahora no me apetece, déjalo sobre la mesa y ponte a leer que tenemos que acabar el libro.

Y dale con el libro de los hombres raros que estaban ingresados en un hospital, cada cual en un pabellón, que manía le ha entrado, ¿no podíamos leer algún poema de la Wislawa que es tan maja ella y tan simpática y dejamos a estos que se apañen como puedan? Además, que si leemos poemas podemos ,entre uno y otro y sin perder el hilo,  hincarle el diente al bizcocho. Mire que pinta más buena, elaborado con las propias manos del panadero de la esquina, el del delantal sucio. No me diga que no le entran ganas de comerse un poco.

No irás a llevarme la contraria en nuestro día de despedida, hoy tenemos que hacer lo que yo diga.

Eso es lo que hacemos siempre, doña Marga, decía yo de variar un poco.

Pero ella que no, que la merienda al final si da tiempo, que lea y lea y lea la historia de esos dos amigos, porque de eso trata el libro, de dos que son muy amigos, amigos de los raros por su escasez, de los que hay muy pocos a lo largo de la vida, de los que se pueden contar con los dedos de una mano y hasta nos van a sobrar dedos . Eso no lo digo yo, lo dice el autor que se llama Thomas Bernhard.

Pues leo, mirando de reojo el bizcocho que descansa orondo sobre la mesa,  leo y ella se ríe a veces del humor sarcástico del autor, otras asiente muy de acuerdo con lo que le leo, como cuando habla de salud y enfermedad y de lo difícil que es que sanos y enfermos se entiendan entre sí pero lo que le interesa es que llegue al final cuando el autor habla de la aparición en su vida de su amigo Paul.

“Y probablemente, en el punto más culminante de mi desesperación, apareció Paul. Fue para mí al instante un ser tan totalmente distinto y nuevo que inmediatamente tuve la sensación de que allí estaba mi salvador…y fue una amistad que no nos encontramos sencillamente y conservamos luego, sino que tuvimos que ganárnosla a pulso fatigosamente todo el tiempo, para poder conservarla teniendo en mente su fragilidad.”

Pues qué bonito lo que dice, ¿usted ha tenido algún salvador o salvadora de esos?

No me contesta, bien porque se está quedando dormida o porque no le da la gana. Me inclino mas por lo último porque con los ojos entrecerrados me señala el libro con el bastón para que  siga. Y sigo y leo esto otro.

 

“Y luego pensé en cómo encontré a aquel hombre que con tanta frecuencia hizo feliz en tan gran medida mi existencia, en sí no realmente desgraciada pero sin embargo la mayor parte del tiempo fatigosa. Que me ilustró sobre tantas cosas que para mí habían sido totalmente ajenas, me mostró caminos que no había conocido antes, me abrió puertas que antes me habían estado cerradas y me devolvió a mí mismo precisamente en el momento en que, posiblemente, hubiera perecido”

Entonces ells dice ya!,como si tanta declaración amistosa la  hubiera dejado sin fuerzas. Parte un pedazo de  bizcocho y me lo da muy sonriente, el Margarito también se apunta a la merienda y nos lo comemos entre los tres, yo pensando en eso del amigo que nos salva o al que nosotros salvamos, tal  vez sin saberlo siquiera. Ellos no sé en qué estarán pensando.

Un blog de éxito

Pero, ¿de dónde sales, hija, del bazar de Han el Halili? ¿Has visto a la empleada domestica cómo va la pobre arrastrando edredones y alfombras?, señala muy verduleramente la Elvira al verme entrar en el mercado acarreando todos los fardos que Patricia me ha mandado llevar al tinte.

Descarga primero, rica, y no resoples tanto. ¿ Te has percatado del negocio que hemos montado? ,¿a que te da rabia?, pues se siente, se te podía haber ocurrido a ti pero mira por donde se nos ha ocurrido a nosotras antes.

Dejo las alfombras y edredones en el suelo, me seco el sudor de mi proletaria frente y miro hacia donde me señala el dedo de la Elvira, la frutera.

Sí,  ya veo, tu puesto de frutas y verduras, pero eso ya lo tenías antes.

Además de mula de carga, cegata. ¿No ves ese cartel encima de los melones? Lee, guapina, lee.

¿Eres blogero? ¿quieres triunfar? te contamos cómo. Consigue un blog de éxito con diez simples pasos. Elvira y Marcela, asesoras de blogs.

¿Qué, cómo se te queda el cuerpo?, me pregunta muy chulesca la Marcela asomando el careto por detrás de los melones.

Esto es lo que se llama un sobre puesto, un puesto encima de otro y qué puesto. Si quieres asesoramiento tienes que pedir cita que estamos desbordadas. Esta semana ya imposible, no hay huecos, si quieres te apunto para la siguiente.

No puedo, es que me voy.

Otra que se va, qué estampida, Marcela, vamos a tener que atacar lo que es el on line para no bajar rendimientos, le susurra la Elvira a su comadre creyendo que no la oigo.

Bueno, si quieres te hacemos ahora mismo en un momento un asesoramiento express, a vuela puerro como quién dice, me propone.

Jajjajaja, qué salidas tienes, Elvira, eres ingeniosa a más no poder, no me extraña que tengas tantos y tantos seguidores ni que coseches la montonera de comentarios que cosechas a diario. Lo petas, Elvi, eres mi ídola.

No seas pelota, socia, que la fruta no te la voy a dar gratis y vamos a ponernos con Eva que vaya mierda blog, con perdón.

Sí, un poco birriosillo sí que es, asiente la Marcela. Aunque, si te digo la verdad, yo hace mucho que no entro, igual ha introducido alguna novedad o algo, ¿has metido innovación, Eva?

No, todo sigue igual más o menos.

O sea, diagnostica la Elvira, que sigue sin acción, sin que pase nada, aburrimiento mortal, tedio bloguero. Pues mira, te voy a dar unos consejillos ahora de cara al verano que en esto de los blogs es temporada baja. Coloca  imágenes para darle vidilla, eso lo primero, y luego piensa qué temas interesan a tu lector medio y sírveselos en bandeja.

Yo es que no pienso en el lector, yo escribo lo que me apetece a mí y si luego alguien me lee y le gusta…

Así te luce el pelo,  qué poca visión tienes y que ya llevas un tiempito, ya no te puedes escudar en que eres novata. Que escribe lo que le gusta, dice la palurda…pues aviada estás.

Y haz amigos que eres muy siesa, visita más otros blogs y comenta por aquí y por allá y tira me gusta como el que lanza anzuelos, que no estás sola, no seas blog autística.

Que esto es una red social, entérate y si te dan algún premio de esos que circulan por ahí pues postea sobre él y reparte premios tu tambien, so sosa,  que he visto que no lo haces.  Pues ya está, ya te hecho el asesoramiento,  por ser tú son quince euros.

Pero si yo no te he pedido nada, me has asesorado tú porque has querido, voluntariamente, y además no llevo dinero,digo recogiendo alfombras y edredones.

Vas a caerte con todo el equipo , por burra, oigo que me gritan muy enfadadas, tu blog está moribundo y el verano va a acabar de rematarlo.

¿ En que puedo ayudarle?, ¿fruta o asesoramiento? Si se lleva un melón y una sandía le hacemos un precio especial y si la compra sobrepasa los veinte euros le regalamos impreso el decálogo del bloguero de exito. Muy útil. Imprescindible. ¿Qué no tiene blog? Al loro, Marcela, un friki.

Separación

Toni, le digo ayer sacando mi maleta de debajo de la cama para ir preparando el equipaje,  ¿me vas a echar de menos?

Silencio en el sofá solo roto por el clic clac de unos pistachos.

Que digo que si me vas a echar de menos, repito subiéndome el volumen.

Pero no grites, Eva, que te he oído perfectamente la primera vez. Y sí, un poco sí pero es bueno que las parejas se separen de vez en cuando o, ¿no querrás que acabemos como el majo y su mujer que parecen siameses, que van a todo juntos y que hablan en plural como si no fueran seres individuales sino un ente hermafrodita de dos cabezas? A mí eso, personalmente, no me parece sano. O como el Hipólito, otro que tal, que desde que está con la Esmeralda ya no quiere ni salir de avistamientos. Y la culpa ha sido tuya que te gusta mucho hacer de celestina, con todos los hombres que viven en Madrid, ¿ no podía la tarada de tu amiga escoger a otro?, no, tenía que ser justo mi amigo, si es que….

Oye, majo, que yo no he tenido la culpa, que ellos se han visto y se han gustado, que ha sido el amor el que les ha escogido a ellos y no llames tarada a la Esme aunque lo sea, que eso, lo de  criticar, es un privilegio reservado solo a los íntimos. Y si eres amigo de verdad alégrate de su felicidad.

Es que ahora me voy a sentir  muy solo, tú te vas y el Hipólito como si se hubiera ido, todo el día con la Yoko Ono esa….me está entrando la angustia rara, la de no poder respirar, la del ahogo tan malo…

Si te pones así, le digo a la Patricia que se busque otra sombra y me quedo contigo.

No, tú te vas, necesitamos el dinero para nuestros planes de futuro. No te preocupes por mí. El camión de la basura me acompañará en mis insomnios y cuando por fin logre dormirme de madrugada, el helicóptero de tráfico me despertará con sus amorosas hélices y, durante el día, el asfalto recalentado me envolverá en sus efluvios. Voy a estar muy bien.

¿Me estás tomando el pelo?

Clic, clac, clic, clac, ¿quieres un pistacho?

 

 

Inquietud

Ando un poco inquieta con mi nuevo cometido de sombra y a aplacar esa inquietud no colabora en nada mi jefa sino todo lo contrario. No me da información ninguna acerca de nuestro destino, se mantiene arcana y enigmática como suele o puede que más. Conozco el momento – finales de esta semana- pero no el lugar. Espero y deseo que no recalemos otra vez en Villa Peligrosa porque a mí esos predios no terminaron de gustarme pero será lo que tenga que ser o lo que mis jefes quieran que sea.

También estoy un poco melancólica, cosa rara en mí, siento que un periodo de mi vida acaba, me da pena dejar a doña Margarita sola en Madrid con sus persianas bajadas y su Margarito deambulante. Me ha dado por pensar que en septiembre a lo mejor ya no estará, bien porque haya logrado la mortalidad que tanto anhela, bien porque la doña Repolluda se salga con la suya y los ingrese a ambos en el Jardín del Edén. Ay, no quiero pensar estas cosas tan poco alegres que parezco el Toni.

Esperaba yo que mis amigas del parque me ayudaran a superar la murria esta tan tonta que me está entrando pero no ha habido suerte. La Pandora estaba malhumorada porque ella también se va en verano a casa de unas hijas y dice que es como si volviera a ser pequeña y tuviera dos madres. Las hijas la quieren educar y enderezar, la obligan a comer determinados alimentos, la ponen a pasear por las mañanas y a dormir la siesta por las tardes y están todo el día regañándola para que sea como nunca ha sido y a estas alturas, dice ella, y por mucho que se empeñen, ya no va a ser. Son unas pesadas y no las aguanto, me ha confesado.

La Norma tampoco estaba para muchos consuelos, ella también va a ser sombra este verano, se marcha a la playa y como ya lo ha hecho otros años, me ha explicado cuál será su principal cometido allí: la lucha a muerte contra la arena. La playa es lindísima pero la arena, no. Barro y barro y barro y vuelvo a barrer, me explica con cansancio anticipado.

Y en cuanto a la Esme, todo son suspiros, risitas y miradas al móvil. ¿Quieres leer lo que me ha puesto?, es más mono….qué romántico es y qué cariñoso, qué sentido del humor, nos reímos de las mismas cosas…mira, mira, lo que me pone en este mensaje.

Ya Esme, pero es que estoy inquieta.

Bastante le importan a esta tus inquietudes y como nos siga leyendo los mensajes de amor me voy a tener que ir a vomitar detrás del árbol que tanto romance me revuelve el estómago, me advierte la Pandora.

Total, que para consolarme he tenido que abrir al azar el Tao te ching que hacía mucho que no consultaba yo sus sapiencias : “El Maestro permite que las cosas sucedan. Se amolda a los eventos tal cual llegan. Se quita de en medio y deja que el Tao hable por sí mismo.”

Ah, bueno, pues aunque no soy maestra sino vulgar aprendiza me voy a quitar del medio, que diga el Tao lo que tenga que decir y ya os lo iré contando.

Competencia

El tío Catoño y el tío Andrés se fueron a vivir a Madrid al mismo barrio y al mismo edificio y cuando por las mañanas, camino del trabajo, coincidían en el ascensor, comenzaron a competir por ver quién tenía más hijos. Llevaba la delantera el tío Catoño que ya tenía cuatro mientras que el Andrés iba solo por el tercero.

El Andrés azuzaba a la tía María : que ya tienen cuatro, hija, hay que ponerse. Y se ponían, ya tenían cuatro ellos también y el tío Andrés recuperaba la calma. Cuatro era un buen número, tres niños y una niña. Muchas mañanas, muchos encuentros en el ascensor, se intercambiaban frases de cortesía, informaciones poco relevantes sobre sus familias, alguna noticia del pueblo hasta que, de repente, el tío Catoño levantaba la ceja derecha antes de pulsar el botón B de bajo y mientras descendían le daba la noticia a su cuñado: cinco.

Mierda, otra vez le había cogido la delantera, hubiera jurado que no iban a tener más, siempre decía que cuatro era la cifra perfecta pero ahora veía con claridad la treta del Catoño. Hay que ponerse, María, hay que ponerse que van a tener otro. Y de esa competitiva manera llegaron a siete y por un problema de salud de la tía María tuvieron que pararse en un número impar y abandonar la carrera reproductora.

Que no levante la ceja, que no la levante, se decía por lo bajo el Andrés cuando bajaba cada mañana con su cuñado en el ascensor. Y durante dos años no la levantó. Pero al tercero, pulsando el botón B de bajo, el otro dijo el temido número: ocho. Y se rió triunfal.

Algunas tardes, a la hora de la merienda, el primogénito de los vencedores, también llamado Catoño, subía, con mucho ruido de botas, los dos tramos de escaleras que separaban su piso del de sus primos, llamaba a la puerta y, cuando salía a abrir el primo Andrés, el mayor de los siete, le atizaba un puñetazo y pasaba luego a la cocina a comerse el chocolate.

Mi madre por teléfono (5)

-Mi madre: Evaaa, te llamo desde el hogar del jubilado y el ama de casa. Que sepas que hemos hecho una peña, por si te quieres apuntar. La peña Reina Letizia, con z ¿eh?, que los hay que no lo escriben bien a estas alturas. Nerviositas estamos todas delante del televisor. Tú lo estarás viendo también, ¿no?

-Yo: pues no, estaba planchando.

Mm: ¿planchando en un día histórico?, tú eres boba, hija. ¿Y no serán las camisas del Toni? Que se las planche él, seguro que está en el sofá haciendo el oso, como si lo viera. Y que sepas que si le planchas las camisas eres una planchadora ilegal porque casada no estás.

Y: el Toni está en el bar que le ha tocado trabajar hoy y además se ha ido muy triste por la derrota de la Roja.

Mm: pues yo me alegro, que se fastidien los del fútbol. Pero a lo que iba, estamos emocionadísimas, qué bonita es la monarquía, no se puede comparar con nada  y ayer, ¿lo viste?, qué emocionante fue cuando se abrazan el padre y el hijo y ella, qué guapa, y ese gesto que tuvo con las manos corrigiendo la postura de la niña….vamos, vamos, vamos, qué regia antes de serlo del todo. Y que él,  Felipe, es el Borbón más preparado así que…

Y: así que qué

Mm: pues eso, que las niñas son monísimas. Y mira, hemos colgado retratos de la Letizia por todas las paredes del hogar luciendo esos modelos que lleva con tanta prestancia, porque para eso somos la Peña Reina Letizia. Y no hago más que mirarla y, ¿sabes a quién la veo no ya parecida sino clavadita, clavadita?

Y: ni idea

 Mm: cómo que ni idea pero si es igual que tu hermana, es la Lauri hecha carne y sangre real, el mismo pelo, los mismos ojos, la misma sonrisa, el mismo tipo…y la Lauri todo de natural, sin retoques ni ná. Vamos, que la llega a ver el Felipe a ella antes y se la queda, te lo digo yo, solo que como la Lauri no salía por la tele…no dices nada, ya estás con las envidias, si tú también eres guapa, en tu estilo, claro, que no es tan realesco pero cada uno es como es y hay que aceptarse con lo que se tiene que nos lo ha dicho la profesora de relajación, la Ariadne, que sabe mucho de inteligencia emocional. El siguiente curso que nos dé va a ser de eso pero ya nos ha ido avanzando alguna que otra cosilla.

Y: y mi padre, ¿qué tal está?

Mm: ahí lo he dejado en el patio hablando con el perro para no variar, como no habla con las personas…y hablando de patios, no te pierdas a la pánfila de la Brígida, la vecina, pues no va y me cuelga una bandera de esas tricolor, de las ilegales, en la valla que compartimos. Quita esa risión de ahí, Brígida, le he dicho, no me quieras dar el día y vente a la Peña Reina Letizia como una persona normal. Que dice que ella no va a ninguna parte, que no le gusta salir de su casa y que pone en su valla lo que le da la gana, que estamos en un país democrático y no sé que tontunas más. En cuanto se haga de noche se la arranco de cuajo, eso está cantado que esa bandera no es constitucional. Violando la ley de leyes en mis propias narices, si es que…

Y: déjala en paz a la mujer que piense y haga lo que quiera.

Mm: otra como tu padre, siempre en pos de la paz. Sois más sosos…y te dejo que me dice la tía Gacetillas que me calle que no la dejó oír y tiene que tomar notas que mañana sacamos un especial del evento en la revista del hogar. Y al Toni no le planches las camisas hasta que no se case, tan feminista que eras….ja. ¡Letizia, Letizia! ¡Viva la Reina! Esa sí que sabe.