Día: 9 junio, 2014

Cuerpos y almas

Dice el Toni que ya no se fía de su cuerpo. Digo yo que no fiarte de tu cuerpo es como no fiarte de ti mismo. Dice él que estoy muy equivocada, que él y su cuerpo no son lo mismo, que un cuerpo solo es el lugar donde habitar mientras se transita por este mundo, un caparazón que te da mejor o peor resultado. Los hay de mejor calidad y de peor y si tienes un cuerpo de los mala calidad, porque te ha tocado así, pues ya te puedes ir fastidiando que tu tránsito va a ser incómodo. Luego está el tratarlo bien o mal, que eso también influye pero no tanto porque tú puedes ser muy bueno con tu cuerpo y él ponerse en tu contra sin motivo ni razón, por el mero placer de fastidiar a su habitante.

Yo es que eso del habitante de dentro no lo entiendo, Toni, dentro del cuerpo hay más cuerpo y si te duele algo o no te funciona o te limita es al propio cuerpo al que le pasa y no al muñeco ese en miniatura que dices tú que llevamos dentro.

Que de qué muñeco estoy hablando, que él no ha dicho nada de muñecos, que él se refiere a nuestra parte inmaterial, la que sobrevive aún cuando el cuerpo se para. Y que ha estado pensado que esa parte inmaterial está muy influida por la material porque el alma de alguien a quien su cuerpo castiga no puede ser igual que la de alguien que vive felizmente y sin problemas en su cacharro de pasar por esta tierra. Pero que, por otro lado, no sabe si eso inmaterial existe. Que yo qué pienso.

Pues yo pienso que son las siete de la mañana, que tengo sueño, que la Patricia me va a mandar al tinte con los trajes del husband y que luego tengo que ir al parque y luego…

Que no soy nada profunda, que siempre me quedo en la superficie de las cosas, que si no me he parado nunca a pensar si hay algo después de la muerte, si tenemos alma, si esa alma es imperecedera o va tan ligada al cuerpo que muere con él, si existe el yo o es una ilusión, si todos somos uno. Y si todos somos uno por qué cuando duelen las rodillas o las muelas no nos duelen a todos a la vez, que estamos separados unos de otros por estuches de carne, prisioneros  en cierto modo y que se siente una gran soledad dentro de esos estuches.

Alguna vez sí me he parado a pensarlo pero como no he llegado a ninguna conclusión pues he preferido seguir viviendo tal cual viene, sin preocuparme más.

Como los tontos, dice que vivo, inconscientemente. Piénsalo, me dice  cuando ya tengo un pie en la puerta, mientras vas en el autobús no te pongas a mirar los zapatos de la gente como haces siempre y piénsalo. Y lo he intentado pero  de las almas me he ido a los cuerpos y de los cuerpos a los pies y de los pies a las sandalias. Es que ahora con el calor se ve cada pezuña…