Día: 12 junio, 2014

Teorías futboleras

Hoy el Toni, nada más levantarse, se ha puesto a revolver toda la casa como poseído por el espíritu de la búsqueda. Abria y cerraba armarios, bueno, armario mejor dicho que solo tenemos uno, registraba por debajo de la cama (nuestro segundo armario), movía el sofá, sacudía toallas esperando que algo cayera de su interior.

Pero, ¿qué buscas a estas horas tempraneras con tanto ahínco?, mira que si es el alma no la vas a encontrar, precisamente por sus características inmateriales, le digo para que vea que yo también sé ser profunda cuando quiero.

Que alma ni que leches, lo que busco es el especial del mundial de fútbol que me traje ayer del bar, que viene con póster de la roja y lo quiero colgar ahí, en esa pared, justo enfrente de la cama. Me tengo que motivar a tope, bueno, de hecho ya estoy bastante motivado. Brasil/Croacia para empezar no está nada mal. Aquí está, menos mal, se llega a perder….¿tenemos chinchetas?

¿No estarás diciendo en serio que me tengo que acostar todas las noches viendo a esos muchachos como si fueran los apóstoles?

Mira, Eva, no seas ignorante, el fútbol es muy importante para los seres humanos.

Pues me lo tendrás que explicar para que lo entienda. No sé cómo lo hace pero siempre saca temas de conversación que no domino para hacerme quedar como tonta. La próxima vez me adelanto y le hablo del Ulises para que se entere de lo que es sapiencia.

Es muy importante, me explica dando martillazos, porque hace que te sientas parte de algo, cohesionado en un grupo, refugiado, en cierto modo.

Pero si tú siempre dices que no eres de grupos, que vas por libre en todo.

Pues precisamente por eso, así suplo es carencia. Además, luego está lo de la testosterona, que nos impulsa a luchar y a pelear pero, como somos civilizados, unos más que otros, eso también, pues no nos podemos entregar a nuestro instinto más primigenio pero sí podemos verlo reflejado en esos hombres que nos representan en el campo, como si fuera una guerra, incruenta, eso sí, y sin muertos. Por no hablar del desahogo de tensiones que supone poder gritar, insultar, animar, exaltarse, todo eso que llevas reprimido en tu vida diaria. Y tener un enemigo claro y definido al que odiar simbolizado en el equipo contrario, qué bonito es eso y qué terapeútico.

Y luego está el gol, ese bien tan escaso y tan preciado por eso mismo, esa culminación de todas nuestras ansias y deseos y el arte de un buen juego, la belleza, la inteligencia…

Que se callen los matinales, grita una desabrida voz por el patio a la que no le deben de estar convenciendo nada las teorías futbolísticas del Toni ni sus martillazos.

Pues ya está, ya los tenemos aquí a nuestros héroes y guerreros, míralos que majos con sus corbatas rojas, se pone mostrándome el póster horrible que acaba de colgar con una bandera de España de plasticucho barato chincheteada debajo. Comienza la fiesta, proclama.

¿Pero no era una guerra?

Calla, calla, que estoy mirando el clendario y tengo la agenda a tope: México/Camerún, España/Holanda, Chile/Australia, Alemania/Portugal….Costa de Marfil/Japón a las tres de la mañana. No me importa, lo veo también.

Perdona que te diga, Toni, pero ya que eres raro podías ser raro también para esto y que no te gustara el fútbol.

¿Una vida sin fútbol?, ¿qué clase de infierno seria ese?, grita mientras el de abajo golpea furioso con la escoba.