Día: 16 junio, 2014

El amor según la Pandora

Todos llevamos puesta nuestra dosis de amor, viene incluida en el cuerpo, de fábrica, podría decirse. Los hay que nacen con mucha dosis y les da para toda la vida, otros no tienen tanta y tras dos o tres explosiones, el amor se extingue, algunos la dilapidan entera entre adolescencia y juventud, otros la van repartiendo de forma constante a lo largo de la vida y hasta de viejos son capaces de enamorarse y luego están los que, cuando ya creían que no les quedaba dosis, les estalla sorpresivamente en las mismas narices, es el caso de Esmeralda, claramente.

Ay, madre!, que habla sola, debe de ser la demencia senil que se le ha presentado de repente.

Lo que no tengo tan claro -sigue divagando la Pandora al tiempo que hace un solitario con el tarot- es por qué irrumpe en un determinado momento y no en otro y por qué recae en una determinada persona y no en otra. Mi teoría es que el amor va a su bola, que necesita salir de su cápsula, porque yo me lo imagino metido en una cápsula como las medicinas aunque esto puede ser deformación profesional, que yo soy toda una profesional de la toma de medicamentos, y que cuando tiene la necesidad de salir lo de menos es con quién se encuentra y sobre quién se derrama. Tal vez la persona reúna unas pocas características y con eso le basta, algo así como una ilusión óptica, como cuando con tres trazos vemos el dibujo de una casa entera aunque no esté dibujada. Lo demás lo pone nuestra mente,  nuestra imaginación, nuestras ganas….

Pandora, qué reflexiva estás hoy aunque estás diciendo unas cosas tirando a raras.

Para rara la Esmeralda, hija, mírala dentro del quiosco, toda la mañana con la vista en el guasap y sonriendo embobada. Y no te acerques que te lee los mensajes del vencejo y ya te aviso que si digo que son empalagosos me quedo corta. Qué ridículo es el amor visto desde fuera y qué grima da, ahora que desde dentro tengo que reconocer que se pasa bien, de lo poco que me acuerdo, claro.

Quién sabe, Pandora, a lo mejor te queda dosis dentro de la cápsula y te estalla como tú dices cuando menos te lo esperes como le ha pasado a la Esme.

Lo dudo mucho, hermosa. Y ahora me voy a hacer tai-chi con el chino viejo que se pone detrás del árbol que  he leído que es muy bueno para las articulaciones del cuerpo y del alma.

Pues ten cuidado no se te vaya a abrir la cápsula con tanto movimiento y se te derrame todo el amor que te quede justo encima del señor Li.

Para señores Lis estoy yo, la oigo rezongar camino del árbol, lo único que me faltaba.

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