El día nuevo

Confieso que nunca me ha gustado madrugar, al Toni sí, él es de los que se levantan cuando todos duermen y sale a darse una vuelta por las calles vacías. A mí eso siempre me ha parecido un comportamiento estrafalario digno de mi tía Antonia, una hermana de mi madre que siempre va a contrapelo horario. Pero de ella mejor hablo otro día.
Aquí, en los paraísos verdiazules tengo que madrugar porque me lo manda mi jefa para que me de tiempo a tener mis tareas hechas y pueda luego hacer más, esto es como las palabras encadenadas pero con trabajos, uno lleva en su final a otro enganchado y ese a otro y ese a otro hasta que se acaba el día. Bueno, un poco exagerado que también me dejan algún tiempo muerto, tampoco muchos, esa es la verdad.
Me desvío con tanto trabajo encadenado, lo que quería decir es que aquí me está empezando a gustar lo de madrugar. Tengo mucho sueño, es verdad, me cuesta mucho abandonar la cama, eso también lo certifico ante notario, pero cuando por fin me impongo a mis deseos primigenios y me levanto, disfruto, como premio, de unos momentos de paz y felicidad solo para mí.
Todos están dormidos, los pájaros empiezan a cantar, me preparo el desayuno que es la comida que más me gusta del día, será porque es la primera, y muy sigilosamente me lo llevo a la terraza. En ese momento, con el café, la tostada o, mejor dicho, las tostadas que una me sabe a poco, los árboles, los pájaros y la soledad me siento muy feliz. Parece que me han abierto el día para que pase y lo estrene. Claro que solo es una ilusión porque el día es de todos y enseguida empiezan a pasar todos los demás propietarios y se embarulla y, al cabo de las horas, está ya todo pisoteado y arrugado pero no importa porque lo he tenido por un rato nuevo y reluciente, como si fuera un regalo, y con que se iba a estropear ya contaba.

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10 comentarios en “El día nuevo

  1. El mundo que uno percibe es solo de uno porque se da en la mente (la realidad no existe fuera de nuestras mentes). Asi, lo que percibes es lo que quieres observar… Es una clara muestra de que podemos elegir lo que nos gusta y obviar lo que no.
    Y disfrutar del silencio con uno mismo es lo mejor que podemos hacer en estos dias que estan hiperacelerados por nada.
    Un abrazo!

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