Extrañeza del verano

Ayer tuve todo el día libre y lo dediqué enteramente a vaguear, vagar y divagar. Bueno, a  todo eso con tantas uves y ges y a esconderme de la Svetlana que no tenía yo ganas de que me amargara el día con su mala suerte esto, mala suerte lo otro. Sé que está mal y me pareció oír la voz de mi madre diciendo esa frase suya de “qué poquita caridad” porque la Svet también vagaba por los jardines buscando mi compañía pero es que necesitaba sentir esa sensación maravillosa de tener mucho tiempo y pederlo en nada sin interrupciones.

Hala, a desperdiciarlo a mi antojo, como si fuera muy rica en horas, mirando el cielo azul tumbada a la bartola. Cuando me cansaba de estar tumbada, me levantaba un poco mareada de tanta sobredosis de ocio y me daba un paseo sin rumbo.  Vaguear y vagar son muy buenos acompañantes del divagar. Qué bien me sentó, cómo me gusta estar sin hacer nada, me recordó a las vacaciones de mi infancia.

Y pensé que el verano es una estación extraña, una estación en la que el mundo se muestra, se abre y se ofrece  y nos hace estar hacia fuera para acompañar toda esa extroversión. Pero también es una estación un tanto irreal, como si en verano no fuéramos de verdad ni el mundo que nos rodea, tan luminoso, tampoco, y todo lo que vivimos, sentimos y experimentamos no fuera más que un juego, un entretenimiento que acabará cuando los días se hagan cortos y volvamos a nuestras rutinas y obligaciones.
Pero luego se me ocurrió que es al revés, que solo en verano y de vacaciones  somos reales y todo lo demás es una impostura, un fingimiento, un no ser lo que de verdad somos. Y hubiera seguido vagando y divagando pero me pilló la Svetlana detrás de unas hortensias.

Eva, ¿tú dónde?, me preguntó.

Por aquí y por allí le respondí sin mentir. Y se sentó a mi lado en un banco con su cigarro encendido y se puso a dar unas caladas tan ansiosas y profundas que se llevó con ellas lo poco que quedaba del domingo y de la extrañeza del verano.

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6 comentarios en “Extrañeza del verano

  1. Cómo odio el verano. Sólo es la continuación del tiempo pero con más calor, como un infierno, un tiempo de espera, como una hibernacion al revés. Podría seguir pero creo que ha quedado claro. Vacaciones, dónde?

    1. Piensas igual que el Toni. Vamos, que me parece estar leyendo sus palabras. Tienes razón en que a verano hay que añadirle vacaciones, de otro modo solo es calor y agobio. Por cierto, me alegra volver a leer un comentario tuyo. Besos y ánimo que llegará el otoño.

  2. Estuviste contigo misma y de seguro te recargó para las ilusorias obligaciones que debes cumplir el resto de dias… El silencio exterior es muy reconfortante aunque lo es mas el silencio interior (dejar de pensar para que el Universo entre en uno).
    Que tengas una muy buena semana!

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