La guapa

Anoche recibo la llamada habitual del Toni antes de irse a dormir. Me arrepollino en mi cama dispuesta a escuchar un variado surtido de quejas y protestas y me voy preparando para contraatacar con argumentos contrarios. Lo de siempre, vamos.

Pero lo de siempre no, el Toni, extrañamente, no se queja del calor (motivos tendría), ni del trabajo ni de su cuerpo doloroso ni de los otros seres que le rodean y con los que interactúa, ni siquiera suelta improperios contra el majo, ese compañero de bar que ve la vida en tecnicolor.

Pues todo muy bien, me suelta.

¿Pero tú eres Toni o has sufrido una mutación, te has tomado alguna sustancia de efectos muy poderosos?, algo te ha tenido que pasar porque no te percibo normal.
Que sí, hija, que soy yo y no me pasa nada, ¿es que no se puede estar contento?, siempre oyéndote decir que tengo que ser más alegre, que soy un muermo del diez, que todo lo veo negativo y para un día que digo que todo bien resulta que te molesta.

No es molestia, es asombro. Así que todo bien, pero, ¿ha pasado algo en el bar?, que el Manolo te ha subido el sueldo, que el majo se ha ido, que….

No, no se ha ido nadie pero sí ha venido alguien nuevo, Verónica, una chica muy maja que ha contratado el Manolo estos meses de verano para que atienda la terraza.
Muy maja, se pone. Lo que traducido del idioma de macho a hembra quiere decir otra cosa que tonta del todo no soy.
¿Y que tal es?, le pregunto así como por encima, sin que se note que quiero saber sus características más destacadas.
Es guapa, me contesta escuetamente.
Guapa, el Toni contento, son muchas emociones juntas a última hora del día. No me podía dormir y, cuando por fin me ha vencido el sueño, he tenido pesadillas en las que participaba la tal Verónica a la que de ahora en adelante llamaré V, que decir su nombre entero, no se por qué, me da rabia.

3 comentarios en “La guapa

  1. Es cierto que la mera existencia de una compañera atractiva que le alegra el día a la pareja no significa nada, pero comprendo que no es una circunstancia que ayude en nada a levantar el verano verdiazul. Cuando a las cosas les da por torcerse… de todos modos, ya queda poco para que acaben estos días tuyos de paraíso irreal con aires de mal sueño, y vuelvas a despertar en tierra firme. Un beso

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