Mes: julio 2014

Los bellezos

Han venido a pasar unos días unos sobrinos de la Patricia y nietos de doña Perfect. Son dos muchachos en edad adolescente que su abuela me ha presentado como “mis bellezos”. Yo no digo que sean feos, son altos, bronceados, atléticos y de sonrisas muy alineadas por la ortodoncia. Vamos, que guapos son pero me ha tocado arreglar sus cuartos y han dejado de parecérmelo. Y eso que yo soy desordenada pero es que los bellezos no deben de saber lo que es el concepto armario.

Madre mía, los roperíos que tenían sembrados por los suelos con la esperanza, tal vez, de que de semejantes simientes brotara nueva ropa de marca. Durante el día, los bellezos se enchufan cada uno a una máquina, se colocan en la cabeza unos cascos para lograr un aislamiento completo del mundo real y se adentran en sus vidas virtuales mucho más interesantes que la convivencia con tías,abuelas, primos pequeños y chachas. Lo mismo les da a los chiquillos estar en un entorno paradisiaco que en una cueva infecta, ellos no miran los árboles ni los cielos ni los pájaros ni la luna. Ellos solo miran sus pantallas donde, digo yo que habrá más de todo eso y mucho mejor.

De vez en cuando bostezan con cansancio y estiran sus entumecidos cuerpos que la perpetua conexión es agotadora, hay que entenderlo. Su lugar de preferencia es el sofá donde se desparraman todo lo largos que son (lo son bastante) . Cuando por alguna necesidad biológica imperiosa tienen que abandonar el sofá, se tiran primero al suelo para no entrar en contacto tan rápidamente con la posición vertical, tan molesta ella.

La frase preferida de ambos a cualquier requerimiento exterior es “un momento” tras el cual momento no sucede nada porque viene otro momento y detrás de ese otro. Luego, cuando por fin se reúnen con personas de carne y hueso como por ejemplo en la mesa para comer, les entran violentos ataques de risa y hacen bromas y chistes que solo ellos comprenden. El Jacobín también se ríe mucho aunque no sepa de qué y se tira junto a ellos por los sofás imitando sus posturas zangolotinas.

Ayer, por fin, a última hora de la tarde, la Perfect y la Patricia consiguieron que los bellezos abandonaran sus pantallas y salieran a explorar el mundo exterior. Mucho les debió cautivar lo que hallaron porque no han vuelto hasta las seis de la mañana en un estado que no me atrevo a calificar por no acusar a los chavales injustamente de nada.

Tía y abuela comentaban su comportamiento acodadas en la barandilla de la terraza.  Patricia, muy comprensiva ella y seguramente recordando su no tan lejana juventud bastante disoluta por lo que ella misma cuenta en su libro autobiográfico, ha dicho que era normal y propio de su edad pero la Perfect refunfuñaba. Lo que tú quieras pero a ver si se van pronto estos zánganos porque es lo único que nos faltaba. Zánganos, ya nada de bellezos.

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La ruta del bacalao

La doña Perfect se aburre. Añora sus jaleos madrileños, sus calles repletas de gentes yendo y viniendo, sus tiendas y cafeterías y las partidas de cartas con sus amigas. Los paraísos están muy bien pero con coche para poder escapar de ellos y ella no conduce.
Una vez rezado el ángelus y charlado su rato con Pilina, la amiga a la que relata sus inquietudes, ya no tiene nada más que hacer. Pilina, hija, esto es una jaula de oro, parece que las horas no pasen, le he oído decir.

Por eso, con el objetivo de dar un empujón a las horas, ha decidido utilizarme para que la acompañe a la ruta del bacalao. Que no es que se vaya a dar a estas alturas de su vida a las marchas nocturnas, lo del bacalao es literal, que se le ha metido entre ceja y ceja que es una urgencia de vida o muerte aprovisionarse de esa especie marina.
¿Dónde compráis aquí el bacalao?, me interroga sorpresivamente como si yo fuera a saber responder a semejantes especializaciones culinarias.

No importa, dice luego, tú llevas el carro y me sigues que, total, hasta el pueblo más cercano no hay tanta distancia y así damos un paseo. Vamos.
Y hemos ido, qué remedio, atravesando campos y carreteras, yo tirando del carro y ella aprovechando la desolación de los parajes para contarme anécdotas de su vida, todas ellas muy gloriosas. Mucho caso no le hecho, bastante tenía con evitar los pedruscos del camino y la deshidratación inminente pero he oído palabras como ministro, militar, condecoraciones, yates, teatro de la ópera y qué se yo. Cada palabra que decía era para presumir de algo. Ya ves tú, presumir ante mí, cuatro urracas y un encinar, qué pérdida de tiempo y energías.
Por fin hemos llegado al pueblo más cercano y ahí es donde de verdad ha empezado la ruta del bacalao y la de muchos otros alimentos. Porque la Perfect no compra todo en el mismo sitio, sino que cada producto hay que adquirirlo en un establecimiento concreto.Hemos hecho la ruta del jamón de york, la del gel de baño, la del pan de molde integral y la de la mermelada de ciruelas. Bacalao no ha encontrado de su gusto así que ya me ha avisado que mañana volveremos de pesca.
¿Y no sería más fácil comprarlo todo junto en el súper de la urbanización?, le he preguntado a la vuelta mientras arrastraba campo a través y a pleno sol el pesado carro.
Fácil sí -me ha contestado ella- pero se me acabaría la diversión.

El día nuevo

Confieso que nunca me ha gustado madrugar, al Toni sí, él es de los que se levantan cuando todos duermen y sale a darse una vuelta por las calles vacías. A mí eso siempre me ha parecido un comportamiento estrafalario digno de mi tía Antonia, una hermana de mi madre que siempre va a contrapelo horario. Pero de ella mejor hablo otro día.
Aquí, en los paraísos verdiazules tengo que madrugar porque me lo manda mi jefa para que me de tiempo a tener mis tareas hechas y pueda luego hacer más, esto es como las palabras encadenadas pero con trabajos, uno lleva en su final a otro enganchado y ese a otro y ese a otro hasta que se acaba el día. Bueno, un poco exagerado que también me dejan algún tiempo muerto, tampoco muchos, esa es la verdad.
Me desvío con tanto trabajo encadenado, lo que quería decir es que aquí me está empezando a gustar lo de madrugar. Tengo mucho sueño, es verdad, me cuesta mucho abandonar la cama, eso también lo certifico ante notario, pero cuando por fin me impongo a mis deseos primigenios y me levanto, disfruto, como premio, de unos momentos de paz y felicidad solo para mí.
Todos están dormidos, los pájaros empiezan a cantar, me preparo el desayuno que es la comida que más me gusta del día, será porque es la primera, y muy sigilosamente me lo llevo a la terraza. En ese momento, con el café, la tostada o, mejor dicho, las tostadas que una me sabe a poco, los árboles, los pájaros y la soledad me siento muy feliz. Parece que me han abierto el día para que pase y lo estrene. Claro que solo es una ilusión porque el día es de todos y enseguida empiezan a pasar todos los demás propietarios y se embarulla y, al cabo de las horas, está ya todo pisoteado y arrugado pero no importa porque lo he tenido por un rato nuevo y reluciente, como si fuera un regalo, y con que se iba a estropear ya contaba.

El facebook del Toni

Toni, soy Eva, te llamo ahora que se han bajado a la piscina y nos hemos quedado solos el niño y yo, que estamos malos,  bueno ya estamos un poco mejor pero ayer llegó la madre de Patricia y me puso a trabajar con fiebre y todo. Me mareé y lo pasé muy mal, no me gusta este sitio por muy verdiazul que sea.

Pues cuélgalo en el muro de tu facebook

Pero si yo no tengo facebook…

Pues hazte uno, yo me lo hice ayer y estoy muy contento. De foto de perfil me he puesto la que más feo salgo, sudando la gota gorda en el bar al lado de un plato de callos. Para que vean el glamour del Toni.

No entiendo nada de lo que me dices, si a ti nunca te ha gustado el facebook y además,¿por qué te has puesto una foto fea? Ponte una que salgas majo.

No lo pillas, es que mi facebook va a ser el de los malos rollos, nada de poner fotos de lo bien que me lo estoy pasando ni de la vida tan maravillosa que tengo. Mira, me voy a hacer un selfie aqui en el sofá mirando la pared de ladrillos que se ve desde nuestra ventana y con cara de muermo total. ¡Asco verano! lo voy a titular, ya verás qué de amigos me salen y la de gracias que me dan por compartir mis visicitudes con ellos. La pena es que no se hagan fotos en los tanatorios como se hacen en las bodas porque podría colgar la de cuando fuimos al entierro del tío Paco, todos con los ojos rojos de llorar y las caras descompuestas.

¿Y dices que te van a salir muchos amigos?, pues con esas penurias lo dudo, vas a tener el facebook más despoblado del mundo,¿quien va a querer ser amigo de alguien que solo cuenta penas?

Pues todos, Eva, que pareces boba, ¿no ves que la gente lo que necesita es consuelo y no que le estén dando envidia permanentemente? Tener un  amigo infeliz, que se aburre, que no va a ningun sitio, que se lo pasa mal, al que le duelen cosas, que está pelao de dinero y  que además es feo es un alivio muy grande para cualquier vida media, por aquello de la comparación. Ah y también me voy a poner una foto de mis pies pisando un vagón del metro en hora punta y en vez del gin tonic que ponen todos, otra de un vaso con un paracetamol dentro como símbolo de todas mis algias.

Pues no termino de verlo, además es que tú tampoco eres tan infeliz ni tan desgraciado,eso es una exageración, también tienes momentos buenos y vas a sitios  que te gustan, como cuando te subes al monte o te vas de avistamientos y me tienes a mí y nos reímos muchas veces, no digas que no.

¿Y qué? Pues claro que exagero, como hacen todos, la gente solo pone lo bueno pues yo voy a poner lo malo. Mi muro va a ser el de las lamentaciones. Venga, anímate tú también y marcamos tendencia.

No estoy yo para marcar muchas tendencias en este momento y no me gusta el facebook ese tan cutre que te has inventado.

Jajajajajajaja, que si quiero ser amigo del capullo ese que me zurraba en el patio del colegio, el Martín García Seco, que si le agrego, se pone. Pues claro que te agrego, esto es demencial, ¿qué te dije?

 

No es lo que te pasa

Siento como si flotara, como si mi percepción del mundo no fuera tan precisa y ajustada como suele, tengo la sensación de que me llegan desde fuera demasiados estímulos que no soy capaz de asimilar, todo brilla mucho y molesta a la vista, los sonidos, pese a estar amortiguados por los oídos taponados, me resultan demasiado agresivos y mi cuerpo no tiene la fuerza suficiente para afrontar un día repleto de obligaciones. Porque por aquí han decidido darme el alta. Ha sido la doña Perfect que ha llegado hoy pertrechada de bata blanca y mascarilla, cómo le gustan a esta mujer las situaciones melodramáticas, y después de examinarme de lejos ha decidido que ya estoy perfectamente. Venga, venga, a trabajar que tú lo que tienes es mucho cuento. Y me ha sacado la tabla de la plancha.

Mientras planchaba , sudorosa y mareada, he escuchado la siguiente conversación telefónica: lo que yo digo siempre, que tienen que inventar la tati-robot que ni se pone mala ni te cuenta su vida ni te roba. No, mujer, que yo sepa esta todavía no ha robado pero no le dejes la tentación delante por si acaso. Exacto, tú lo has dicho, el enemigo pagado, las tenemos que tener pero quién pudiera vivir libre de su presencia. Y mañana viene la mía que también es pesadísima aunque en otro estilo, trabaja mucho porque las del este son muy trabajadoras pero se queja….todo el día oyéndola decir que tiene muy mala suerte, me pone de los nervios, guapa. Se creerá que los demás no tenemos problemas, es que quieren ser como nosotras, en el fondo y si las rascas, todas tienen envidia. Es la eterna canción.

Pues vaya con la eterna canción, yo no tengo envidia de nadie y menos de la doña Perfect, lo que tengo es muy mal cuerpo, eso sí tengo, voy a llamar a la Esme para que me anime. Esme, soy Eva, estoy mala, tengo que trabajar y ha venido la madre de mi jefa con toda su crueldad y su depravación, ¿me oyes?

Muy bonito Eva, estás mala para planchar pero no para hablar por teléfono, no te pagamos para que pierdas el tiempo llamando a tus amigas, tú verás si te interesa conservar el trabajo o prefieres que se lo demos a otra, te advierto que hay mucha gente deseando trabajar, cuántas querrían tu puesto.Y ahora te mareas, si cuando yo digo que benditos robots, anda siéntate un rato y luego sigues. Yo me bajo al club social a tomar el aperitivo. Pones la mesa para las dos y media.

Me siento y pienso en una frase que dice siempre la Esme, no son las cosas que te pasan sino cómo tú las interpretas. Pues ahora mismo esa frase me parece una tontería, qué quieres que te diga, Esmeralda.