Día: 11 agosto, 2014

La abubilla

Qué bonito es despertarse con una buena tanda de martillazos acompañados de la música heavy que se pone el Diego para amenizarse la faena. La canción en concreto que estaba escuchando, él y medio pueblo dado el volumen de la misma, se llama lloviendo sangre que me lo ha dicho con mucho orgullo mientras atacaba las maderas esas a las que estaba asesinando.
Pues no creo que eso sea bueno para el desarrollo fetal, le he insinuado por ver si así se retractaba pero nada, él a lo suyo y la Lauri también a lo suyo, mano en el vientre, mirada ausente.
Que vayas a la compra, Eva, me ordena mi madre poniéndome en las manos uno de esos carros que tanto odio porque me quitan el poco glamour que poseo. Y también es mala suerte pero cuando ya volvía cargada de viandas (mi madre se piensa que la Lauri alberga quintillizos) y los puerros asomando con descaro por una esquina, veo venir de frente al Toni. Y yo que tenía pensado hacerme la interesante….
¿Se puede saber por qué no me contestas los mensajes ni a las llamadas de teléfono?, que sé que los lees.
Pues porque no me da la gana, Toni, por eso mismo, le digo sin dejar de arrastrar el carro cuesta arriba.
Ya sé que estás enfadada por lo de la chica nueva del bar pero si no ha pasado nada….si tampoco me gustaba tanto, va y se pone.
Es que te quiero recuperar, me grita pero sin ayudarme a subir el carro.
Pues te apuntas a una academia y a ver si tienes más suerte que con las matemáticas. Además, que sepas que mañana me voy, que vuelvo a trabajar.
Pero Eva, que he visto una abubilla, eso tiene que ser un augurio o algo, ¿tú sabes la de tiempo que estaba queriendo verla y se me resistía? Y ayer, cuando menos me lo esperaba, la abubilla con su cresta y sus alas rayadas plantada en un árbol. Y vuela como una mariposa gigante, mira así.
Pues no te creas que a mí me gustan esos pájaros porque huelen muy mal, son como las mofetas del aire.
Y ahí lo he dejado haciendo el abubillo porque si me paro se me van las fuerzas y a lo mejor me convence.