Día: 19 agosto, 2014

Insomnio

Mi cuerpo quería dormir pero mi mente no. Lo que puede llegar a pensar una cabeza humana en una noche, la de vueltas y revueltas que es capaz de dar a los pensamientos. Si parecía que los estaba centrifugando. ¿Te quieres estar quieta ya y dejarme descansar? Que pareces la lavadora vieja de mi madre que al final del programa hasta se mueve de sitio como si estuviera harta de tanto lavar y quisiera fugarse. El trasto, le llama ella. El trasto voy a llamar yo a mi mente como me la vuelva a jugar así.

Que si vuelvo con el Toni que si no vuelvo, que si le perdono soy tonta y si no le perdono también. Que si no le perdono, ¿dónde voy a vivir cuando acabe el verano y vuelva a Madrid? Que el verano está a punto de acabar, me gritaba alarmista el trasto loco. Corre, Eva, busca un piso. Que si ya no voy a ir más al parque porque el Jacobín empieza la guardería, que si voy a estar muy sola sin mis amigas. ¿Seguirá viva doña Margarita?, quería saber de repente y con urgencia el trasto. ¡Cuidado, la rata!, me atormentaba luego, puede subirse a tu cama, morderte, transmitirte una enfermedad mortal….¡el Ébola! ¿Qué pinta aquí el Ébola?, no lo sé pero estaba dentro de la lavadora chiflada girando con todo lo demás.

Duérmete, duérmete, déjame, le suplicaba cambiando de posición entre las sábanas, bajando la almohada, volviéndola a subir, de un lado, de otro, boca arriba, boca abajo. Pero ella nada, gira y gira, mueve y mueve, lava y aclara y centrifuga.

¿Será niño o niña mi futuro sobrino, nacerá bien, tendré hijos algún día? ¡Esos niños heridos de las guerras!, me presentaba sus caras en un primer plano altamente realista. ¿Y si me despide la Patricia?, no la veo muy contenta con mis servicios. Tendré que buscar otro trabajo, vi un anuncio en una tienda de los chinos, se busca dependienta, decía. Pilas alacalinas, anunciaba otro cartel justo al lado. Podría ayudarles a escribir bien en español. Me veo ya desfilando por esos pasillos abarrotados de objetos diversos mientras el chino me vigila. No quiero que un chino me vigile, tendría que cambiarle el nombre al blog.
Podría llamarse…. si es que tienes tiempo para escribir, contraatacaba ella, la mente-lavadora, con toda maldad. ¿Cómo puede ser tan mala una mente con su propia dueña, o es que yo no soy su dueña? más bien es ella la que manda y me lleva y trae por donde quiere.
Para de llevarme y traerme, por favor, le supliqué con desesperación, las noches son para dormir cuando se ha trabajado durante todo el día, no para marear pensamientos, le expliqué a ver si lo entendía. O sí lo entendió o es que paró por otros motivos, el caso es que conseguí dormir un rato justo cuando los pájaros comenzaban a cantar. Mal asunto, el despertador graznó justo después.
Me he levantado, he bajado las escaleras, he conseguido llegar hasta la cafetera.
Y dices tú, ¿Quieres ver a mi niño Jesús?, lo tengo siempre encima de la cama, en una cuna con espumillón de Navidad, parece vivo, ¿te lo enseño?, me ha propuesto la Pili con cara de arrebato y el palo anti-ratas en la mano.