Hada Patricia

La Patricia es tan etérea, volátil y difuminada, con esos vestidos vaporosos que me luce ahora en verano, esa melena lacia que le cae por la espalda y que se mueve al compás del vestido, esos ensimismamientos ante pájaros, flores y árboles que me da por representármela como una ninfa de los bosques o un hada de los prados o un ser fantástico puesto de repente en este mundo para pasmo y sorpresa de los vulgares.
Todo ello si no fuera porque de vez en cuando de su silenciosa boca brota una orden hacia mí dirigida del tipo “pon la mesa”o “recoge la ropa de la cuerda” que rompe por completo su halo de hallarse en otro mundo paralelo, ajeno a las contingencias prácticas de este. O será que vive allí, en los mundos mágicos de las hadas pero, de vez en cuando, se pasa brevemente por aquí, para poner un poco de orden más que nada.
De todas formas y hasta el momento, la presencia del hada Patricia en la realidad se había limitado, como decía, a brevísimas apariciones para subsanar asuntos relacionados con los trabajos pero nunca le había dado por inmiscuirse en otras cuestiones y enseguida volvía a su otra vida de ensoñación, vagamiento por jardines, contemplación meditativa y deslizar de vestido entre las hierbas confundiéndose con ellas. Hasta hoy.
Se ve que cansada de contemplar el careto de cavernícola del Toni asomado cada día a la valla de Villa Peligrosa e interceptando groseramente las buganvillas, ha decidido intervenir para zanjar de una vez tan molesta situación.
Eva, me ha dicho con su atercipelada voz y bajando los escalones con mucho arrastrar de gasas, ese hombre que cada día se asoma con tanta impertinencia como voluntad a la verja es conocido tuyo,¿verdad?
Es lo que tienen las hadas, que aunque no habiten nuestros mismos territorios sí son capaces de ver y saber lo que en ellos acaece.
Pues sí, le he respondido, era mi novio pero me enfadé con él y ahora quiere que le perdone pero, de momento, va aviado.
¿Y cúal fue la causa del enfado?, pregunta ella como distraída haciendo círculos en el aire con su varita mágica o con un lápiz con el que toma apuntes en u a libreta, no estoy segura.
Que le gustaba otra, una tal V y me hablaba de ella y hasta me llamó por su nombre.
Bah, poca cosa es eso, la monogamia no es tan importante, no conviene mitificarla, sentencia mi liberal hada madrina.
Ah, ¿no?
En absoluto. Deberías hacer las paces si es que en lo demás estáis de acuerdo, por otro lado, me inclino a pensar que prefiere la letra E a la letra V. Puedes tomarte el día libre, me concede dadivosa. Y a continuación me entrega graciosamente unos folletos de un monumento muy monumental cercano a estos predios que dice que no debemos de dejar de visitar.
Pues si lo dice un hada….

9 comentarios en “Hada Patricia

  1. Tampoco hace falta, Eva, que le hagas demasiado caso al hada, porque me han dicho que algunas no son tan buenas como parecen.
    Así que… puedes obviar lo del museo 🙂
    Besetes de agosto, niña…

    1. Ya que he decidido hacerle caso se lo voy a hacer del todo pero, es cierto, hay hadas muy liantas. Besos también para ti y sigue pintándote las uñas de rojo que te quedan muy bien.

  2. Pues le haría caso también, teniendo en cuenta que es un elemental del aire…y parece bastante razonable. Tal vez al visitar el monumento encuentras una pista al respecto del tema con el cavernícola.
    Un saludo desde Argentina.

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