Día: 1 septiembre, 2014

Misterioso lector

Las personas del WordPress, que están en todo y no se les escapa ni media, me avisaron ayer con uno de esos símbolos tan apañaos que usan ellos, de que las estadísticas del blog habían subido mucho. Enhorabuena!, me informaron esos señores tan entusiásticos que no conocen los días libres, tus estadísticas están en alza, parece que tienes más tráfico del habitual. Son frasecillas hechas que tienen ellos, hay que comprenderlos, somos muchos y no van a estar todo el día y toda la noche pensando. La primera vez que recibí un me gusta acompañado de la frase de que la entrada había “impresionado bastante” me lo creí literalmente. Luego ya me fue resultando extraño que todos se impresionaran bastante y deduje con acierto que era cosa de ellos, los de atrás.

Pero volviendo al aviso del domingo. Lógicamente me alegré mucho de que las estadísticas se disparasen un día que suele tender al encefalograma plano y fui rápidamente a comprobarlo. Era cierto. Alguien, en ese domingo caluroso y último día de agosto se había dedicado a leer estas narraciones. Me imaginaba yo a ese alguien sumido en la siguiente duda: ¿me pongo a deshacer las maletas o me meto un rato en google? Y así, casualmente y eludiendo la pesada y un tanto deprimente tarea de sacar el maleterío entre sudores, cayó en mi blog y, una vez allí, se puso a leerlo y con mucha dedicación además, lo que desde aquí le agradezco.

Pero digo yo a ese mi lector misterioso, suéltate un comentario, un me gusta, un no me gustas nada y eres idiota, un no volveré por aquí o un seguro que vuelvo. Un lo que sea pero algo que desvele un poco el misterio de ese único visitante que hizo en un rato ochenta visitas. ¿Te pusiste luego a deshacer las maletas, te distraje un rato y conseguiste olvidar el lunes uno de septiembre, bostezaste al terminar y te frotaste los ojos pensando qué manera más tonta de perder el tiempo?

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