Día: 16 septiembre, 2014

Belleza entreverada

El Toni todo lo ve feo pero eso es porque no sabe mirar. La belleza casi nunca viene junta y pura, no se presenta así ante nuestros ojos salvo en las fotos. En la realidad, en lo cotidiano, la belleza viene mezclada con la fealdad y por eso, a veces, cuesta distinguirla.  Está entreverada, como el tocino de los jamones y cuanto más mezclada y confundida, casi mejor, más satisfacción sientes al encontrártela.

No hay que buscar la belleza solo en los lugares calificados como bonitos, como hace el Toni y se desespera porque no puede pasar la vida en ellos. Hay que ir a por ella donde supuestamente no está. A veces, entre dos edificios feos se asoma una porción de cielo que nos alegra el día. Ya sé que sólo es una porción y no el cielo entero pero es que si te comes toda la tarta de una tacada igual te indigestas.

Se lo he dicho esta mañana al Toni, antes de irme a trabajar, pero me ha dicho que le caigo mal cuando digo esas cosas tan positivas, que parezco un libro de autoayuda y que no mire tanto para arriba porque lo más seguro es que pise una caca de perro, que está el suelo petao.

Lo que tú quieras, Toni, pero yo que tú me concentraría en algo feo, algo que no te guste y trataría de encontrarle su tocino entreverao, haz la prueba.

Sí, ahora mismo me bajo al portal y me pongo a mirar fijamente a la señora del perro o a su can que seguro que hasta me enamoro, luego no te quejes, chata.

Pero qué simpático es mi Toni cuando se lo propone y se lo propone bastante.