Monólogo de uno (3)

¿Qué le queda a un hombre si le quitan los pájaros y se los sustituyen por un helicóptero dando vueltas?

¿Qué le queda si por las noches, en lugar de ver estrellas, le deslumbra la luz de las farolas?

¿Qué le queda si le suprimen los olores a tierra mojada, a leña del invierno a flores de la primavera y le ponen en su lugar un mismo olor tirando a fétido mezcla de humo de coches y orines?

¿Qué le queda si no puede sentarse a descansar debajo de un árbol contemplando el horizonte, si en vez de grillos o susurro de hojas oye el jaleo del vecindario, bocinazos, motores…

Ponerse a la cola del último modelo de iphone y creerse que es feliz. Eso le queda.

16 comentarios en “Monólogo de uno (3)

  1. Eva, tienes que regalarle al Toni una jaula con una pareja de grillos que la cuelgue en el balcón. 😀 me estoy riendo porque me recuerda una anecdota de mi infancia…
    O Algo más facil, sonidos de grillos para domir por las noches, asin se sentirá como en el pueblo.

      1. ¿Quieres que te lo cuente? Ok,
        Esto pasó hace muchos años, durante las vacaciones de verano en el pueblo, con mis primos cazabamos grillos, ellos, como vivían en el campo tenían unas jaulas para meterlos, pero yo no, solo iba un mes al año ya que vivía en la ciudad, entonces los metí en una caja de zapatos de carton que le pedí a mi tía.
        Mi padre dijo:
        -¡Venga al coche que nos vamos!… y yo con mi caja sin soltarla. Al llegar al piso la dejé en la galería. Me lavé las manos y nos pusimos a cenar, como era ya tarde nos acostamos.
        Ni me acordaba de los grillos cuando sobre las dos de la mañana… ¡Se ponen a cantar con una alegría que no veas!.
        Mi padre se despertó, y bastante cabreado fue hacia la zona de aquellos sonidos, encontró la caja y sin pensarlo dos veces tiró su contenido por la ventana al pequeño patio de luces.
        Los grillos estaban encantados de tener un terreno de paseo mucho mas grande que la caja de zapatos, en agradecimiento expresaron su felicidad y alegría con sus cantos durante toda la noche, era como si cantaran por un megáfono, el estrecho patio de luces amplificaba muchísimo los sonidos, eso fue un concierto de grillos a cappella, que despertó a todos los vecinos del bloque.
        Pero lo peor después de esta noche toledana, fue la reunión de vecinos en la planta baja intentando cazar los grillos escondidos detrás de las tuberías, yo mirando desde la ventana me reí mucho, aún que sabía que después me caería una buena bronca.
        Contado así, no se si te hará gracia, pero te aseguro que solo pensar en ello, yo no puedo evitar las carcajadas que su recuerdo me provoca.

      2. Me ha encantado la historia y aunque no te lo creas estaba escribiendo algo parecido para el post de mañana. Qué bonitos los grillitos pero qué cansinos. Muchas gracias por contármela, eres majísima. 🙂

  2. Pues le queda disfrutar de las farolas y del bullicio del vecindario mientras busca en su iPhone nuevo cual es el sitio más bonito para llevar a su novia el fin de semana de viaje sorpresa y gozar del paisaje!

  3. Necesariamente hemos de pagar un precio para disfrutar de tanto adelanto como nos rodea. Si dejamos el pueblo y todo lo bucólico, no podemos andar por ahí todo el día dando la matraca. Que es que no sabemos lo que queremos, que elegir es renunciar… A ver, ¿en qué quedamos?

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