Mes: septiembre 2014

Mi madre por teléfono (7)

Hija? Estás ahí?

Pues si te acabo de contestar al teléfono será que sí

Era un decir. Y qué, ¿ya se le ha caído al Toni un árbol en la cabeza?

No, ¿por qué preguntas eso?

Porque se caen los árboles y matan gente y todo, lo están contando en las noticias y  digo, mira tú que si pasaba el Toni por debajo…pero no, siempre se van los mejores, los que más falta hacen.

No creo que esté bien desearle la muerte a nadie.

Anda, anda, no seas picajosa que no se te puede ni toser, toda la vida con un cuidado contigo…¿Y por qué se caen los árboles, lo sabes tú?

Tampoco se caen tanto, dice el responsable de medio ambiente del Ayuntamiento que este año se han caído menos ramas que nunca.

Qué alpargato, ya no se caen ramas porque lo que se cae es to el conjunto. Y que tengan estudios esas personas….

El Toni dice que es porque les sienta mal Madrid, que Madrid sienta mal a cualquiera sea animal, vegetal o mineral.

Bueeeeno, el otro, ya salió con sus rarezas,  con lo bonita que es Madrid con sus cortingleses…mañana vamos, la Lauri y yo, a comprarle ropa a la Manuela Ariadne.

¿Y ese nombre tan compuesto?

El Ariadne se lo he cascao yo por quitarle un poco de cateto a lo de Manuela, luego, si eso, le podemos llamar Ari que acabamos antes. ¿Te gusta?

Psssiii, no está mal.

No, si no te preguntaba a ti, le decía a tu padre, dice que sí con la cabeza, qué hombre, a todo dice que sí con tal de que le dejen en paz, seguro que no sabe ni lo que le estoy preguntando. ¿A que no sabes lo que te estoy preguntando?  Otra vez que sí. No me escuchas. No me escucha, hija, solo escucha al perro y como el perro todavía no habla pues ese plan tenemos.

Pero no hables con los dos a la vez que me haces líos.

Líos te vas a hacer si sigues con el Toni, búscate otro que ese no es conveniente. ¿A que se tiene que buscar otro? Un muchacho normal que se quiera casar y tener hijos, para que jueguen los primos.  Dice que sí y si lo dice tu padre son palabras mayores.

Pero, ¿no decías que no sabe lo que le estás preguntando?

Eso da igual, el sí es lo que vale. Pena de un buen pino tronchao sobre una cabeza que yo sé.

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Uno y una (2)

Prepara las maletas, Eva, que nos vamos

Hombre, ya era hora, una escapada romántica, ya sé que no te gusta viajar pero de vez en cuando no viene mal cambiar de aires. Le has pedido unos días al Manolo, ¿verdad? Pues ahora se los pido yo a la Patri y listo. ¿Dónde vamos? Por saber qué ropa tengo que meter.

A otro planeta.

A la playa no pero a otro planeta sí. Pues para no gustarte viajar sí que picas alto.

Lo ha dicho el Hawkings, que hay que irse de aquí antes de que sea demasiado tarde. Y yo le voy a hacer caso, me largo que la Tierra está en decadencia. ¿No quieres ser pionera?
Hombre, la idea me tienta pero muy factible no la veo, con el abono transporte lo más lejos que llegamos es al pueblo.

Va a ser muy bonito, te lo explico: colonizamos otro territorio,  lo empezamos a destrozar nada más llegar  con saña y dedicación  repitiendo los mismos errores, que eso de repetir errores se nos da muy bien a los humanos. Al ver desde la Tierra lo bien que nos lo estamos pasando se nos unirán mas y más, ávidos de destrucciones, lo ensuciaremos bien ensuciao, lo esquilmaremos a conciencia y cuando ya esté hecho un pingo pues nos largamos a otro. Y así hasta cargarnos el Universo. No me digas que no es un planazo, ¿te apuntas sí o no?

Pero deja de reírte así, Toni, que me estás asustando.

Póstumo post

Que no, que todavía no me voy ni se ha muerto nadie de los que circulan por aquí, por el momento. Es que eso es lo que dicen mis amigas del mercado (por llamarlas de alguna inexacta manera) que tengo que hacer, ir cerrando el puesto y redactar la última entrada.
Resulta que me dispongo a hacer los recados hortifrutícolas muy tranquila y confiada cuando una voz acostumbrada a los gritos me interpela: eh, tú, empleada doméstica, ¿pero es que no te cansas, hija? Que aburres a las ovejas, apostilla otra voz.

Claro, ya no me acordaba yo de la Elvira (de frutas Elvira y autora del “blog de una frutera desquiciada”) ni de su amiga Marcela ( adicta a las peras y ejecutanta de otro blog que no sé cómo se llama pero sí sé que es de citas literarias).

Vente pa cá, hermosa y no quieras huir de nuestro asesoramiento bloguero que, por ser tú y si tu compra supera los veinte euros, te vamos a hacer gratis, me dice la Elvira acomodando judías verdes en un montón (las pochas detrás y las relucientes delante).

Eso, no seas cobarde, que te hemos estado siguiendo este verano y tenemos unas cuantos consejos que darte, añade la Marcela apuntándome con una rama de apio.

En realidad es sólo un consejo muy básico pero certero: cierra el blog o te arrepentirás.

A mí eso me suena a amenaza más que a consejo, respondo deteniendo mi carro.

Lo decimos por tu bien, es para que no te quemes, que ya te estás acercando a ese punto en el que uno empieza a repetirse, a ser pesado, a no sorprender y la gente pincha, bosteza y pasa de largo.

Pero si no llevo tanto tiempo, ni siquiera llevo un año.

Eso da igual, escribes mucho y esa es tu perdición. Llévate unos kiwis que los tengo de de oferta y van muy bien para el tránsito.

Un buen post póstumo y zanjas tus aventuras antes de que no te lea nadie.

Mejor irse de la fiesta antes de que acabe que convertirse en ese pesado borracho que se queda a dormir en el sofá, sugiere la Marcela.

Haz caso a esta que sabe latín. Póstumo post, ese es nuestro consejo y son cinco euros que  tu compra no ha llegado a los veinte.

Pero bueno, ¿y por qué no cerráis vosotras los vuestros?

Anda esta,  pues porque nosotras somos ya unas clásicas, estamos en otra categoría y, si me apuras, en otra dimensión blogosférica, no te quieras comparar. Y adiós, que se me aglomera el personal y me entra el estrés matinal. Ya la atiendo, señora, ¿ qué va  a ser?

Póstumo post, se ponen ¿y si tienen razón?

Belleza entreverada

El Toni todo lo ve feo pero eso es porque no sabe mirar. La belleza casi nunca viene junta y pura, no se presenta así ante nuestros ojos salvo en las fotos. En la realidad, en lo cotidiano, la belleza viene mezclada con la fealdad y por eso, a veces, cuesta distinguirla.  Está entreverada, como el tocino de los jamones y cuanto más mezclada y confundida, casi mejor, más satisfacción sientes al encontrártela.

No hay que buscar la belleza solo en los lugares calificados como bonitos, como hace el Toni y se desespera porque no puede pasar la vida en ellos. Hay que ir a por ella donde supuestamente no está. A veces, entre dos edificios feos se asoma una porción de cielo que nos alegra el día. Ya sé que sólo es una porción y no el cielo entero pero es que si te comes toda la tarta de una tacada igual te indigestas.

Se lo he dicho esta mañana al Toni, antes de irme a trabajar, pero me ha dicho que le caigo mal cuando digo esas cosas tan positivas, que parezco un libro de autoayuda y que no mire tanto para arriba porque lo más seguro es que pise una caca de perro, que está el suelo petao.

Lo que tú quieras, Toni, pero yo que tú me concentraría en algo feo, algo que no te guste y trataría de encontrarle su tocino entreverao, haz la prueba.

Sí, ahora mismo me bajo al portal y me pongo a mirar fijamente a la señora del perro o a su can que seguro que hasta me enamoro, luego no te quejes, chata.

Pero qué simpático es mi Toni cuando se lo propone y se lo propone bastante.

 

Caleidoscopio

Después de dejar al Jacobín en la guardería con la obsesiva maestra del botón, mis pasos, que no yo, me han dirigido al parque. Pasa a veces que los pasos van por un lado y las obligaciones por el otro. Me digo por el camino (los caminos son buenos lugares para irse diciendo cosas), si solo va a ser un momento, lo justo para saludar a tus amigas y luego te vas corriendo a desempeñar tus funciones como malamente puedas.

Me he sentido un poco extraña entrando en el parque sin empujar carrito ni llevar niño de la mano, demasiado ligera y liviana y un poco fuera de lugar pero no por ello mis pasos han dado la vuelta sino que me han propulsado con gran decisión hasta el quiosco de la Esme, mi antigua sede laboral para los que no lo sepáis.
Allí dentro estaba la  citada Esme con cara de lunes muermo  y buscando algo en internet con mucha concentración.

Que se me ha roto la lavadora, me salta, solo la puerta y no me quiero comprar otra  porque el mes pasado se me rompió el friegaplatos y no me da para tanto el sueldo, ¿tú no sabrás de alguna tienda de repuestos?, es que esta marca ya no la fabrican, quebró la empresa.

Y yo también voy a quebrar al igual que se están quebrando los árboles de este parque si en vez de gritar alborozada que te da mucha alegría verme me sueltas semejante chapa electrodoméstica. Qué aburrida te has vuelto, Esmeralda, desde que te enamoraste. Y ahora dime, que tengo poco tiempo, el fregoteo me aguarda, ¿dónde están las otras?

¿Qué otras?, me pregunta con desgana sin dejar de rastrear por la red en busca del repuesto perdido.

Nuestras amigas íntimas y socias de negocios fraudulentos: la Pandora y la Norma.

Huy, hija, que atrasada te has quedado, esas ya no están, la Norma ahorró lo suficiente como para volver a Paraguay y allí estará abrazada al mate y a su hijita.

Ah, pues de eso me alegro mucho, qué noticia más buena y ¿la Pandora?

Se ha puesto de freelance en su pueblo. Ha encontrado a cuatro bobas tan achacosas como ella o puede que más y les hace rituales con velas, sanaciones, encantamientos variados y con eso va tirando. Dice que no vuelve, que Madrid huele muy mal y le da dolor de cabeza, que cómo no se habrá dado cuenta antes.

¿Y tú?

¿Yo qué?

Que si sigues tan enamorada del Hipólito y tan feliz.

Sí, mujer, lo que pasa es que tiene sus cosillas también el Hipólito, que si te quita el mando de la tele, que si hay que ir a ver a su tía que la han operado de una hernia, que si está cansado del taxi y se apalanca en el sofá y no quiere salir y cuando quiere salir es para ir a ver pájaros…qué hartura de aves si siempre es lo mismo, trino por aquí,  graznido por allá, ahora vuelo y ahora me poso. Te lo digo, el mundo de la ornitología da para lo que da, no le pidas más. Como a los novios, ahora que lo pienso.

Te noto pelín desencantada, Esmeralda.

No, bonita, ni mucho menos, pásate otra mañana que en cuanto arregle la lavadora pensamos algo para emprender este año que nos saque de las rutinas y nos haga despegar el vuelo. Qué rabia, otra vez el símil avícola, si te digo yo que…

Luego, mientras mis pasos me conducían aceleradamente hacia la mansión do laboro pero no moro ( más quisiera) iba yo pensando en que somos como piezas de un caleidoscopio. Ahora estamos aquí, formando una determinada figura pero al más leve toquecito nos descomponemos y la figura ya no es la misma.

Claramente la figura ya no es la misma que antes del verano, que sea más fea o más bonita será una cuestión de gustos aunque yo no creo que sea mejor ni peor, distinta,  simplemente, un dibujo nuevo que habrá que ir interpretando.

Laminada

Ayer por la tarde volví a ver a doña Margarita. Está muy bien pero más laminada porque eso es lo que hace el tiempo con algunos cuerpos, los lamina hasta que ya no queda más que una capa tan fina y translúcida que parece de aire mismo. De algo muy aéreo y poco sustancial me pareció ayer la doña Marga perdida entre la tela de flores de su sillón. Pero sigue teniendo el cerebro intacto y también la carcajada, por ahí no ha pasado la máquina de cortar y rebanar.
Quiso saber todo lo que había hecho yo este verano y se lo fui contando más o menos liado pero a la mitad de la narración se quedó dormida. Su sobrina, la doña Repolluda, que andaba por los pasillos según ella poniendo orden, me dijo que vigilara a su tía, que la veía muy débil y que en cualquier momento, zas¡ Dijo zas, como si la muerte se pudiera concentrar en esa onomatopeya tan tonta. Me puse un poco nerviosa de pensar que se iba morir en ese mismo momento, que yo nunca he visto morirse a nadie,pero luego me convencí de que no, de que la doña Repolluda es tonta y no sabe lo de la inmortalidad de su tía.
Como no tenía nada que hacer me puse a mirar por aquí y por allí, las paredes, los cuadros colgados en ellas, los muebles, las fotografías, las alfombras, el suelo, las ventanas, los libros de la estantería. De vez en cuando me aseguraba de que doña Margarita seguía respirando y volvía otra vez a mirar.
Me asomé a la ventana y entonces vi abajo, en un banco de la calle, a don Margarito al lado de un mendigo departiendo amigablemente. Don Margarito se encendió un puro y le ofreció otro a su acompañante de banco, los dos se pusieron a fumar. Al rato, don Margarito miró el reloj, se levantó y se fue y el mendigo se tumbó en el banco a terminarse el puro mirando al cielo.
Cuando doña Marga se despertó de su siesta me contó que ese señor del banco se llama Pedro pero que don Margarito le llama Pierre y le ha dado trabajo de secretario.Tiene tres misiones básicas, la primera es guardarle el banco para que cuando él baje no se lo haya quitado nadie, para lo cual Pierre se tumba y se hace el dormido. La segunda es ir a comprarle puros y la tercera charlar un rato con él. A cambio de eso, don Margarito le da dinero para que se compre lo que necesite, que suele ser vino.
¿Y a ti eso te parecerá normal, verdad, tía?, oigo que suelta la doña Repolluda asomando su poco amigable jeta por la puerta.
Doña Marga encogió sus laminados hombros y luego se echó a reír con una risa muy energética totalmente alejada del zas!
(Para los nuevos: doña Margarita es una señora que cuido un par de tardes, tiene cien años y es muy simpática, don Margarito es su hijo, también tiene muchos años y se le ha ido un poco la chaveta, la doña Repolluda es una sobrina, su intención es ingresarles a los dos en una residencia).

Monólogo de uno (2)

Son las nueve menos cuarto, voy a salir a contemplar el espectáculo de la súper luna, a ver si así me animo. No puede ser, ya está ahí otra vez la del perro, en la esquina. Pues no va y me saluda…adiós, buenas noches, señora. Qué gracioso es el del atrezzo, y este calor que hace también me lo habrá puesto él para crear ambiente. Voy a cruzar que sale por el otro lado, ah, ahí está, pues no es tan grande como decían, pues claro, como que es una farola.

Nada de luna ni por este lado ni por el otro, hordas de adolescentes sí, en cada esquina, lo que gritan, qué mal huele a meaos. Hombre, el que faltaba, el helicóptero de la DGT moviendo aspas y ahora se para justo encima de mi cabeza. A mí no me vigiles, pasmao, que yo solo he salido a mirar la luna como lunático que soy, pero no la veo, cerca del perigeo, decían, dónde estará el perigeo? Se me están ocurriendo ideas muy poco cívicas, si tuviera un misil tierra aire….

Me vuelvo a casa, no hay nada que ver, los porteros de tertulia apoyados en los cubos de basura, la basura, la basura, la gente que llena las calles buscando las terracitas, cómo odio esa palabra, qué gracia le verán a tomarse una birra con el tubo de escape del autobús aderezándoles las patatas fritas.
No entiendo nada, no me entiendo a mí mismo, si yo sólo quería ver la luna y estar un rato así, quieto, en silencio.

Quieto y en silencio contra la pared, castigado el Toni, ahora sí que veo la luna pero en las noticias, luna por pantalla interpuesta. ¿Qué dice Stephen Hawking, que el bosón de Higgs es inestable? Díme algo que no lo sea, Stephen. ¿Que va a hacer petar el Universo, colapsar el espacio tiempo y que podría suceder en cualquier momento y no lo veríamos venir? Mañana no voy al bar, por si es mañana. Y ahora me pongo una cerveza.

(El del atrezzo ha colgado ya la súper luna pero el Toni, desde el sofá, no la ve)