Mes: septiembre 2014

Belleza entreverada

El Toni todo lo ve feo pero eso es porque no sabe mirar. La belleza casi nunca viene junta y pura, no se presenta así ante nuestros ojos salvo en las fotos. En la realidad, en lo cotidiano, la belleza viene mezclada con la fealdad y por eso, a veces, cuesta distinguirla.  Está entreverada, como el tocino de los jamones y cuanto más mezclada y confundida, casi mejor, más satisfacción sientes al encontrártela.

No hay que buscar la belleza solo en los lugares calificados como bonitos, como hace el Toni y se desespera porque no puede pasar la vida en ellos. Hay que ir a por ella donde supuestamente no está. A veces, entre dos edificios feos se asoma una porción de cielo que nos alegra el día. Ya sé que sólo es una porción y no el cielo entero pero es que si te comes toda la tarta de una tacada igual te indigestas.

Se lo he dicho esta mañana al Toni, antes de irme a trabajar, pero me ha dicho que le caigo mal cuando digo esas cosas tan positivas, que parezco un libro de autoayuda y que no mire tanto para arriba porque lo más seguro es que pise una caca de perro, que está el suelo petao.

Lo que tú quieras, Toni, pero yo que tú me concentraría en algo feo, algo que no te guste y trataría de encontrarle su tocino entreverao, haz la prueba.

Sí, ahora mismo me bajo al portal y me pongo a mirar fijamente a la señora del perro o a su can que seguro que hasta me enamoro, luego no te quejes, chata.

Pero qué simpático es mi Toni cuando se lo propone y se lo propone bastante.

 

Caleidoscopio

Después de dejar al Jacobín en la guardería con la obsesiva maestra del botón, mis pasos, que no yo, me han dirigido al parque. Pasa a veces que los pasos van por un lado y las obligaciones por el otro. Me digo por el camino (los caminos son buenos lugares para irse diciendo cosas), si solo va a ser un momento, lo justo para saludar a tus amigas y luego te vas corriendo a desempeñar tus funciones como malamente puedas.

Me he sentido un poco extraña entrando en el parque sin empujar carrito ni llevar niño de la mano, demasiado ligera y liviana y un poco fuera de lugar pero no por ello mis pasos han dado la vuelta sino que me han propulsado con gran decisión hasta el quiosco de la Esme, mi antigua sede laboral para los que no lo sepáis.
Allí dentro estaba la  citada Esme con cara de lunes muermo  y buscando algo en internet con mucha concentración.

Que se me ha roto la lavadora, me salta, solo la puerta y no me quiero comprar otra  porque el mes pasado se me rompió el friegaplatos y no me da para tanto el sueldo, ¿tú no sabrás de alguna tienda de repuestos?, es que esta marca ya no la fabrican, quebró la empresa.

Y yo también voy a quebrar al igual que se están quebrando los árboles de este parque si en vez de gritar alborozada que te da mucha alegría verme me sueltas semejante chapa electrodoméstica. Qué aburrida te has vuelto, Esmeralda, desde que te enamoraste. Y ahora dime, que tengo poco tiempo, el fregoteo me aguarda, ¿dónde están las otras?

¿Qué otras?, me pregunta con desgana sin dejar de rastrear por la red en busca del repuesto perdido.

Nuestras amigas íntimas y socias de negocios fraudulentos: la Pandora y la Norma.

Huy, hija, que atrasada te has quedado, esas ya no están, la Norma ahorró lo suficiente como para volver a Paraguay y allí estará abrazada al mate y a su hijita.

Ah, pues de eso me alegro mucho, qué noticia más buena y ¿la Pandora?

Se ha puesto de freelance en su pueblo. Ha encontrado a cuatro bobas tan achacosas como ella o puede que más y les hace rituales con velas, sanaciones, encantamientos variados y con eso va tirando. Dice que no vuelve, que Madrid huele muy mal y le da dolor de cabeza, que cómo no se habrá dado cuenta antes.

¿Y tú?

¿Yo qué?

Que si sigues tan enamorada del Hipólito y tan feliz.

Sí, mujer, lo que pasa es que tiene sus cosillas también el Hipólito, que si te quita el mando de la tele, que si hay que ir a ver a su tía que la han operado de una hernia, que si está cansado del taxi y se apalanca en el sofá y no quiere salir y cuando quiere salir es para ir a ver pájaros…qué hartura de aves si siempre es lo mismo, trino por aquí,  graznido por allá, ahora vuelo y ahora me poso. Te lo digo, el mundo de la ornitología da para lo que da, no le pidas más. Como a los novios, ahora que lo pienso.

Te noto pelín desencantada, Esmeralda.

No, bonita, ni mucho menos, pásate otra mañana que en cuanto arregle la lavadora pensamos algo para emprender este año que nos saque de las rutinas y nos haga despegar el vuelo. Qué rabia, otra vez el símil avícola, si te digo yo que…

Luego, mientras mis pasos me conducían aceleradamente hacia la mansión do laboro pero no moro ( más quisiera) iba yo pensando en que somos como piezas de un caleidoscopio. Ahora estamos aquí, formando una determinada figura pero al más leve toquecito nos descomponemos y la figura ya no es la misma.

Claramente la figura ya no es la misma que antes del verano, que sea más fea o más bonita será una cuestión de gustos aunque yo no creo que sea mejor ni peor, distinta,  simplemente, un dibujo nuevo que habrá que ir interpretando.

Laminada

Ayer por la tarde volví a ver a doña Margarita. Está muy bien pero más laminada porque eso es lo que hace el tiempo con algunos cuerpos, los lamina hasta que ya no queda más que una capa tan fina y translúcida que parece de aire mismo. De algo muy aéreo y poco sustancial me pareció ayer la doña Marga perdida entre la tela de flores de su sillón. Pero sigue teniendo el cerebro intacto y también la carcajada, por ahí no ha pasado la máquina de cortar y rebanar.
Quiso saber todo lo que había hecho yo este verano y se lo fui contando más o menos liado pero a la mitad de la narración se quedó dormida. Su sobrina, la doña Repolluda, que andaba por los pasillos según ella poniendo orden, me dijo que vigilara a su tía, que la veía muy débil y que en cualquier momento, zas¡ Dijo zas, como si la muerte se pudiera concentrar en esa onomatopeya tan tonta. Me puse un poco nerviosa de pensar que se iba morir en ese mismo momento, que yo nunca he visto morirse a nadie,pero luego me convencí de que no, de que la doña Repolluda es tonta y no sabe lo de la inmortalidad de su tía.
Como no tenía nada que hacer me puse a mirar por aquí y por allí, las paredes, los cuadros colgados en ellas, los muebles, las fotografías, las alfombras, el suelo, las ventanas, los libros de la estantería. De vez en cuando me aseguraba de que doña Margarita seguía respirando y volvía otra vez a mirar.
Me asomé a la ventana y entonces vi abajo, en un banco de la calle, a don Margarito al lado de un mendigo departiendo amigablemente. Don Margarito se encendió un puro y le ofreció otro a su acompañante de banco, los dos se pusieron a fumar. Al rato, don Margarito miró el reloj, se levantó y se fue y el mendigo se tumbó en el banco a terminarse el puro mirando al cielo.
Cuando doña Marga se despertó de su siesta me contó que ese señor del banco se llama Pedro pero que don Margarito le llama Pierre y le ha dado trabajo de secretario.Tiene tres misiones básicas, la primera es guardarle el banco para que cuando él baje no se lo haya quitado nadie, para lo cual Pierre se tumba y se hace el dormido. La segunda es ir a comprarle puros y la tercera charlar un rato con él. A cambio de eso, don Margarito le da dinero para que se compre lo que necesite, que suele ser vino.
¿Y a ti eso te parecerá normal, verdad, tía?, oigo que suelta la doña Repolluda asomando su poco amigable jeta por la puerta.
Doña Marga encogió sus laminados hombros y luego se echó a reír con una risa muy energética totalmente alejada del zas!
(Para los nuevos: doña Margarita es una señora que cuido un par de tardes, tiene cien años y es muy simpática, don Margarito es su hijo, también tiene muchos años y se le ha ido un poco la chaveta, la doña Repolluda es una sobrina, su intención es ingresarles a los dos en una residencia).

Monólogo de uno (2)

Son las nueve menos cuarto, voy a salir a contemplar el espectáculo de la súper luna, a ver si así me animo. No puede ser, ya está ahí otra vez la del perro, en la esquina. Pues no va y me saluda…adiós, buenas noches, señora. Qué gracioso es el del atrezzo, y este calor que hace también me lo habrá puesto él para crear ambiente. Voy a cruzar que sale por el otro lado, ah, ahí está, pues no es tan grande como decían, pues claro, como que es una farola.

Nada de luna ni por este lado ni por el otro, hordas de adolescentes sí, en cada esquina, lo que gritan, qué mal huele a meaos. Hombre, el que faltaba, el helicóptero de la DGT moviendo aspas y ahora se para justo encima de mi cabeza. A mí no me vigiles, pasmao, que yo solo he salido a mirar la luna como lunático que soy, pero no la veo, cerca del perigeo, decían, dónde estará el perigeo? Se me están ocurriendo ideas muy poco cívicas, si tuviera un misil tierra aire….

Me vuelvo a casa, no hay nada que ver, los porteros de tertulia apoyados en los cubos de basura, la basura, la basura, la gente que llena las calles buscando las terracitas, cómo odio esa palabra, qué gracia le verán a tomarse una birra con el tubo de escape del autobús aderezándoles las patatas fritas.
No entiendo nada, no me entiendo a mí mismo, si yo sólo quería ver la luna y estar un rato así, quieto, en silencio.

Quieto y en silencio contra la pared, castigado el Toni, ahora sí que veo la luna pero en las noticias, luna por pantalla interpuesta. ¿Qué dice Stephen Hawking, que el bosón de Higgs es inestable? Díme algo que no lo sea, Stephen. ¿Que va a hacer petar el Universo, colapsar el espacio tiempo y que podría suceder en cualquier momento y no lo veríamos venir? Mañana no voy al bar, por si es mañana. Y ahora me pongo una cerveza.

(El del atrezzo ha colgado ya la súper luna pero el Toni, desde el sofá, no la ve)

Escolarizado

Pero, ¿qué lloros son esos que se oyen ya desde la acera de enfrente? Tú no te asustes, Jacobín que aunque lo que veas y oigas semeje una masacre infantil en realidad no lo es. Pero no recules, muchachín, que así no llegamos nunca y tienes que aprender la virtud de la puntualidad, entre otras muchas virtudes que te acechan. Virtudes, qué palabra tan fea, no me gusta, en mi pueblo hay una que se llama Virtudes, tiene más mala leche….espero que tu seño no se llame así porque eso no sería empezar con buen pie.
Anda, pero no llores ahora tú también, si es que todo se pega y no será lo único que te peguen aquí, no había visto tantos mocos juntos en mi vida y de cuántos colores! Y no te agarres a mis piernas que nos vamos a caer los dos y mi peso pesado sobre tu cuerpo en formación puede ser una catástrofe y truncar huesos y esperanzas.

Mira, mira cuántos juguetes y cuántos niños para pegarse por ellos, con lo que a ti te gusta arrebatar las propiedades ajenas….vas a estar en tú salsa, en dos días te haces con el liderato de este aula tan apañá, te lo digo yo. Aunque en esa esquina hay uno con mirada aviesa y que no llora que te va a hacer la competencia, ándate con ojo.

Ya viene tu profe, Isabel dice que se llama, es muy guapa y muy joven, que no te abroche yo los botones del babi, dice, que tienes que aprender tú solo, se pone, pero mujer si es el primer día, todavía no ha tenido tiempo de aprender. Que se aprende intentándolo, que lo intente. Pero Isabel, maja, si es que con esta  llantina que tiene no va a atinar con el ojal, que me vaya, que si no me voy no va a dejar de llorar. Pues no me ha pegado un empujón en dirección a la puerta…Ya me ha caído mal la docente esta tan estricta. Me he ido, claro, ahí he dejado a mi pobre chiquillo hipando y agarrado con pánico al botón.

¿Qué tal, qué tal ha ido?, me pregunta su madre muy ansiosa.

Muy bien, la profesora se llama Isabel y es muy bella (y muy bestia, también, pero este dato me lo he guardado a buen recaudo en mi nube) , disponen de muchos  juguetes, todos ellos muy educativos, y hay muchos niños de su misma edad y condición. El paraíso, propiamente dicho.

Pero, ¿ha llorado?

Bah, sólo un poquillo, lo normal en estos casos, he mentido por no disgustar al hada, no se le vaya a cortar la creatividad y se quede la humanidad sin un nuevo libro, con lo necesitada  de invenciones que está la susodicha humanidad.

Una y uno

Llega una (una soy yo) cargadita de planes, proyectos, pensamientos positivos y maletas, eso también, y ¿qué es lo que se encuentra una? Con uno (uno es el Toni) haciendo lo que él llama experimentos. Yo no lo llamaría así pero el lenguaje es libre.

Pregunta una, dejando caer de golpe sobre el suelo las maletas sin que el ruido altere a uno:
¿Qué haces en total inmovilidad mirando por nuestra ventana con vistas a pared de ladrillos?
Un experimento, contesta uno. Estoy probando cuánto tiempo es capaz de aguantar un hombre privado de horizonte sin sucumbir.
¿Y también estás probando cuánto puede aguantar sin víveres?, lo digo porque la nevera está vacía. Pensaba yo, en mi inocencia, que habrías ido a la compra.

Me deprimen los pasillos del Carrefour, qué quieres que te diga, si me dices que salga a cazar, como hacía el hombre primitivo, empleando mis músculos y luchando contra los elementos, la adrenalina a tope, no pondría pegas pero empujar un carro es demasiado simple y triste. Además, ¿sabes lo qué significa esa palabra?: encrucijada, cruce de caminos. Si voy a un sitio así, no sabría qué dirección tomar, me bloquearía, estoy seguro. No he podido, no he sido capaz, lo intenté ayer, no te creas, pero justo cuando salía a la calle estaba la mujer esa, la fea del perro feo, la que siempre está, me dio miedo y tuve que volver. Ahora vas tú que a ti te gusta.

Hombre, gustar, gustar….hay actividades que me gustan más. Y si es por indecisión ya te hago yo un itinerario. Mira, empiezas por el pasillo de la leche, continúas con las galletas, sigues todo recto y llegas hasta la fruta…

La vida es dura para todos, en realidad, oigo que perora uno sin apartar la vista de los ladrillos. Acabo de ver un reportaje  de animales y no veas lo que tienen que trabajar los búhos para atrapar un simple ratoncillo con el que alimentar a la prole. Menos mal que no tenemos prole, después de ver al búho he terminado de convencerme de que es lo mejor.

Entonces, la prueba de mirar ladrillos ha empezado hace poco porque acabas de decir que estabas viendo la tele, ¿no la habrás apagado justo cuando me has oído entrar y eso del experimento es una excusa para no moverte del sofá? Que nos conocemos, Antonio Zacarías.

Nadie conoce a nadie, sentencia trazando con la mano unas líneas imaginarias sobre la pared. Nadie comprende a nadie.

¿Qué haces ahora con la  manita?, indaga una, ya con la paciencia tambaleándose.

Lo mismo que hizo el hombre de Atapauerca en la cueva, a ver si así adivino qué quiso decir con esos dibujos geométricos que denotan un pensamiento simbólico, declara tan pancho.

Igual le había mandado la mujer a cazar y se estaba haciendo el loco, que hay cosas que nunca cambian.

Qué simple eres, le dice uno a una, siempre a ras de tierra, todo lo tienes que transportar a tus propios mundos.

Eso me parece que lo hacemos todos, ¿o no?

Podría ser pero no me distraigas que tengo que seguir con el experimento, se empecina uno.

¿Con cúal de ellos, con el del sucumbimiento o con el del Atapuerco ?

Con ambos,  se reafirma sin abandonar sus paredes.

Y todo por no ir a la compra que aunque él crea que no, una sí que conoce a uno y bastante, además. O algo muy importante se me escapa, que también podría ser.

Llegará

Mi deseo, el de largarme cuanto antes de Villa Peligrosa y sus alrededores, me ha sido concedido. Alguna ventaja tenía que tener que tu jefa sea un hada. Aunque espero que no me pase como al amigo de doña Margarita, el señor Bernhard, que cuando estaba en el campo no lo podía soportar y quería irse a la ciudad y cuando estaba en la ciudad quería marcharse al campo. Solo estaba contento durante el trayecto pensando que la felicidad le esperaría en su destino. Poco de esperar a nadie me parece a mi la doña felicidad.

Bueno, no creo que a mí me pase eso, yo no soy escritora atormentada, ni siquiera soy escritora aunque no pare de escribir. Si acaso escribiente o escrituranta que es una mezcla de escritora y lianta.
Total, que me he puesto a hacer maletas, a recoger por aquí y por allá con la Pili detrás lloriqueando y moqueando.
Ay, qué pena me da que os vayáis, ¿con quién voy a hablar yo ahora?, esto se queda mu triste, sin el niño, sin la sita Patricia aunque, dices tú, ella mucha conversación no da, es mu suya en general. El invierno aquí es mu duro, el viento, la lluvia, la nieve, ni un alma. Menos mal que tengo a mi niño Jesús, no te olvides de darle un beso antes de irte que él es mu sentido.
Tranquila, Pili, que para el invierno todavía falta mucho, le digo por animarla y para que deje de blandir el palo cual samurai de los montes.
Falta mucho pero llegará, se escucha la voz del Joseán desde detrás de los parterres porque eso que tienen en el jardín tienen que ser parterres.
Siempre llega, vaticina certero.
Como la muerte, añade la Pili por alegrías, como la muerte.
Esa también, asoma la cabeza el Joseán, esa no falta nunca, a cumplidora no le gana nadie.
Llegará, llegará, se me ha quedado grabado. Eso y la musiquita de un anuncio de reparación de lunas de coches. Carclás cambia, Carclás repara, llegará, llegará. Y así todo el viaje de vuelta, curva tras curva.

El tedio

No le veo yo intenciones a la Patricia de dejar de hacer el hada. Ya ha terminado agosto y ella sigue arrastrando gasas y tules por el suelo reseco, contemplando los árboles con arrobo, anotando pensamientos, bucólicos me supongo, en su libreta y ensimismándose como solo ella sabe hacer. Yo, por lo menos, nunca he conocido a nadie que se ensimisme tan bien y con tanta elegancia, eso hay que reconocérselo.

Todo eso está muy bien pero, ¿y si no sabe qué día es, y si no ha caído en la cuenta de que ya estamos en septiembre, el mes de volver, de hacerse propósitos, de no cumplirlos luego? Podría decírselo pero cuando la veo parece que ella no me ve a mí y no me atrevo a interrumpir su éxtasis o lo que sea que vive y cuando ya me voy acercando decidida a espabilarla, desaparece y se refugia en su cuarto.

Os lo digo: ser la sombra de un hada empieza a resultarme muy aburrido, más que aburrido, tedioso. Porque me parece a mí que tedio es como el aburrimiento llevado al extremo. El aburrimiento es más de andar por casa, más manejable, hasta instructivo y simpático pero el tedio no, el tedio no tiene nada de majo. El tedio es como una nube pesada y espesa que te envuelve y no te deja respirar. El tedio es una bruma que tapiza el mundo y te impide ver sus colores. El mundo se ha vuelto grisáceo, que también es peor que gris a secas porque es como un gris gastado y a jirones, y nada de lo que te gustaba o interesaba es capaz de estimularte.

Grazna la urraca, gra, gra, gra. Y lo hace tediosamente. Llora el Jacobín y su llanto es monótono y sin fuerzas. Al muchachito le pasa como a mí, que tanta soledad no le conviene, necesita su dosis de congéneres aunque sea para pegarse. Zumba el abejorro, se extiende el campo amarillo ante mis ojos, vuela aturdida una mariposa.
Que yo no soy un hada ni una ninfa de los prados, quiero volver a Madrid, a subirme al autobús y escuchar absurdas conversaciones, a ver caras y caras y caras, la fauna humana en toda su variedad, ruido, jaleo, movimiento. Todo eso que odia tanto el Toni, yo no estoy hecha para tanta quietud.

Y dices tú, dice la Pili interrumpiéndome un bostezo tan grande que casi se me desencaja la mandíbula, ¿a qué es bonito esto? Mira qué hermosura de hortensias, tiene una mano mi Josean pa los jardines…
Las miro pero solo veo las flores de todos los días que ya están empezando a secarse y decolorarse, lo mismo que me va a pasar a mí si la estancia en Villa Peligrosa se prolonga mucho más. Pero es que la que percibo no soy yo, es el tedio.

Elucubraciones

Y dices tú,que diría la Pili, ¿y si el lector misterioso es alguien que conozco y me conoce? Alguien que me conoce de verdad, no virtualmente, me refiero, alguien que ahora me conoce mucho más y se ha quedado sorprendido, no sé si grata o ingratamente.
Qué desazón me está entrando.
Me estoy viendo a mi madre y sus colegas del Hogar del Ama de Casa entrando a saco en el blog y destripándolo de arriba a abajo. Claro, como la tal Ariadne les ha sacado de la brecha digital y les ha enseñado a manejar el ratón y nociones básicas de navegación…pues ahora navegan todas juntas y como el mar es ancho y profundo se agarran a lo conocido. Oye, pienso yo que les dirá mi madre, que mi hija, la Lauri no que esa es normal, la otra, tiene un blog, no sé cómo se llama pero es algo de una chacha. ¿Nos metemos? Y vaya que si se meten, con lo cotillas que son.

Temblores me están dando de pensar que la mujer lee sus propias palabras transcritas tal cual y aireadas por la red. No es bonito eso que haces de reírte de tu madre, tú sabrás a qué se debe. No te enfades, si no es con mala intención, te digo ahora por si eres tú. Y a las demás, cotorras, fuera de aquí que yo no os he dado permiso para entrar. Pero sí les he dado permiso porque en el momento en el que sueltas al aire una entrada ya sabes a lo que te atienes. O más bien no lo sabes del todo porque si lo supieras igual no la lanzabas con tanta alegría. Es una consciencia inconsciente. O al revés.
Pero no creo que fuera mi madre porque ayer hablé con ella y asparte de tele narrarme los síntomas gestacionales de la Lauri con mucho lujo de detalles no hizo ninguna alusión, ni directa ni indirecta a esto que me ocupa y ella no es de las que se quedan sin aludir.
Se me ocurre otra posibilidad mucho peor: el Toni. Ya está en Madrid sofocao por el calor y deprimido por la vuelta a los trabajos suyos de cada día. La Esme se lo ha contado al Hipólito y el Hipólito al Toni. Ay, qué nervios, cuando sepa que sus neuras y neurosis ocupan gran parte del blog, que él es uno de los protagonistas principales….intuyo que no le va a hacer ni pizca de gracia. Toni, no seas tú, por favor, y si eres tú, perdón pero es que das mucho juego, compréndelo.

Y aún peor: mi jefa y señora. La Diosa, la Zeusa, el Hada, la Mística, la Literata, la Yogui…la de cosas que le he llamado y la de libros que la he sustraído. Al paro de cabeza, por boba.
En fin, tendré que confiar en la suerte y en que la táctica de cambiar los nombres a todos me funcione. (En realidad no me llamo Eva ni la Patricia, Patricia, ni el Toni, Toni como habréis podido sospechar). La Esme sí se llama Esme pero a ella le da igual porque no me lee, dice que le da pereza leer en la pantalla, que no se entera, que lo ha intentado pero que prefiere el papel, que lo haga libro y entonces sí. Será farolera!