Día: 1 octubre, 2014

Palabras

Esta mañana, cosa rara, el Toni estaba muy locuaz y comunicativo y le ha dado por contarme mientras desayunábamos lo que él llama su momento de suprema felicidad. No ha sido conmigo, eso irlo ya descartando. Los momentos de suprema felicidad del Toni casi siempre son en soledad y cerca de un monte.

Te lo voy a contar, me dice, me ocurrió el sábado pasado, cuando estuvimos en el pueblo y yo salí a andar después de la lluvia. ¿Tú sabes el camino por donde se sube al pico del buitre que hay una hilera de álamos y luego un llano desde donde se ve mucho territorio?

Sí, sé.

Pues sitúate ahí imaginariamente. Empezaba a atardecer y después de tanta lluvia se abrió un claro, todos los pájaros de la zona se congregaron en los árboles y se pusieron a cantar al unísono como para despedir el día, de la tierra brotaban todos los aromas de después de la lluvia, el cielo empezó a teñirse de rojo, me quedé quieto un momento y sentí que formaba parte de todo eso, que ese era mi sitio. ¿Qué opinas?

Opino que eres muy bucólico, Toni, siempre lo has sido y me ha recordado también a esa canción de los pajaritos cantan y las nubes se levantan.

Podría enfadarme contigo por obtusa pero creo que no es tu culpa, es de las palabras, que nunca pueden mostrar la realidad tal como es o como uno la siente, si acaso rozarla, aproximarse, rodearla. Nada más.