Día: 2 octubre, 2014

Diosas

No sabía yo que para empoderarse debidamente había que llevar tacones pero resulta que sí, que cuánto más incómoda vayas más te empoderas. Me lo ha dicho la Esme que venía calzada con unos zancos de aquí te espero. También dice que con los zapatos de suela tocinera que calzo habitualmente parezco la sor empleada doméstica y que no doy el tipo de alta directiva ni de ejecutiva de éxito ni de líder de muchedumbres ansiosas de ser guiadas.

Bueno, pues a mí qué.

Que con ese espíritu que no me apunte al seminario, que las cosas o se hacen bien o no se hacen.
Pero si ya me has apuntado tú.

Porque no quiero ir sola, pero no digas que eres chacha ni que yo soy quiosquera. Si nos preguntan, somos emprendedoras, ¿lo tienes claro?

Tan claro como un cristal recién fregao.

Que no ponga ejemplos de limpiezas que me delato, dice. Qué pesada, me quiere reprimir y yo así no me empodero, sea eso lo que sea.

Bueno, pues hemos entrado en el aula donde nos iban a impartir el seminario. Éramos las únicas alumnas lo cual me ha hecho sospechar y la palabra fraudulento me ha venido de repente a la mente.Me esperaba algo mejor, no te digo un aula magna pero tampoco el cuarto triste  con cuatro sillas viejas y unos carteles de mujeres haciendo cosas raras con los brazos, el motivo no lo sé. Nuestras profesoras, son dos, también me han parecido hadas por el tipo de vestimentas, pero no de la clase ata. Los pelos los llevaban sin teñir y los trajes  los he visto iguales en el mercadillo de mi pueblo. Se han presentado como Cloé y Anabella pero para mí que son nombres ficticios.

Resulta que en vez de explicarnos ellas los temas se han puesto a hacernos preguntas con la esperanza vana ( que va casi siempre con esperanza) de que supiéramos contestar. Yo no he dicho nada por no meter la pata pero la Esme no paraba de dar respuestas todas equivocadas y eso que llevaba los tacones de empoderar.

Supongo que como ya no sabían que hacer con nosotras nos han puesto deberes. Consisten en elegir para el próximo día la diosa con la que nos identificamos porque resulta que cada mujer, además del hígado, los intestinos, los pulmones y otros órganos internos, lleva una diosa dentro pero hay que saber cuál. Una vez averiguado esto y sin dar más palos de ciego, hallaremos nuestro camino en la vida. Y dándonos un listado de diosas nos han despedido previo empoderamiento de nuestros dineros.

Esme, ¿tú sabías que éramos diosas en potencia? Yo vivía en esa ignorancia.

No sé chica, tengo los pies machacaos.

¿Y con qué diosa te vas a quedar?

Con Afrodita, lógicamente.

Pues yo no sé, la Démeter me tienta pero la Perséfone también tiene su punto.

Y con este dilema tan fundamental me acosté ayer y lo mismo sigo hoy. Si es que a mí, si me das muchas opciones me lías y me bloqueas.