Día: 7 octubre, 2014

Escribo porque no escribo

Me digo ayer, mira tú que si voy a serlo…todos los indicios apuntan a que sí. Escribo, en un blog, es verdad, no es la seriedad del soporte libro pero también son palabras entrelazadas formando un discurso más o menos coherente. Pero no es porque escribo por lo que he llegado a esa conclusión porque escribiendo llevo mucho tiempo y no se me había ocurrido nunca considerarme escritora. Pero ahora sí, tengo un síntoma clarísimo y de lo más clásico, ese justamente, el de la hoja en blanco o la pantalla en blanco, ese síndrome tan feo de querer decir algo y que no se te ocurra nada.

Pero, ¿cómo puede ser que no se me ocurra nada con lo ocurrencial que he sido siempre? Si algo no me ha faltado son ideas, buenas o malas, ingeniosas o penosas esa ya  es otra cuestión pero ,¿cómo es posible que me haya quedado vacía de ideas si el mundo está lleno de situaciones, personas y objetos sobre los que comentar, si hay material en abundancia, si sobra y se te ofrece a poco que mires y escuches? También es verdad que el material está un poco sobadillo pero, bueno, eso no impide que queramos seguir jugando con él.
Pues nada, toda la tarde dándole vueltas y nada, o sí, algo: sequía, vacío, aburrimiento. Esto ya lo he dicho, eso ya lo ha dicho el otro, eso no tiene interés y eso lo tiene pero no sé explicarlo.

Tiene que ser eso, que ya soy una profesional con mis crisis y todo, con las angustias y los bloqueos propios del gremio, con ansiedades y delirios. Bueno, no tanto pero ya que me pongo me pido el cuadro completo.
Total, que esta es mi conclusión: como no se me ocurre nada qué escribir pero me empecino en hacerlo, soy escritora. O también: soy escritora porque no tengo nada qué decir y aún así me empeño en decir algo. Tipiquísimo de escritor. Qué contenta me he puesto, ya no soy sólo chacha. Voy a limpiar los cristales pero con otra alegría. Mi duda es, ¿me aceptarán en tan ilustre oficio?  Tiembla, Patricia que voy lanzada. Ya no eres la única que sufres delante de un teclado.