Día: 20 octubre, 2014

La Noemi

Mi amiga la Noemi se ha venido del pueblo. Le ha salido un trabajo en una tienda de  roperíos baratos aunque ella prefiere decir low cost para disimular. Que no es cuestión de desaprovechar la oportunidad de hacer carrera el el sector de la moda, se pone. El Toni dice que la Noemi no es más tonta porque no le da la inteligencia para alcanzar la perfección pero es que el Toni ve defectos a todo el mundo, especialmente a mis amigas íntimas y la Noemi es muy íntima que nos conocemos desde nuestra más pretérita infancia.

Hombre, vamos a ver, la Noemi muy lista en lo que a estudios se refiere no ha sido nunca, eso también es verdad, en el pueblo le llamaban la del tomate porque, cuando aprendimos a leer, se quedó atascada en la T que venía al lado del dibujo de un tomate y de ahí le costó mucho salir pero al final y aunque con un poco de retraso sobre el horario previsto, llegó a la Z, como todos.

Pero eso no quiere decir que sea una lerda, como gusta de calificarla el Toni. Ella es una muestra viviente de la teoría de las inteligencias múltiples y su talento se manifiesta en todo lo que sea volver bonito algo feo, ya sea un vestido, unas cortinas, una cara o un cuarto. El Toni opina que lo que hace es estropear todo lo que toca, que es una hortera y una barroca, que su idea del buen gusto consiste en la agrupación indiscriminada de objetos y colores y que ni se me ocurra seguir sus consejos estéticos si no quiero verme convertida en un adefesio ambulante. Bah, ¿qué sabrá el Toni de moda y decoración?

El caso es que ya está aquí y aunque se ha alquilado una habitación sin vistas en un extra barrio en la punta opuesta del nuestro, digo yo que cuando se lo permitan sus extensos horarios orientales y, metro mediante, podremos vernos un rato e intercambiar risas y confidencias.

Me da que con la Esme se puede llevar bien pese a la diferencia de edad porque, ahora que lo pienso, yo creo que comparten diosa, que la Noemi ha sido de siempre muy afrodisiaca. ( perteneciente a la Afrodita)

Ya estoy haciendo planes para uno de esos fines de semana que el Toni vuela con el Hipólito a avistar aves o a que las aves les avisten a ellos, que también se tendrán que entretener con algo las avecillas de los campos. La de cosas que le tengo que enseñar y contar a la Noemi, ya nos estoy viendo Gran Vía para arriba, Gran Vía para abajo,con un ataque de risa de los que odia ese cuyo nombre no quiero nombrar que ya lo he nombrado en exceso, y, disfrutando de las aglomeraciones,los empujones, los atascos, la música que brota de las tiendas, el ruido en general, la humanidad en toda su decadencia y esplendor.