Día: 6 noviembre, 2014

Tiempo de protombina

Estamos cenando nuestro mítico y totémico huevo frito con patatas cuando le suena el móvil al Toni. Me lo lanza con certera puntería y veo que la que llama es su madre. Se lo lanzo yo a mi vez por encima del plato y me lo vuelve a lanzar él. Qué iba a hacer, me estaba dando pena de la Adela y contesté.

Adela, soy la Eva que el Toni está en el baño, ¿qué tal, cómo estás?

Con los triglicéridos, maja, que se me han disparao otra vez. De volumen corpuscular medio ando bien y los neutrófilos y basófilos en los rangos, no se salen ni por arriba ni por abajo. La vitamina B me escasea un poco pero eso me da igual.

Sí, te comprendo, a mí me pasa lo mismo con la vitamina B, que no me importa demasiado.  Pero digo que qué tal estás en general, si estás contenta con la vida y todo eso.

La vida no sé pero lo que te digo, que teniendo normal como tengo la velocidad de sedimentación no entiendo por qué me ha tenido que volver a subir la Gpt.

A lo mejor es que no tiene nada qué ver. Y los nietos, ¿qué tal están?, le pregunto intentando desviar la conversación.

Esos, ni gota de colesterol, hija mía. Y tú y el Toni,  ¿ya os habéis hecho la analítica del otoño? ( dice analítica marcando mucho la c, como si le hincara todas las muelas).

No, bueno, es que no tenemos esa tradición, la del huevo frito por las noches sí pero la del análisis, no.

Yo sí, hija mía, yo todos los otoños me hago mi analítica y luego en primavera me la repito. Lo que te digo, el tiempo de protombina lo tengo en su sitio, donde tiene que estar así que en ese sentido, estoy contenta.

Mira, Toni, le digo lanzándole el teléfono, te paso a tu madre que yo ya tengo bastante con la mía, a ver si tú consigues sacarla de su torrente sanguíneo.