Día: 7 noviembre, 2014

La función

Eva, llegas tarde.

Perdone, doña Marga, es que había atasco, me atrasa el reloj y se me ha echado el tiempo encima, digo endilgándole los tres primeros tópicos que se me ocurren.

No te disculpes tanto que a mí me da lo mismo, lo digo por ti, porque te vas s perder la función y es una pena, hoy promete.

Ah, ¿pero que va a haber teatro?

Claro, el de casi todas las tardes. Corre las cortinas, gírame la silla, llama a Cecilio y siéntate tu también a mirar.

Obedezco y me siento pero, sinceramente, yo no veo nada más que el cielo de todos los días, ni actores, ni decorado, ni telón ni nada que me indique que va a empezar el teatro ese que ella dice. Se lo digo, no vaya a ser que se crea lo que no es y luego se lleve una desilusión.

Mire, doña Marga, a mí me parece que aquí no va a pasar nada, es el cielo de todos los días con unas cuantas nubes pasando.

No es el cielo de todos los días, es el de hoy, cada día es distinto y la función nunca es la misma pese a que aparentemente lo pueda parecer. El tema tal vez sí sea el mismo pero con variaciones que lo hacen diferente.  ¿O tú dirías que todos los seres humanos somos iguales pese a estar formados con idénticos materiales?

Cualquiera le rebate que es muy suya para sus cosas y se ve que esto de las funciones es una de sus cosas. Con el bastón me señala el sol que se está empezando a esconder por una esquina. Y tú, Cecilio, estáte atento que esto es mejor que todas las películas absurdas que ves.

Pues a callar y a mirar.

Qué maravilla, dice ella, ya empiezan a salir los colores, este va a ser de los buenos, cuando hay nubes son mejores. Mirad, mirad qué rosado, qué morado, qué rojizo. Qué tío más exhibicionista, el numerazo que está montando para despedirse, suelta luego.

¿Pero de quién habla, doña Marga?

Del día, naturalmente, que se muere ante nuestras narices desplegando toda su belleza antes de retirarse y dejar paso al siguiente. Dí que sí, con ballet y todo, se pone apuntando con el bastón a una bandada de pájaros que vuela en círculos aprovechando alguna corriente de aire.

Qué preciosidad, es un artista total. ¿Te gusta, Cecilio? El don Margarito se lleva la mano a la boca como diciendo “cosa fina” o eso interpreto yo. ¿Y a ti, Eva? Huy sí, esta función está muy bien y lo digo sinceramente porque la verdad es que no me esperaba yo tanto arte gratuito con solo asomarme a la ventana.