Mi madre por teléfono (11)

¿Me has llamado, Eva? Que ha sonado el teléfono pero no he llegado a tiempo y digo, será la Eva.

No, no te he llamado

Da igual, te llamo yo a ti y así te cuento lo que te has perdido por no estar en el pueblo este fin de semana. Tú y la Noemi, otra tonta de remate. Vamos, vamos, vamos, con lo bonito que ha sido

Pero, ¿el qué, qué ha sido tan bonito, qué nos hemos perdido?

Pues el hermanamiento, maja, qué va a ser, ¿o es que no estás al tanto de las fechas históricas? Nos hemos hermanao con Berlín, somos poblaciones amigas y todo eso. Se le ha ocurrido a alcalde para animar un poco el cotarro y vaya que si lo hemos animado.

¿Al tío Pastel?

Qué falta de respeto con las fuerzas vivas, hija, pero sí al Pastel. Bueno, si te digo la verdad yo creo que la idea ha sido de la Elvira, su mujer, porque a él no lo veo yo con luces bastantes. Ay, la de mujeres que estamos en la sombra levantando el mundo, si no fuera por nosotras….

¿Pero uno se puede hermanar, así por que sí, con quién quiera y cuándo quiera?

Pues claro porque es una cosa buena y lo bueno se puede siempre, en cualquier momento y sin pedir permiso. Además, a Berlín que más le da si ni se va a enterar. Mira, en la plaza del mercadillo hemos plantao un muro de cartón piedra, la mitad del pueblo se ha puesto de un lado y la otra mitad del otro. El Pastel estaba en el centro con su cetro de alcalde, ha golpeado con él en el suelo y ha dicho con to su vozarrón:   muros abajo pero ya ! Qué frase más buena, ¿verdad? Esa seguro que también es de la Elvira. Hemos roto el muro por la mitad a manotazo limpio, la gente venga de pasar para un lado y para el otro, venga de abrazarse, venga de llorar, como en la mismísima puerta que sale en la televisión. Precioso y tú sin verlo y sin participar.

Muy emotivo, sí, pero no termino de entender qué tiene que ver nuestro pueblo con el muro de Berlín.

Y dale, que estamos en contra de todos los muros y de todos los apartijos, que los queremos derribar, que es una fecha histórica, que los sueños se cumplen que lo ha dicho la Merkel y que se le ha ocurrido al alcalde que para algo emigró a Alemania, o a su mujer, más bien, y no nos vamos a negar que a las autoridades hay que acatarlas porque si no para qué las queremos.

Pues qué bien, me alegro.

¿Solo eso?, qué sosa eres, no sabes ponerle emoción a la vida, otra como tu padre que tampoco sabe ponerle emoción. Yo es que no puedo dejar de pensar en cuando hemos tirao el muro abajo y nos hemos rencontrao los unos con los otros. Tu padre dice que no ha sido para tanto y que el tío Pastel es un fantasma y un fantoche y que lo del muro ha sido una patochada y que con él no contemos para otra, pero yo tengo los vellos erizaos crónicos, como te lo digo, así se me han quedao.

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8 comentarios en “Mi madre por teléfono (11)

  1. Pues yo creo que el Pastel ha tenido una buena idea, hay que demostrar que el pueblo está al día, en contacto con el mundo.
    Lo cual no quita que sea un poco farolero también…

  2. El hacer cosas con fines altruistas es tendencia. Yo, mismamente, acabo de poner el cocido, pero no lo he hecho en plan normal sino como un símbolo de mi deseo de acabar con el hambre en el mundo. Ahora me voy a hacer la compra como un símbolo de mi propio compromiso con la libertad de mercado.
    En el fondo es todo como antes: “Hija, ofrece los dolores de tu parto a Dios o, mejor, a la Virgen de la Regla” Si es que no hay como ofrecer las cosas. Ya que te pasan pues vas y las ofreces. Por el mismo trabajo… (Nada nuevo, chica)

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