Día: 17 noviembre, 2014

Novela súbita

Andaba yo enzarzada en los horrores del lunes, que no entiendo a qué torturas someten a la casa estas personas los fines de semana para encontrármela así, cuando suena mi móvil. No contesto a la primera, ni a la segunda ni a la tercera porque la Patricia piensa que el exterminio de pelusas y la conversación están reñidas. Cosas de jefas.

Total, que ya a la cuarta, me meto en el baño acarreando el mocho para disimular y contesto a la Esme por si fuera un asunto de urgencia mundial. ¿Qué quieres a estas horas, Esmeralda? Mira que es lunes y está la casa hecha unos zorros, no tengo tiempo pero si eres rápida y resumes, te escucho.

Anda, anda, no te hagas la ejecutiva estresada que no puede delegar y haz caso a las amigas que son lo primero en la vida: que ya la tengo.

¿La regla otra vez?

No me gusta tu sarcasmo infantiloide. Tengo la novela, de la que te hablé, me la he escrito este fin de semana de una tacada, no sé cómo me ha brotado pero así ha sido. Es como si siempre hubiera estado ahí, esperándome, como si ella me hubiera escrito a mí en vez de yo a ella.

Esmeralda, dime la verdad, te has dado otra vez a las bebidas energéticas.

Tienes envidia y lo comprendo porque tú escribes desde hace mucho, chorradas, eso sí, y voy yo y en un fin de semana, te adelanto con un best seller porque esto va a ser el clásico pelotazo que rompe el mercado de la narrativa contemporánea. Vivimos en tiempos convulsos.

¿Pero que dices, Esme, a qué viene ahora eso de los tiempos?

No viene a nada, pero es una frase que me encanta y estaba deseando soltársela a alguien.

¿Y de que va tu magna obra?

De todo, le he metido el mundo entero, como debe ser, es una novela total y global, y mezclo estilos, no te creas. Un poco de policiaco que eso vende, otro poco de histórico que eso también vende, un puntillo de humor,no mucho que te toman por tonta, bastante sexo y cosillas de la actualidad. Todo ahí bien mezclado. Una bomba, me veo  ya como la J. K. Rowling, ella era pobre, ¿verdad?, pues yo también, ya tienes la primera similitud. Voy a firmar como E. M González, ¿o me cambio el apellido, sabes si se puede? Mira, cuando me entrevisten yo no voy a decir que era quiosquera y tú en eso me tienes que apoyar, voy a decir…

¿Ya estás otra vez con el telefonito, Eva?, oigo que me increpa el hada, espero que sea una emergencia.

Si la novela súbita se puede considerar emergencia pues entonces sí.

 

 

 

 

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