Día: 19 noviembre, 2014

Crece la leyenda

Esto pita, se pone la Esme, te dije que iba a ser la J. K. Rowling española y así va a ser. Mis sueños se cumplen incluso antes de haberlos soñado.

¿Me estás hablando de tu novela súbita? No me digas que ya te la publican.

Todo lo contrario, ha sido rechazada por cuatro editoriales. En las tres primeras  no admiten manuscritos nuevos porque tienen una montonera de ellos sin leer, hay mucho desesperado intentando hacer llegar su mensaje al mundo, pobres, y la cuarta porque alega que no encaja con su línea editorial. Justo lo que quería.

Esme, no seas mentirosa, si tú lo que quieres es que te la editen.

No lo pillas, Eva. Querer, quiero pero no a la primera ni a la segunda ni a la décima. Ponle que me tienen que rechazar primero unas veinte o veintitrés para que la leyenda esmeraldiana se engrandezca. Luego, cuando ya sea el éxito de ventas que voy a ser, que aparezca la historia de mi falso fracaso en la portada. Eso le dará una fuerza y una garra a mi nombre descomunal y una rabia a las editoriales que me hayan rechazado que ya me estoy divirtiendo solo de imaginarme sus caretos de pasmo.

Eso, sí, yo los premios no los acepto que queda muy ordinario. Los voy a rechazar todos que no me caso con nadie. Si tienen aportación económica vas tú en mi lugar y me pasas luego la pasta que gilipolllas tampoco soy, pero ir yo en persona, como si estuviera ansiosa de fama y honores, eso, nunca.

Y estoy pensando en lo de las entrevistas y, mira, ¿sabes qué te digo? que no voy a conceder ninguna, en plan intriga total, y espérate que deje ver mi rostro, no porque mi cara no sea digna de verse, que lo es, sino por crear ese halo de misterio tan propicio a la mercadotecnia.

Pues qué bien, Esme, ¿y qué tal si vuelves al planeta Tierra?, mira que se te está acabando la batería como a la sonda Philae y te vas a quedar por ahí descolgada en la inmensidad del espacio, qué soledad y qué frío.

No entiendes mi táctica. Para triunfar hay que comportarse como si ya se hubiera triunfado, al igual que para estar sano hay que vivir como si fuéramos invulnerables.

No conocía yo ese sistema, no.

Pues por eso, mejor te callas. Biblioteca E.M. González, lo veo como si ya existiera, con mi busto en la entrada. Queda mejor  biblioteca Vargas-Llosa, no sé por qué, es el González,  que no me cuadra.