Día: 28 noviembre, 2014

Pareja que se abre y se cierra

En las puertas del colegio de don Margarito vive una pareja. En la puerta de la derecha está la mujer y en la de la izquierda el hombre. Los dos lanzan destellos al mundo desde sus dentaduras postizas. Lucen apuestos, bronceados, con maravillosos cabellos blancos que ahora todos los jóvenes van a querer imitar.

Con inmensa felicidad, la que da la vejez, se miran el uno al otro desde una y otra puerta. Cuando alguien entra o sale las puertas se abren solas, la pareja ideal se separa y circula por en medio un aroma a pis viejo mezclado con ambientador de pino y olor a sopa. Rápidamente las puertas se cierran, ya están juntos otra vez en su mundo de bienestar y belleza.

Se abren las puertas, de nuevo cada uno a un lado y en el centro un atisbo de viejos verdaderos derrumbados en sus sillones, sin dentaduras relucientes, sin rostros bronceados, sin maravillosas cabelleras canas, sin pareja enfrente a la que sonreír con complicidad.

Rápido, que se cierren deprisa esas puertas, que se una la falsa pareja, que no les vuelvan a separar, que no dejen ningún camino entre medias por el que se escape la verdad.