Día: 1 diciembre, 2014

Consejos y amenazas

Al loro, Marcela, mira quién viene por ahí haciéndose la longuis, la empleada doméstica, ya tenemos entretenimiento, vamos a decirle algo.

Cuidadín, Elvira, que esta tiene la mala costumbre de transcribir todas las conversaciones en su blog pero así, tal cual, literalmente. Menuda…

Sí que tiene peligro, sí, pero como te digo una cosa te digo la otra.

¿Qué cosa, qué otra?

No sé, se me ha ido la idea, estoy de lunes y calla que aquí viene, vamos a azuzarla un poco para que espabile. Evaaaa, bonitaaaa, vente pa ca, recala un ratito en frutas Elvira que tenemos que hablar. Anda que no llevas carro pijo ni nada, si parece una maleta del Luis Vuitón ese, no te pega nada, que lo sepas.

Es de mi jefa, que todo lo tiene de diseño.

Que no es tuyo ya lo vemos, pues anda que no desentona con tu poco fina estampa y no es lo único que desentona.

¿A qué te refieres, Elvira? Y me vas poniendo de esas mandarinas que tengo prisa.

Me refiero a eso que estás colando de rondón en tu blog, eso que no escribes tú, lo del cuaderno de la vieja que cuidas, perdón, mujer mayor. Deja de ponerlo y sigue a tu rollo porque estás perdiendo la poca coherencia que tenías.

Pues porque tú lo digas.

Claro, porque lo digo yo, autora del blog de una frutera enloquecida y gurú de la blogosfera. Son muchos años ya en esto del posteo, hazme caso, ¿verdad, Marcela, que la que habla es toda una institución, un icono, un mito, la bloguera por excelencia?

Anda, natural, tú eres a los blogs lo que Cervantes a la literatura, comparativamente hablando. Harías mal en no seguir sus consejos, guapita.

Ya has oído a mi comadre y ahora escucha o la pagarás: no te salgas del guión y deja de colgar escritos ajenos  porque vas a fracasar.

¿Y si me da lo mismo, qué?

Huy, huy, huy, ojo ahí a la farruquita, no te da lo mismo ni por asomo. Otra cosa soy yo que como soy no ya libre sino libérrima pues meto en mi blog lo que me sale de las narices: canciones, fotos, los dibujos del colegio de mi niña, una poesía, una reseña histórica, ofertas del puesto de frutas, así, sin orden ni concierto, pero es que ya estoy de vuelta.

Tú te lo puedes permitir, Elvira, son añales los que llevas en la brecha.

Y tanto, Marcela, y tanto y os lo digo, así, en confianza, la blogosfera se me ha quedado pequeña. Hace tiempo que me aburre, que si a fulano le ha gustado tu entrada, que si deberías ir a ver lo que está haciendo porque puede que también te interese.  Yo nunca voy a ver lo que están haciendo otros, que les den, y jamás, pero jamás respondo a un comentario porque tengo tantos que no haría otra cosa en todo el día. El que me quiera seguir que lo deje todo y me siga, si yo ya no quiero tanto follower, me molestan, qué moscones.

Qué razón tienes, Elvira, las verdades que salen de tu boca.

No me pelotees tanto, Marcela, que no te voy a regalar la fruta exótica, ¿no querrá tu jefa una papaya por un casual?, tanto carro y tanta leche y luego solo compra peras y mandarinas, como todo el mundo….

Venga, vamos circulando que se me aglomera el personal, ya tienes post para hoy, luego no digas que no somos buenas personas. Te lo digo, Marcela, odio los “me gusta”, si es que los echan como el que da de comer a las gallinas,¡ qué gente!